martes, 21 de febrero de 2017

UN VOTO HACE LA DIFERENCIA (Y NO ES FRAUDE)

El legado de Correa y la estrategia geopolítica de los Estados Unidos
http://www.alainet.org/es/articulo/183669
Miguel Angel Barrios - Norberto Emmerich

Estas líneas vienen cargadas con el peso de las circunstancias. No hay nada más verdadero que las palabras que fluyen en medio de la política urgente; con frases más o menos bien hilvanadas estamos construyendo verdad histórica, o sea verdad política.
Las ciencias sociales, tan almidonadas como gustan estar de la neutralidad académica, no son incompatibles con la construcción intersubjetiva de la verdad, siempre parcial y no definitiva. No estamos tentados por la deshonestidad de la neutralidad, el mentiroso manto protector de toda ideología. No existe independencia o soberanía, entendida como una posible y probable capacidad de autonomía en un sistema-mundo asimétrico, desigual, jerárquico e interdependiente, más que dentro de los marcos geopolíticos de la Patria Grande.
La integración sirve siempre y cuando sume, al decir de Aldo Ferrer, densidad nacional. Y qué mejor citar a Juan Domingo Perón, al generar una política del continentalismo que conduzca a la unidad de América del sur como primer paso.
Los movimientos, partidos o gobiernos que se llaman "progresistas" o “socialismos del siglo XXI” remiten a movimientos nacionales y populares que son una actualización residual de los clásicos grandes movimientos o partidos de las décadas del 40 o 50 del siglo XX.
Estos movimientos y partidos nacionales populares nacidos en el post Consenso de Washington se aglutinaron alrededor de un caudillo, plantearon programas de inclusión social luego de la década neoliberal de los 90, buscaron la industrialización  (y quedaron a mitad de camino, cerca de una reprimarización  de la economía), levantaron las banderas de la movilización social y de la democracia participativa y avanzaron en procesos de integración ensambĺando el Mercosur, la Unasur y la Celac.
No parece que haya un triunfo de las derechas simplemente porque se constata un retroceso de las izquierdas. Esta repetición de un axioma vulgar y dogmático de ciertos intelectuales y políticos europeos sigue sin entender la cuestión de fondo, la cuestión nacional latinoamericana irresuelta o inconclusa. Aquellos que tanto gustan hacer de la política un ejercicio matemático de sumas y restas electorales creen que han llegado para quedarse, cuando aún falta resolver si realmente llegaron.
Las izquierdas, entre ellas Correa, levantaron ciertos grados de culto a la personalidad, faltó una planificación sistemática de políticas integrales (al contrario de los movimientos nacionales populares clásicos, verdaderos Estados planificadores como el peronismo clásico o Vargas en Brasil), faltó la articulación de una política educativa y cultural de fondo que genere una ciudadanía común  (sigue sin haber reconocimiento de títulos) y faltó resolver en plenitud una geopolítica de infraestructuras. Hubo una sobredosis de discurso más que de acciones estratégicas  (el Banco del Sur nunca se concretó) que significó una sumatoria encadenada de debilidades. La muerte de Hugo Chávez, el gran propulsor de esta etapa, profundizó la debilidad. La corrupción extendida dinamitó las mayorías electorales, justo cuando Estados Unidos logra imponer la transparencia como mecanismo de alineamiento sumiso. Como si la política fuera una tarea de ángeles y no de decisores.
Tras la derrota del ALCA en Mar del Plata, Estados Unidos repensó la estrategia. Construyó la Alianza del Pacífico, resucitó los acuerdos bilaterales y logró que por primera vez en la historia la derecha llegara al poder por vía electoral. El impensado Mauricio Macri, más por errores del peronismo que por atributos propios, es presidente en Argentina. En Brasil asume Temer montado sobre un golpe de Estado y América Latina retrocede casi sin librar batalla. Ellos no tuvieron muchos aciertos, nosotros cometimos muchos errores.
En Ecuador, el largo legado de Correa es claramente significativo. Un poco más allá, en América Latina, su país y su pueblo obtuvieron autoestima, inclusión social, una reforma educativa, una política de seguridad ciudadana y una apuesta a la integración.
Ecuador era un país institucionalmente decrépito, el presidente cambiaba constantemente y hasta perdió la soberanía monetaria. No había autoridad que pudiera recuperar la identidad ecuatoriana del país ubicado en la mitad del mundo. Por todo el cambio logrado el balance de la historia reservará para Rafael Correa un lugar preponderante. 
Pero todo cambio produce al mismo tiempo resistencia e inercia. En ese balance inestable entre avance y permanencia, los cuerpos tienden a estancarse. Aunque el fin de la historia fue una hipótesis llamativa en su momento, sólo figuró en la cabeza de Fukuyama. Los latinoamericanos creímos en la calidad de esa mercadería barata, pero lo cierto es que la historia nunca se detiene, sencillamente no puede.
Lo que sucede en Ecuador tiene un origen lejano en las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos. Comprender el itinerario geopolítico de la República  Imperial, tal como la definió  Raymond Aron, va más allá de los modos y caprichos aparentes de Donald Trump. Aunque golpeado y malherido, el león americano sigue rugiendo.
La política exterior de Estados Unidos se instrumentó en sucesivas etapas conocidas como "doctrinas" o "estrategias" de seguridad.
1. George Washington pronuncia su discurso de despedida en 1792. Allí elabora la doctrina del aislacionismo, que consistía en comerciar con el mundo tras una primera etapa de proteccionismo, evitando entrar en disputas con el equilibrio de poder europeo.
2. La Doctrina Monroe fue una declaración  unilateral que buscaba garantizar una América hispánica ubicada dentro de su ámbito  geopolítico interno, el patio trasero. Nace como una postura opuesta al pensamiento bolivariano plasmado en el Congreso de Panamá de 1826, anteriormente expresado en el discurso de Angostura de 1819.
3. La Doctrina del "Destino Manifiesto", utilizada por primera vez por el periodista norteamericano John Sullivan en 1838, afirmaba que Estados Unidos era el pueblo destinado por la Providencia para regir los destinos de la humanidad. Así Estados Unidos se convierte en una ideología fundamentalista, una teología de la historia.
4. La Doctrina Mahan, luego de la unificación territorial bioceánica, para la cual tuvo importancia la obra geopolítica de Frederik Turner, "La frontera en la historia americana". Estados Unidos ya deja atrás la conquista del oeste y los cowboys y se dedica a los marines y los océanos. Es el almirante Alfred Mahan quién planifica la proyección al mar Caribe y al Océano Pacífico.
5. La Doctrina Spykman. Nicholas Spykman es el pensador geopolítico de la Segunda Guerra Mundial con su obra "Estados Unidos frente al mundo", heredera de la tradición  del geopolítico inglés  Harlford Mackinder. La cuestión  era controlar, a partir de los bordes o rimlands a Japón e Inglaterra, al pivote de la tierra, Eurasia, y aniquilar a América Latina.
En esta etapa, Estados Unidos ya era una potencia hemisférica (desde principios del siglo XX), una potencia atlántica (con la segunda guerra mundial) y una potencia pacífica (en la posguerra).
6. La Doctrina de la Contención fue impulsada por el demócrata Harry Truman, aunque el verdadero ideólogo fue el diplomático George Kennan. La finalidad era contener a la Unión Soviética. La OTAN fue la expresión institucional de esta estrategia a nivel global y la Doctrina de Seguridad Nacional fue el correlato latinoamericano de combate al comunismo, con dictaduras militares y represión sistemática.
7. La estrategia globalista de ampliación de mercados fue liderada en los años 90s por el sonriente Bill Clinton. Consistía en generar zonas de libre comercio como el Nafta y su ampliación al Alca, que fracasó en Mar del Plata. También buscaba instalar un sistema de libre mercado en Rusia a través del debilitado Boris Yeltsin.
8. La Estrategia de Guerra Preventiva o anticipatoria de George W. Bush tras los atentados a las Torres Gemelas buscaba llevar la lucha contra el terrorismo anticipando cualquier agresión en cualquier espacio geográfico, una estrategia de guerra permanente que aún continúa.
Estados Unidos está inmerso en una profunda crisis, hegemónica y comercial. Su hipótesis  de conflicto es el pivote Asia-Pacífico y la tríada China-Rusia-Irán, aunque sus amenazas se lanzan sobre su no tan débil vecino mexicano. Sea como fuera, Estados Unidos busca recuperar una hegemonía definitivamente perdida.
El problema de Estados Unidos está adentro, aunque busque la solución afuera, comportamiento típico de las potencias asediadas. Y aunque las derechas locales, desde Macri hasta Lasso, sueñan con las migajas que caen de la mesa americana, Estados Unidos no los dejará entrar al banquete. El panorama internacional no auspicia revoluciones socialistas, pero menos aún promueve alineamientos globalizados. Si Hillary Clinton perdió las elecciones, el neoliberalismo perdió el piso.
El aislacionismo, el proteccionismo y la xenofobia buscan resucitar el sueño de levantarse sobre sus propios pies y caminar sus propios pasos, algo que Estados Unidos en verdad nunca ha hecho. La mitología fundadora de los Padres Peregrinos y su ascetismo calvinista a bordo del Mayflower en 1620 tiene las características fabulosas de todo relato iniciático. Pero la decadencia cultural americana no resiste ni la supervivencia de sus mitos fundacionales.
Estados Unidos no puede responder la gran pregunta de Samuel Huntington, ¿Quiénes somos? Ecuador, gracias a la ardua tarea de reconstrucción significativa de la identidad, sabe ahora mejor que antes ‘Quiénes Somos’.
América Latina sabe que es estratégicamente relevante, ha dado algunos pasos institucionalizados hacia la integración, se ha conservado como la zona de paz más grande del mundo, conserva aún su renta geopolítica de biodiversidad, alimentos, agua y energía.
Falta avanzar, necesita no retroceder. Los que siempre fueron autoritarios, ahora predican democracia; los que construyeron democracia popular ahora parecen autoritarios. Unos tienen problemas, pero los otros no tienen soluciones.
Estas son las reflexiones que nos merecen el legado de Rafael Correa, positivas porque sirven para seguir reconstruyendo el camino estratégico  de la política. Su lucha ha valido la pena.


viernes, 27 de enero de 2017

LA BURGUESÍA MEXICANA ACORRALADA

Ruptura de las relaciones México-Estados Unidos ante la amenaza de Trump de una guerra comercial
Por Eric London 
27 de de enero de 2017

El miércoles 26 de enero el presidente americano Donald Trump anunció la construcción de un muro en la frontera sur de los Estados Unidos, provocando una crisis diplomática sin precedentes en la historia moderna de las relaciones entre Estados Unidos y México. Cuando Trump repitió su ultimátum de que México pagaría el costo de la construcción, el presidente de México, Enrique Peña Nieto canceló una visita a la Casa Blanca que había sido planeado para el 31 de enero.
Tras el anuncio de ayer Peña Nieto, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, anunció que el gobierno de Estados Unidos financiaría la pared mediante la imposición de un impuesto del 20% sobre las importaciones de México. El New York Times escribió que "décadas de relaciones amistosas entre las naciones - en asuntos relacionados con el comercio, la seguridad y la migración-parecían estar desenredadas".
Aunque la Casa Blanca dijo más tarde que todavía no se había tomado una decisión final sobre la imposición del impuesto de importación, la posibilidad de una medida de este tipo amenaza con lanzar una guerra comercial con profundas implicaciones para ambos países. La decisión se produce como una amenaza de los EE.UU. para renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC), que ha sido la base de estrechas relaciones comerciales entre Estados Unidos y México desde su promulgación en 1994.
EE.UU. es el mayor socio comercial de México, con un 80% de las exportaciones de México dirigidas hacia los Estados Unidos. México es el tercer socio comercial de Estados Unidos, por detrás de China y Canadá. Bajo el TLC, las empresas estadounidenses han basado descansado en el uso de la mano de obra barata mexicana para la producción. En cuestión de minutos después del anuncio de Spicer sobre un posible impuesto a las importaciones, la prensa mexicana publicó la noticia en grandes titulares en línea.
El anuncio de Spicer es el último de una serie de movimientos de provocación por parte del gobierno de Estados Unidos dirigidos a establecer de forma deliberada una escalada en las tensiones entre los dos países. La administración Trump está tratando a México como un objeto semi-colonial y amenaza con imponer condiciones humillantes e inaceptables como el precio de continuar las relaciones comerciales.
Hablando ayer en una reunión de los republicanos en Filadelfia, Trump pidió la "inmediata construcción del muro fronterizo" y dijo que los EE.UU. "tomaría los ingresos de México para pagar por el muro si decidimos ir por ese camino". Dijo que no se reunirá con Peña Nieto "a menos que México trate a Estados Unidos de manera justa". Reiteró su promesa de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), al que denominó como "un desastre total".
El Presidente de la Cámara, Paul Ryan, y el jefe de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, anunciaron ayer que estaban dispuestos a avanzar en la construcción del muro.
Mientras tanto, Trump despliega las medidas migratorias dictatoriales que colocan en grave peligro a muchos de los millones de ciudadanos mexicanos que viven en EE.UU. Trump ha establecido el marco para una ofensiva de deportaciones masivas, emitiendo órdenes ejecutivas para adicionar 5.000 agentes a la patrulla fronteriza, triplicando el número de agentes de Inmigración y Aduanas, preparando a las policías locales para elevar la cantidad de inmigrantes arrestados y ordenando el encarcelamiento de cientos de miles de personas que están a la espera de una fecha en la Corte.
Este programa llega hasta la creación de un sistema de campos de concentración para el encarcelamiento de los inmigrantes. Trump defendió estas propuestas fascistas proclamando que "ha llegado la hora de la justicia para el trabajador estadounidense".
La ofensiva contra México y la población inmigrante en los Estados Unidos es una advertencia de que la consigna de “America First” incluye un agresivo programa de expansión de la dominación del imperialismo de América Latina, a expensas de China, cuya huella económica en la región ha ido creciendo en los años recientes.
John Kelly, nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Trump, es un general del Cuerpo de Marines que anteriormente dirigió el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos (SOUTHCOM), responsable de supervisar la acción militar estadounidense en América Central, América del Sur y el Caribe. Kelly ha dicho anteriormente que "la defensa nacional no comienza en la “línea de la yarda uno” de nuestra frontera sudoeste, sino que se extiende hacia delante, a través del hemisferio, para mantener las amenazas lejos de las costas de nuestro país".
Durante su audiencia de confirmación a principios de enero, Kelly dijo que apoya la construcción de un muro, pero dijo al Senado que “una barrera física no va a hacer el trabajo": "creo que la defensa de la frontera suroeste comienza 1,500 millas al sur”. Treinta y siete de 48 demócratas votaron para confirmar a Kelly la semana pasada. En el Senado pasó con una votación 88-11.
La decisión de Peña Nieto de abandonar las negociaciones se produjo después de semanas en las que el presidente mexicano servilmente apeló a Trump, a pesar de la afirmación de este último de que los mexicanos son "violadores" y "criminales." A principios de este mes, Peña Nieto designó a Luis Videgaray como su canciller en una medida impopular que fue ampliamente vista como un gesto amistoso hacia Trump. Videgaray fue el responsable de orquestar la visita de Trump a México durante la elección general de Estados Unidos y la reacción violenta lo obligó a renunciar como ministro de Finanzas en septiembre.
Peña Nieto estuvo bajo una presión irresistible para cancelar la reunión ya que su gobierno se enfrenta a una hostilidad popular generalizada por su acercamiento al odiado Trump y al aumento del costo de vida. Las protestas continuaron en todo México a lo largo de enero, después que el gobierno anunció a finales de 2016 un aumento del 20% en los precios de la gasolina como parte de sus esfuerzos por privatizar la empresa petrolera estatal, Pemex. Los índices de popularidad de Peña Nieto son los más bajos de cualquier presidente de México en la era moderna: Probablemente sea el segundo político más odiado en México, detrás de Trump.
Existe un considerable nerviosismo en la clase dominante mexicana sobre las consecuencias de una guerra comercial con los EE.UU. y las perspectivas de una creciente oposición social en México, lo que Trump está utilizando como palanca en sus esfuerzos para renegociar el TLC. El peso mexicano cayó ayer un 1,1% frente al dólar ayer y se ha reducido un 14% desde la elección de Trump. Ford, GM y Chrysler Fiat han anunciado que están retirando sus inversiones en México en previsión de masivos regalos corporativos otorgados por la administración Trump en EE.UU. Los precios al consumidor ya van en aumento con el costo de la gasolina y si el gobierno mexicano toma medidas de retaliación contra las importaciones desde EE.UU., los precios probablemente aumenten aún más.
La política de hiper-nacionalismo estadounidense también puede tener consecuencias desastrosas para la clase obrera en Estados Unidos. Jared Bernstein, del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas, dijo a Bloomberg que "México no pagará por el muro, son los consumidores estadounidenses que compran en sitios de importación, como Walmart y Target, quienes pagarán por el muro. Es un impuesto regresivo apoyada por una tonta idea derrochadora”. Las maniobras de provocación lanzadas por Trump contra México están dirigidos a allanar el camino para la super-explotación del país por las corporaciones americanas, que buscan enriquecerse a costa de los trabajadores en ambos países.
Los trabajadores en México y los EE.UU. están vinculados orgánicamente a través del proceso de producción, a través de las conexiones familiares y por la gran presencia de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos. Los tóxicos intentos de Trump por avivar un clima anti-inmigrante están dirigidos no sólo contra los trabajadores mexicanos, sino que buscan allanar el camino para nuevos ataques contra los salarios, las condiciones de vida y los programas sociales de los trabajadores de todas las razas y nacionalidades en los EE.UU.


martes, 17 de enero de 2017

FIRST AMERICA. TRUMP CONTRA LA GLOBALIZACION NEOLIBERAL

En entrevista con la prensa británica y alemana
Trump pone un signo de interrogación sobre la UE, la OTAN y el libre comercio
Por Peter Schwarz
http://www.wsws.org/en/articles/2017/01/17/trum-j17.html

El lunes, en una extensa entrevista con el Times de Londres y el tabloide alemán Bild, el presidente electo Donald Trump puso un signo de interrogación sobre las piedras angulares del orden europea de posguerra.
Trump, quien asume la presidencia el viernes 20, hizo muchas declaraciones contradictorias. Pero, en general, no dejó ninguna duda de que da la bienvenida a la desintegración de la Unión Europea, mantiene reservas en cuanto al futuro de la alianza militar de la OTAN y considera Europa, y sobre todo a Alemania, como un rival económico de los Estados Unidos.
"El señor Trump no se siente limitado por la ideología o la historia", dijo el Times, refiriéndose a la entrevista. Bild señaló que "una solo cosa se puede decir con certeza: con él nada es seguro. No hay una regla política, ninguna costumbre diplomática, no hay certezas inviolables".
Entre las declaraciones que hizo Trump en la entrevista estuvo la frase de que la decisión británica de abandonar la Unión Europea "va a ser una gran cosa". Dejó en claro que su llegada al Reino Unido fue motivada sobre todo por su oposición a la Unión Europea y fue dirigida, en particular, a contrarrestar cualquier reto económico o político de Alemania a los EE.UU.
"Miras la Unión Europea, y es Alemania", dijo. "Básicamente un vehículo para Alemania. Es por eso que pensé que el Reino Unido fue tan inteligente en salir…".
Cuando le preguntaron si se moverá rápidamente para sellar un nuevo acuerdo comercial con el Reino Unido, respondió: "Absolutamente, muy rápidamente. Soy un gran fan del Reino Unido. Vamos a trabajar muy duro para lograr que se haga de forma rápida y para hacerlo correctamente. Que sea bueno para ambas partes".
Añadió que él y la primera ministra británica, Theresa May, irían a "tener una reunión justo después de entrar en la Casa Blanca".
Por otra parte, amenazó abiertamente a Alemania con una guerra comercial. Él dijo que el fabricante de automóviles alemán BMW sería sometido a derechos de importación del 35% si llevara a cabo su plan de construir una nueva planta en México. Trump señaló que si caminamos a lo largo de la Quinta Avenida de Nueva York, se verán muchos coches Mercedes-Benz. En Alemania, sin embargo, se ven muy pocas Chevrolet. "El hecho es que es muy injusto para los EE.UU. No hay reciprocidad", declaró.
Como resultado, según él, los Estados Unidos están perdiendo cerca de $ 800 mil millones al año en el comercio. "Yo quiero que sea justo, tiene que haber reciprocidad", dijo. “Por lo que no me detendré".
Trump dijo que la UE estaba destinada a desintegrarse. La salida de Gran Bretaña, que atribuyó a la afluencia de refugiados, fue sólo el comienzo: "Creo que los demás se irán. Creo que mantenerse juntos no va a ser tan fácil como mucha gente piensa".
Al tiempo que expresó respeto por la canciller alemana, Angela Merkel, dijo: "voy a conocerla. La respeto y me gusta ella, pero "la acusó de hacer" un error muy catastrófico "cuando dejó entrar un millón de refugiados al país.
Trump se solidarizó con el Partido Independencia del Reino Unido y tácitamente con otros partidos de la derecha xenófoba, en parte para justificar sus propias políticas anti-inmigrantes. "La gente no quiere tener otras personas que entran y destruyen su país", dijo. "Y usted sabe que vamos a ir muy fuerte sobre el tema de las fronteras desde el día en que asuma".
Sobre Rusia, Trump no sólo hizo discutible una relajación de las sanciones "si es que podemos hacer algunas buenas ofertas" sobre el desarme nuclear, sino que fue tan lejos como para colocar a la canciller de Alemania, país aliado de Estados Unidos por largo tiempo, a la par del presidente ruso, Vladimir Putin, amenazando a ambos con una ruptura en las relaciones si no ganan su confianza. "Bueno", declaró, "comencé confiando en ambos, pero vamos a ver cuánto dura. Puede que no dure mucho tiempo en absoluto".
Trump pasó a llamar “obsoleta” a la OTAN, en parte porque no estaba "se estaba siendo cuidadosa con el terrorismo ", sino también porque las potencias europeas "no están pagando lo que se supone que deben pagar, lo cual creo que es muy injusto para los Estados Unidos”. Trató de suavizar esta declaración con un compromiso pro-forma de que los EE.UU. todavía estaban comprometidos con la defensa de Europa: "dicho esto, la OTAN es muy importante para mí".
Al mismo tiempo atacó la intervención militar de Rusia en Siria y la describió como "una cosa muy mala" que había dado lugar a una "terrible situación humanitaria".
Los líderes políticos alemanes han respondido a las declaraciones de Trump de manera belicosa, haciendo hincapié en las propias reivindicaciones económicas y geopolíticas de Alemania. El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, dijo a la Saarbrücker Zeitung: "creo que no tenemos que tener miedo. No hay que adoptar una actitud servil ahora, como si no tuviéramos nada que ofrecer. Al tratar con Trump, necesitamos autoconfianza y una posición clara".
Merkel pidió a los Estados miembros de la UE que no deben ser desarmados por las duras críticas de Trump. "Creo que los europeos mantenemos nuestro destino en nuestras propias manos", dijo en Berlín.
El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que las declaraciones de Trump habían "creado asombro y la agitación" en toda Europa. Señaló que tanto el designado secretario de defensa estadounidense, James Mattis, como el secretario de Estado designado, Rex Tillerson, se habían manifestado a favor de la OTAN en sus audiencias de confirmación. "Hay que ver lo que sigue de la política estadounidense", dijo.
Por el contrario, el canciller británico Boris Johnson dio la bienvenida a las declaraciones de Trump sobre un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Gran Bretaña después del Brexit. "Creo que es una muy buena noticia que los EE.UU. quieran firmar un buen tratado de libre comercio con Estados Unidos y que quieren hacerlo rápido", dijo.
Más de 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial y 25 años después de la disolución de la Unión Soviética, las tensiones y los conflictos violentos se están desarrollando nuevamente entre Europa y los EE.UU. y entre las propias potencias europeas.
La política de "América primero" de Trump está acelerando este proceso, pero no es su causa.



jueves, 25 de agosto de 2016

CLINTON / TRUMP REPRESENTAN LA CRISIS DEL SISTEMA AMERICANO

El Estado de seguridad nacional y las elecciones en Estados Unidos
Patrick Martin
12 agosto 2016

Tres meses antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el aparato de inteligencia militar participa en una campaña sin precedentes en nombre de la demócrata Hillary Clinton, denunciando a su oponente republicano Donald Trump y declarándolo inaceptable para la posición de “comandante en jefe”.
El ex director de la CIA, Michael Morell, inició esta serie de ataques contra Trump el viernes pasado, en una columna de opinión en el New York Times. Le siguieron cincuenta agentes de seguridad nacional de pasadas administraciones republicanas con una carta abierta denunciando a Trump, la cual fue publicada el lunes en el sitio Web del Times.
El lenguaje de la carta abierta es cáustico e inequívoco: Trump “sería un presidente peligroso”; “tiene poca comprensión sobre los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”; “halaga de forma persistente a nuestros adversarios y amenaza a nuestros aliados y amigos”.
Los cincuenta firmantes declaran que algunos votarán por Clinton, otros no lo harán, pero ninguno votará por Trump ya que “están convencidos de que, si llega a ocupar la oficina presidencial (Oval Office), él sería el presidente más imprudente en la historia estadounidense”.
La carta describe el carácter de Trump de la forma más severa:
“O bien es incapaz de, o bien se muestra indispuesto a, distinguir la verdad de lo falso. No fomenta opiniones contrarias. Carece de autocontrol y actúa impetuosamente. No tolera críticas personales. Ha alarmado a nuestros aliados más cercanos con su comportamiento errático. Todas estas son cualidades peligrosas en un individuo que aspira a ser presidente y comandante en jefe, y controlar el arsenal nuclear de EE.UU.”
La lista de firmantes incluye a oficiales de administraciones republicanas que se remontan a la presidencia de Richard Nixon, con una fuerte representación de ex funcionarios de alto nivel del gobierno de Bush. Estos incluyen a Michael Hayden, ex director de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional, John Negroponte, ex director de Inteligencia Nacional, a Michael Chertoff y Tom Ridge, ex secretarios del Departamento de Seguridad Nacional y a Robert Zoellick, ex subsecretario del Departamento de Estado,.
Entre los firmantes, hay un gran número de funcionarios responsables de algunos de los crímenes más catastróficos del imperialismo estadounidense, particularmente la invasión de Irak del 2003 (apoyada por Hillary Clinton) y la posterior ocupación de esa nación: Robert Blackwill, Eliot Cohen, Eric Edelman, Peter Feaver, James Jeffrey, Meghan O'Sullivan, Kori Schake, Kristen Silverberg, William H. Taft IV, Dov Zakheim y Philip Zelikow, entre otros.
Estos señores y señoras tienen mucha sangre en sus manos. Bajo la presidencia de Bush, ejercieron altas posiciones en un gobierno que pisoteó constantemente principios democráticos y constitucionales, así como del derecho internacional. Éste inició la guerra en Irak basándose en mentiras, construyó el andamiaje de un estado policíaco, apoyó el uso de secuestro, tortura y una red de prisiones secretas y comenzó la campaña de asesinatos selectivos con drones, que se ha convertido en una pieza central en la política exterior de Obama.
Estas circunstancias vuelven absurda la acusación de los firmantes de que Trump debería ser expulsado de la carrera presidencial porque “parece prescindir de un conocimiento básico sobre, y creencia, en la Constitución, las leyes y las instituciones de Estados Unidos, incluyendo tolerancia religiosa, libertad de prensa y un poder judicial independiente”.
Sus ataques contra Trump no se deben a supuestas consideraciones democráticas. En cambio, ven su política de tendencia fascista como un riesgo indebido por ahora, ya que podría provocar manifestaciones sociales que desestabilizarían el sistema político. Sin embargo, no se oponen a tales métodos en principio, ya que han respaldado a dictaduras militares y escuadrones de la muerte fascistas en el extranjero al servicio de los intereses del imperialismo estadounidense.
Al mismo tiempo, ellos mantienen diferencias significativas con Trump en política exterior. En su columna de opinión la semana pasada, Morell denunció a Trump como un “agente involuntario” del presidente ruso, Vladimir Putin. La carta abierta publicada el lunes, al contrario, no menciona a ningún país o líder mundial; se limita a una crítica dura al carácter y la personalidad de Trump. Sin embargo el trasfondo es el mismo.
Morell, Hayden, Negroponte y compañía hablan en nombre del “Estado profundo”, aquellos funcionarios militares y de inteligencia no electos, cuya influencia y control continúa independientemente del partido que controle la presidencia y el Congreso. Ellos consideran a Clinton como una promotora confiable de sus intereses, siguiendo los pasos de Bush y Obama, mientras que consideran que Trump es errático e incendiario, aparte de no estar en sintonía con la campaña de la élite gobernante de Estados Unidos de confrontación militar con Rusia, China o ambos.
Luego de su artículo de opinión, Morell apareció en televisión en CBS Newsel lunes 8, exigiendo acciones más agresivas por parte de los rebeldes apoyados por EE.UU. en Siria contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad, quién es respaldado por Irán y Rusia. “Tenemos que hacer que los iraníes paguen un precio en Siria”, dijo. “Tenemos que hacer que los rusos paguen un precio. Quiero ir detrás de lo que Assad ve como su base de poder personal. Quiero asustar a Assad. Quiero que piense: 'Esto no va a terminar bien para mí’”.
En otras palabras, quiere que Assad contemple el mismo destino de Saddam Hussein y Muammar Gaddafi, ambos linchados tras sus derrocamientos apoyados por EE.UU. ¡Así se ven sus preocupaciones por la democracia y los derechos humanos!
Las intervenciones de Morell y de los cincuenta republicanos, por sí solas, constituyen un esfuerzo nunca antes visto por el aparato de inteligencia militar para influir en el resultado de una elección presidencial. Esto tiene una enorme importancia histórica. Es evidencia de la profunda crisis política de Estados Unidos, con tensiones generadas por la extrema desigualdad social, la crisis económica y guerras sin fin que provocan cortocircuitos en los procesos democráticos “normales”.
Donald Trump es una manifestación de esta crisis. Este demagogo megamillonario no es una aberración, sino el producto de la promoción y cultivo de elementos de extrema derecha, racistas y fascistas en el Partido Republicano durante muchas décadas. El establecimiento del Partido Republicano nunca titubeó en alimentar esas tendencias y las ha convertido en su base electoral, reconsiderando su estrategia sólo cuando las fracciones políticamente más desenfrenadas comienzan a asumir el control del partido.
Clinton es otra manifestación de esta crisis histórica de la democracia estadounidense. Tras la capitulación de Bernie Sanders –cuya autoproclamada “revolución política” culminó con su apoyo a esa candidata de Wall Street — Clinton se ha reorientado bruscamente hacia la derecha, apelando directamente a multimillonarios, reaccionarios del Partido Republicano, y generales y espías “retirados” a unirse a su campaña, dejando en claro que su plan es acelerar las operaciones militares en Oriente Medio, Europa Oriental y Extremo Oriente.
La ruptura de las normas básicas de la democracia burguesa se evidencia en cada aspecto de la campaña presidencial de ambos partidos. Ambos campamentos utilizan el lenguaje de guerra civil, denunciándose en términos que efectivamente niegan la legitimidad del otro.
Trump y sus principales colaboradores han comenzado a denunciar la elección como “arreglada”, noventa días antes la votación, mientras amenazan con que, de ascender Clinton al poder, ese día ocurrirá un “baño de sangre”. Al mismo tiempo, varios ex oficiales de seguridad nacional advierten que habría una “crisis en las relaciones entre civiles y militares” en caso de una victoria de Trump. En otras palabras, se están preparando de antemano para justificar un golpe militar.
Sea cual sea el resultado de las elecciones del 2016 —gane Clinton, lo más probable, Trump o algún representante inesperado de la clase dominante estadounidense— el próximo gobierno en Washington va a ser el más reaccionario en toda la historia de Estados Unidos.


lunes, 8 de agosto de 2016

COLOMBIA ES EL MODELO DE LA POLICIA ARGENTINA

La participación de Estados Unidos y Colombia en el entrenamiento de policías argentinos
Dr. Norberto Emmerich. IESAC – Ciudad Juárez

No es novedad que la visita del presidente Obama a la República Argentina en el pasado mes de marzo colocó el eje central de las relaciones bilaterales en la seguridad. Al igual que sucede y seguirá sucediendo paulatinamente con los distintos gobiernos sudamericanos progresistas, Estados Unidos impulsará el giro a la derecha mediante la implantación de una agenda cargada de objetivos estratégicos pero con la securitización como medio de penetración política.
Precisamente la seguridad no ha gozado de una visión realmente progresista por parte de los gobiernos de la región, que han acumulado iniciativas represivas amparadas en una negociación conversacional de derechos humanos, cooperación e inclusión social que en todos los casos guardaba sepulcral silencio sobre los consumidores y los traficantes. La situación carcelaria es el mejor indicador del desconocimiento de los derechos humanos más allá de la pantalla de los medios de comunicación.
A partir de la incipiente reincorporación al patio trasero estadounidense ya no importará la ideología de los gobiernos (izquierda, centro, derecha) la cual se montaba sobre una realidad objetivamente conflictiva en cada escenario nacional. Hasta no hace mucho una situación de guerra interior permitía comprender que, aunque el gobierno de Colombia pudiera estar dispuesto a analizar medidas alternativas, tenía menos capacidad de renunciar a un tratamiento “represivo” del tema. En el caso de Guyana, su ubicación geográfica en el circuito del tráfico intercontinental de drogas también admitía un enfoque más “represivo”, mientras que Uruguay, tradicionalmente con mayor cultura cívica, pequeño y poco poblado, podía experimentar políticas públicas de libre consumo y estatalización del mercado. En todos los casos, sin embargo, la ideología de cada gobierno era central al momento de atribuir a dicho factor geopolítico la justificación de políticas más (Colombia) o menos (Uruguay) represivas. 
Aunque en términos de políticas públicas había notorias diferencias entre los países, en términos de discurso se hacía un gran esfuerzo por solapar las ideologías, escudados tras los conceptos comúnmente asumidos de “derechos humanos”, “inclusión social”, “proporcionalidad”, “responsabilidad compartida” y “evaluación multilateral”. La presión por lograr un vocabulario cohesionado pasó por encima de las diferencias existentes, creando una ilusión de progresismo, más intelectual que político. Nada de eso podrá seguir subsistiendo en la nueva atmósfera donde la cooperación regional en seguridad desconocerá las geopolíticas nacionales en favor de una visión continental de las “amenazas”, íntimamente afín a la estrategia exterior americana.
En los últimos años Colombia está intensificando sus esfuerzos por exportar su experiencia a otros países, con el apoyo de Estados Unidos. No está claro si este modelo de cooperación de seguridad está replicando los autodenominados éxitos de Colombia sin replicar al mismo tiempo sus fracasos en los ámbitos de la corrupción, los derechos humanos y la impunidad. Por lo pronto es bueno saber que es muy difícil obtener información sobre actividades específicas de Colombia más allá del siempre optimista e impreciso lenguaje de los comunicados oficiales.

Es cierto que los indicadores clave de la violencia en Colombia, como los secuestros, homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados, han disminuido. Gracias a ello fue posible construir una "historia exitosa" de la guerra, estratégicamente utilizada por el gobierno de Santos para reposicionar a Colombia, convirtiendo a sus fuerzas de seguridad en saldos exportables, al ser abiertamente consideradas como unas de las más experimentadas del mundo en cuanto a la lucha contra el narcotráfico y la contrainsurgencia, en cierta medida por la prolongada capacitación recibida de Estados Unidos.
Desde el punto de vista de Estados Unidos la Secretaría de Estado hace una nueva lectura de la relación bilateral y sostiene que ayudar a Colombia “nos ayudará a ayudar a los demás", en un modelo donde el elemento clave es "dirigir desde atrás". Este enfoque de "intervención moderada" surgió en respuesta al rechazo de la opinión pública americana a la costosa intervención en asuntos militares de dudoso interés para las mayorías electorales, algo parecido a la política del buen vecino reemplazando al Corolario Roosevelt y el “big stick”.
Mediante la apelación a estos terceros "representantes", Estados Unidos crea una "negación plausible", mediante la cual evade el conocimiento o la responsabilidad sobre actividades impopulares o ilegales. Con Alvaro Uribe Vélez en la presidencia no había mucho interés regional en trabajar abiertamente con él, en virtud de su discurso antiterrorista sin matices. En el año 2010 la elección de Juan Manuel Santos cambió las narrativas sobre Estado fallido, irrespeto a los derechos humanos e instituciones democráticas deficientes y colocó con mucha facilidad la cooperación en seguridad en el centro de la política exterior, bajo el nombre de "Estrategia de Cooperación Internacional en Seguridad Integral", en realidad una cooperación triangulada de seguridad.
Los acuerdos firmados por la Argentina con Estados Unidos en marzo, promocionan la apertura comercial irrestricta, la asistencia en la Triple Frontera, la participación en misiones militares en Africa, el asilo a los refugiados sirios, la creación de Centros conjuntos de Inteligencia, la presencia de fuerzas de seguridad en el Comando Sur y la cooperación nuclear, entre otras cosas. Todo esto al precio de borrar la frontera entre seguridad y defensa, un insumo argentino que tanto esfuerzo costó establecer, pero que sin embargo ya había sufrido sus primeras tropelías con la pasada administración kirchnerista.
En términos de seguridad Estados Unidos asistirá a las fuerzas argentinas en la “lucha contra el terrorismo en la Triple Frontera”, permitirá que funcionarios argentinos se formen en la Academia Internacional de Policía, realicen viajes de estudios a Estados Unidos y sean capacitados por la DEA y el FBI, incluyendo el entrenamiento en las bases estadounidenses en territorio colombiano.
A la hora de concretar los acuerdos de marzo, la ministra de seguridad Patricia Bullrich se reunió con Jorge Hernando Nieto Rojas, el jefe de la policía nacional de Colombia, a fin de que la Argentina ingresara en el mecanismo de cooperación triangulada de seguridad. Pero los estándares de derechos humanos de la policía colombiana no son tan buenos. Según la Defensoría del Pueblo de aquel país hace dos meses se anunció en Colombia la “emergencia carcelaria”, en virtud de los problemas de hacinamiento, nula atención médica y 4.000 presos políticos, problemática que se lleva muy bien con la aprobación del nuevo Código de Policía y Convivencia, cuyo objetivo principal es regular el comportamiento de los ciudadanos en todo el territorio y dotar de nuevas herramientas a la Policía Nacional.
Entre otras cosas el nuevo Código de 244 artículos establece facultades para disolver las protestas sociales, permite el allanamiento sin orden judicial, la detención administrativa arbitraria y la imposición policial de multas penales. También establece la creación de centros de detención para borrachos e indigentes. Sus oponentes lo consideran represivo, arbitrario y dictatorial. Sobretodo consideran que un reglamento de este tipo no es coherente con un escenario de post conflicto, ya que el Código otorga mucha discrecionalidad a la policía y pone en riesgo algunas de las libertades ciudadanas.
Sin embargo, la Policía Colombiana puede mostrar buenos resultados. Mientras en 1995 la tasa de homicidios llegó a 70 cada cien mil habitantes, por encima de la media de Argentina o México, en 2016 la tasa bajó a 26, el punto más bajo en los últimos 40 años. Frente a estos datos no queda claro con qué objetivo la República Argentina se asociaría con Colombia, teniendo una tasa histórica de 5 homicidios cada cien mil habitantes.
La coincidencia entre las partes queda más clara al analizar el discurso. Nieto Rojas señaló que "nosotros atacamos el narcotráfico como un sistema criminal. Tenemos una estrategia de combate al narcotráfico y hemos tenido problemas en varios niveles, pero nos ha dado resultados. Si no los hubiéramos hecho, el que estaría hablando aquí sería un narcotraficante". Se refería a la penetración del narcotráfico colombiano en la política y en la justicia de su país, dejando en claro que las realidades entre Argentina y Colombia son absolutamente dispares, pero el discurso es único.
Bullrich se subió entusiasmada al estrado y dijo que "la coordinación tiene que ser permanente y total", adelantando el interés del Ministerio en lograr un intercambio similar con las fuerzas de seguridad de México, evidentemente sin saber muy bien de qué hablaba.
Por lo pronto quedarán aquí una decena de agentes colombianos en forma permanente como parte del acuerdo de cooperación. En el colmo del entusiasmo la ministra declaró que "nos interesa conocer mejor sus experiencias de trabajo en zonas conflictivas, como las intervenciones que se realizaron en Medellín", refiriéndose quizás a la Operación Orión, un exterminio muy desaconsejable en caso de que quiera repetirlo en la ciudad de Buenos Aires o en Rosario.

martes, 26 de julio de 2016

DISCURSO DE MICHELLE OBAMA EN LA CONVENCIÓN DEMÓCRATA

Michelle Obama cambió el rumbo de la crisis demócrata y derrotó a Trump en el mismo acto

"Gracias a todos, muchas gracias. Saben, resulta difícil creer que hayan pasado ocho años desde que vine a esta convención y les hablé de por qué pensaba que mi marido debía ser presidente.
¿Recuerdan cómo les hablé de su carácter y convicciones, de su decencia y talante? Cualidades que hemos visto cada día que ha servido a nuestro país en la Casa Blanca.
En aquella ocasión también les hablé de nuestras hijas, de que son el centro de nuestros corazones, de nuestro mundo. Durante nuestro periodo en la Casa Blanca fuimos felices de verlas crecer y pasar de ser unas alegres y agitadas niñas a serenas jovencitas, un viaje que empezó poco después de llegar a Washington.
En su primer día en su nuevo colegio, nunca olvidaré aquella fría mañana de invierno mientras veía cómo nuestras hijas, de 7 y 10 años, se apretaban dentro de aquellos todo-terreno negros con todos aquellos enormes hombres armados. Miraba sus caritas pegadas a la ventanilla y lo único que pensaba era: ¿Qué hemos hecho?
En ese momento me di cuenta de que nuestra época en la Casa Blanca moldearía aquello en lo que más tarde se convertirían, y que según cómo gestionáramos esa experiencia, las formaría, o las quebraría. En eso pensamos Barak y yo cada día mientras tratamos de guiar y proteger a nuestras hijas de los desafíos de esta inusual vida en el primer plano. Les apremiamos a ignorar a aquellos que cuestionan el civismo o la honestidad de su padre.
Insistimos en que el lenguaje de odio que oyen de boca de personajes públicos en la televisión no representa el verdadero espíritu de este país
Les explicamos que cuando alguien es cruel o se comporta como un matón, uno no se rebaja a su nivel. Nuestro lema es que cuando ellos caen bajo, nosotros apuntamos alto.
En cada palabra que pronunciamos, en cada una de nuestras acciones, sabemos que nuestras hijas nos están mirando. Como padres, somos sus máximos ejemplos. Y les diré que Barak y yo seguimos esa misma conducta en nuestros trabajos como presidente y primera dama porque sabemos que nuestras palabras y acciones importan, no solo para nuestras hijas, sino para los niños de este país, niños que nos cuentan: "Te he visto en televisión" o "he hecho una redacción sobre ti para el colegio".
Niños como el pequeño negro que miró a mi marido con ojos llenos de esperanza y le preguntó: "¿Mi pelo es igual que el suyo?"
No se confundan, el próximo mes de noviembre cuando vayamos a las urnas, eso es lo que estaremos decidiendo. No demócratas o republicanos, no izquierda o derecha. En estas y en todas las elecciones se trata de quién tendrá el poder que moldeará las vidas de nuestros hijos durante los cuatro u ocho próximos años. 
Estoy aquí esta noche porque en estas elecciones solo hay una persona en la que confío para asumir esa responsabilidad, solo una persona que está realmente preparada para ser presidenta de Estados Unidos, y es nuestra amiga Hillary Clinton.
Así es.
Confío en Hillary para llevar este país porque he visto su devoción por los niños de este país desde siempre, no solo su propia hija, que ha educado a la perfección, sino todos los niños que necesitan quien los defienda, críos que recorren un largo camino hasta la escuela para evitar a las bandas, niños que se preguntan si podrán pagar la universidad, niños cuyos padres no hablan una palabra de inglés pero sueñan con una vida mejor, niños que nos miran para saber quiénes son y en qué pueden convertirse.
Hillary ha pasado décadas haciendo el firme e ingrato trabajo de conseguir que sus vidas sean diferentes, defendiendo a niños discapacitados como joven abogada, peleando por que los niños tengan asistencia médica como primera dama, y por la calidad de la atención sanitaria infantil en el Senado. 
Y cuando no fue nominada hace ocho años, no se enfadó ni desilusionó.
Hillary no hizo las maletas y se fue a casa, porque como verdadera servidora pública, Hillary sabe que esta es una tarea mucho más grande que sus propios deseos o decepciones. Dio un paso al frente con orgullo para servir a nuestro país de nuevo como secretaria de Estado, recorriendo el mundo para mantener seguros a nuestros hijos.
Podría haber decidido que este trabajo es demasiado duro, que el precio del servicio público es demasiado alto, que estaba cansada de ser machacada por su aspecto, por cómo habla o incluso por su forma de reír. Lo que más admiro de Hillary es que nunca se quiebra bajo presión. Nunca toma la salida fácil. Hillary Clinton no ha abandonado nada en toda su vida.
Cuando pienso en la clase de presidente que quiero para mis hijas y para todos los niños, esto es lo que quiero:
Quiero a alguien con la fuerza necesaria para perseverar, alguien que conozca este trabajo y se lo tome en serio, alguien que entienda que los asuntos que afronta un presidente no son de color blanco o negro ni pueden reducirse a 140 caracteres.
Cuando tienes los códigos nucleares al alcance de la mano y las fuerzas armadas a tus órdenes no puedes tomar decisiones apresuradas. No puedes tener la sensibilidad a flor de piel ni dar coces. Tienes que ser estable, comedido y estar bien informado.
Quiero un presidente con un expediente de servicio público, alguien cuyo trabajo muestre a nuestros hijos que no perseguimos la apariencia o el dinero, sino que luchamos por dar a todo el mundo la oportunidad de salir adelante. 
Y volvemos incluso cuando nos cuesta porque sabemos que siempre hay alguien que lo pasa peor. Todo nos podría pasar a cualquiera de nosotros.
Quiero un presidente que muestre a nuestros hijos que todos importan en este país, un presidente que de verdad crea en la visión que nuestros fundadores tuvieron hace tantos años de que todos somos iguales, que cada uno de nosotros es una pieza amada de la gran historia de Estados Unidos.
Y cuando la crisis golpea, no nos atacamos entre nosotros. Nos escuchamos, nos apoyamos los unos en los otros porque juntos somos más fuertes.
Estoy aquí esta noche porque sé la clase de presidenta que será Hillary Clinton. Por eso en estas elecciones estoy con ella.
Para Hillary, ser presidenta significa solo y exclusivamente una cosa: dejar algo mejor para nuestros hijos. Así es como siempre hemos hecho avanzar este país, unidos en nombre de nuestros hijos, compañeros que entrenan de forma voluntaria a ese equipo o enseñan en aquella escuela dominical porque saben que es una labor de todos.
Héroes de todas las razas y religiones que se ponen el uniforme y arriesgan sus vidas para dejar como legado la bendición de la libertad, oficiales de policía y manifestantes en Dallas que quieren desesperadamente mantener a nuestros hijos a salvo. Gente que hacía cola en Orlando para donar sangre porque su hijo o hija podría haber estado en ese club. Líderes como Tim Kaine que enseña a nuestros hijos qué es la decencia y la devoción.
Líderes como Hillary Clinton, que tiene el coraje y el talante de volver una y otra vez hasta romper la barrera de la desigualdad de género, levantándonos a todos con ella. 
Esa es la historia de este país, la historia que me ha traído a este escenario esta noche, la historia de generaciones de personas que sintieron los latigazos de la esclavitud y su vergüenza, la punzada de la segregación, pero que siguieron luchando y teniendo esperanza y haciendo lo que era necesario para que hoy yo me levante cada mañana en una casa construida por esclavos. Y miro a mis hijas, dos chicas negras inteligentes jugando con sus perros en el césped de la Casa Blanca.
Gracias a Hillary Clinton, mis hijas y todos nuestros hijos e hijas ahora dan por hecho que una mujer puede ser presidenta de Estados Unidos.
No dejen que nadie les diga nunca que este país no es grande, que debemos hacerlo grande nuevamente. ¡Ahora mismo es el mejor país del mundo!
Mientras mis hijas se preparan para salir al mundo, quiero un líder que sea digno de esa verdad, un líder digno de la promesa a mis hijas y a todos nuestros hijos, un líder que se guíe cada día por el amor y la esperanza y los sueños imposibles que todos tenemos para nuestros hijos.
En estas elecciones, no podemos sentarnos y esperar que todo salga bien. No podemos permitirnos estar cansados, frustrados o ser cínicos. Escúchenme. Desde ahora y hasta noviembre, necesitamos hacer lo mismo que hicimos hace ocho años y hace cuatro.
¡Tenemos que llamar a cada puerta, ganar cada voto, poner hasta la última pizca de nuestra pasión, fuerza y amor por este país en que Hillary Clinton sea elegida presidenta de los Estados Unidos de América!
Manos a la obra. Gracias a todos y que Dios les bendiga".

domingo, 24 de julio de 2016

LAS ELECCIONES EN USA GIRAN SOBRE PROBLEMAS MEXICANOS

Maquilas, deportaciones y crimen organizado: los temas mexicanos de la agenda electoral americana
Dr. Norberto Emmerich

Nunca como en esta ocasión la problemática mexicana había sido tan importante en la agenda de las primarias en Estados Unidos. Habrá que ver si tal preeminencia se mantiene a lo largo de la campaña electoral que está por iniciarse, por ahora todo indica que así será.
Los medios de comunicación en Ciudad Juárez dicen que los delegados de El Paso presentes en la Convención Republicana realizada en la semana del 18 al 21 de julio en Cleveland, estaban divididos respecto al muro fronterizo, cláusula que fue agregada a la plataforma oficial del partido. Esa división no se notó en la redacción final del documento, ya todos mostraron unidad respecto al control fronterizo, reducir la inmigración ilegal y mejorar los procesos para facilitar la inmigración legal.
La plataforma ideológica del Partido Republicano incluye la construcción de un muro en la frontera con México y la necesidad de obtener tratados comerciales que privilegien los intereses estadounidenses. Textualmente la propuesta de plataforma electoral republicana dice que “en una época de terrorismo, carteles narcotraficantes, tráfico de personas y pandillas criminales, la presencia de millones de individuos no identificados en nuestro país presenta riegos graves a la seguridad y soberanía de Estados Unidos” y “nuestra prioridad principal debe ser asegurar nuestras fronteras y todos los puntos de entrada y aplicar las leyes migratorias”.
Aunque la plataforma no se refiere explícitamente a la propuesta del candidato Donald Trump de deportar a los 11 millones de inmigrantes sin autorización, sostiene la derogación inmediata de los alivios migratorios sancionadas por el presidente Barack Obama en el año 2014 con el objetivo de evitar la deportación de 5 millones de personas.
Sin embargo, una encuesta realizada conjuntamente por Cronkite News, Univision News y Dallas Morning News  reveló que la mayoría de los habitantes de la franja fronteriza entre USA y México se opone a la construcción de un muro entre los dos países. Adicionalmente, la mayoría de los encuestados se sienten ignorados durante las elecciones presidenciales americanas.
El documento republicano también se pronuncia a favor del E-verify, una plataforma de datos del gobierno federal que permite a los patrones determinar si los aspirantes a empleados pueden trabajar legalmente en el país. También se busca castigar con 5 años de prisión a los extranjeros que reingresan ilegalmente al país tras ser deportados y se propicia la negación de fondos públicos a los inmigrantes no autorizados y a los gobiernos locales que protejan a sus residentes frente a las autoridades migratorias federales.
Por el lado demócrata, aunque centrados en la misma temática, está previsto que una mexicana traída ilegalmente a Estados Unidos cuando tenía cuatro años, sea una de las principales oradoras de la Convención Demócrata. Astrid Silva, de 28 años hablará el lunes 25 de julio ante los delegados de la Convención. Esa noche también hablarán a la nación la primera dama Michelle Obama y el senador Bernie Sanders.
Astrid Silva es una conocida activista por la defensa de los derechos de los inmigrantes sin autorización que se benefició de los programas de alivio migratorio implementados por Barack Obama en el año 2014. programa DACA extendido (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) que buscaba legalizar a 300.000 jóvenes inmigrantes no autorizados que llegaron a Estados Unidos siendo niños (700.000 ya estaban incorporados en la versión DACA de 2012, los llamados dreamers) y la aplicación del programa DAPA (Acción Diferida para Responsabilidad de los Padres) que contemplaba la entrega de permisos de trabajo renovable para 4 millones de indocumentados adultos. Con ambos programas la administración demócrata pretendía cancelar la deportación de casi 4.5 millones de padres que tienen hijos estadounidenses.
La preocupación republicana no se refiere sólo ni preponderamente a los flujos migratorios, sino a todo el complejo relacionamiento de Estados Unidos con su periferia cercana, lo que implica focalizar la atención en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
La oficialización de la nominación de Donald Trump como candidato republicano confirmó las expectativas respecto a la centralidad de México en sus planteos de campaña. En las entrevistas concedidas tras la nominación indicó que en caso de ser presidente buscará que México y Canadá estén de acuerdo en renegociar el Tratado para evitar que las empresas manufactureras americanas trasladen sus operaciones fuera del país.
Un eventual gobierno republicano mostrará un nuevo retorno a una política exterior aislacionista, en un país que siempre oscila entre el excepcionalismo entusiasta y el abroquelamiento paranoico.
Si se mira desde este lado de la matriz fronteriza, la repercusión de la plataforma republicana sobre México en general y sobre la franja fronteriza en particular otorga a Ciudad Juárez una relevancia inusitada. Desde la óptica juarense asoman tres problemas: las maquilas, las deportaciones y el crimen organizado.
La economía de Estados Unidos tuvo resultados alentadores en el segundo trimestre, disipando por ahora las preocupaciones sobre su nivel de crecimiento. La Reserva Federal informó que la producción industrial estadounidense repuntó 0.6% en junio con respecto a mayo. Dado que el 82% de las exportaciones mexicanas van a Estados Unidos, un desempeño fabril más vigoroso es buena noticia para los juarenses porque implicaría una mayor demanda de manufactura nacional.
Sin embargo la cantidad de materiales que la producción juarense provee a las maquilas sigue en descenso. En el mes de abril la proporción de compras a los proveedores locales alcanzó a un 1.47%, el nivel más bajo del que se tiene registro histórico, según el INEGI. En abril de 2016 las maquilas asentadas en Juárez compraron insumos por un valor de 54.498,6 millones de pesos, pero solo 803 millones fueron comprados en Juárez. La proporción de insumos consumidos acumula 18 meses a la baja desde diciembre de 2014, cuando la proporción de materias primas locales fue de 3,48%.
Esta contradictoria relación entre crecimiento económico y baja demanda local de insumos se complementa con una situación donde la cantidad de plantas y la demanda de mano de obra siguen en aumento, con 16 mil puestos de trabajo vacantes y nuevas industrias incorporándose a los parques de la ciudad. En este sentido la plataforma republicana no encontraría mayor base de apoyo para un cierre del proceso de libre comercio.
Sin embargo crece la inquietud laboral, con reclamos en Johnson Controls, Lexmark, Foxconn y otras plantas, lo que podría desencadenar un proceso de alza del costo de la mano de obra, favoreciendo la razonabilidad de los postulados de Donald Trump. Algo similar sucedió en las plantas automotrices chinas en el año 2011 dando inicio a un proceso de baja de la competitividad internacional del país, que junto a otros indicadores contribuyeron al desaceleramiento del crecimiento chino.
En relación con las deportaciones, la expulsión de 10.000 mexicanos hacia Ciudad Juárez en el año 2014 presionó sobre las ya deterioradas finanzas locales en virtud del aumento de la demanda de provisión de servicios públicos, empleo y salud. Aunque Ciudad Juárez no es el punto por donde entra la mayoría de los deportados de Estados Unidos, el hecho de que el 61% de ellos tenga antecedentes criminales, una situación que no siempre es debidamente informada por las autoridades americanas, genera situaciones de violencia y delito en la ciudad. Si el proceso de deportaciones sigue la promesa de campaña y se vuelve masivo a un nivel de 11 millones en un lapso de tiempo brutalmente corto, la presión sobre los recursos juarenses podría hacer estallar la sostenibilidad territorial y en consecuencia la gobernabilidad urbana.
Por último, en las semanas recientes se han intensificado las reuniones bilaterales entre los decisores de seguridad, preocupados por la incidencia que el crimen organizado pudiera tener en los próximos meses. En el mes de julio se reunieron en la Guarnición Militar de Ciudad Juárez varios altos mandos del Ejército mexicano y estadounidense, para analizar diversos aspectos relacionados con la seguridad entre ambos países. Por su parte el gobernador electo de Chihuahua, Javier Corral Jurado, manifestó la prioridad de la seguridad pública en su encuentro con el alcalde entrante de Ciudad Juárez, Armando Cabada Alvídrez, quien además se reunió con el sheriff y el alcalde de El Paso para trazar líneas comunes de trabajo frente a la problemática de la seguridad fronteriza.
Previamente, el precario estatus de seguridad de la entidad se vio seriamente afectado con el anuncio del fiscal de Estado sobre la inminente llegada del conocido narco Caro Quintero con la intención de disputar la plaza de Ciudad Juárez contra la Federación de Sinaloa.
Más allá de la débil base de información sobre la que se asienta el anuncio, decenas de agentes de la Policía Ministerial provenientes de otras regiones del Estado llegaron a Ciudad Juárez y fueron ubicados en zonas estratégicas con el fin de combatir el alza de homicidios registrados en las últimas semanas, vinculados al narcomenudeo.
Estos agentes integran las células de prevención e investigación de la Fiscalía General del Estado y su presencia se concentra en los focos de mayor peligrosidad, el surponiente, el nororiente y el suroriente de Ciudad Juárez, donde se está dando una venta desmesurada de droga al menudeo –principalmente cristal- por lo que aumentan los ajustes de cuenta que buscan mantener el control del comercio ilegal.
Mientras tanto la tasa de homicidios se aleja del pretendido índice de 14 cada 100 mil habitantes. Los indicadores del mes de julio, con 38 hechos al 21 del mes, podrían modificar sustancialmente el panorama.
El escenario también muestra progreso en el lado americano de la frontera, donde autoridades locales y federales golpearon al crimen organizado en el Valle Bajo de la localidad de Socorro, mediante una actuación conjunta del Departamento de Seguridad Pública (DPS), el FBI y la DEA, en una zona controlada por la banda del Barrio Azteca. En otro episodio las autoridades federales en El Paso anunciaron los resultados exitosos de una operación encubierta de más de dos años contra la segunda pandilla más peligrosa del área, después de los Aztecas,  los Sureños.
Adicionalmente, aunque a distancia del ranking juarense, la tasa de homicidios en El Paso está duplicando el promedio anual habitual, con 8 homicidios cometidos hasta mediados de julio.

Los planteos ideológicos de la plataforma republicana y los dichos de su candidato Donald Trump no parecen ser caprichosos ni antojadizos. El cada vez menos improbable gobierno republicano promete arrasar con el TLCAN, la quebradiza base sobre la que asienta la economía juarense. Si la campaña electoral de Estados Unidos centra toda su atención en su vecino país del sur, deberíamos prestar una atención similar a lo que está pasando del otro lado de la frontera común.