martes, 30 de agosto de 2011

lunes, 29 de agosto de 2011

5 DE AGOSTO DE 2011: RECORDAR LA FECHA


Un cambio cualitativo en la crisis del capitalismo mundial
Por Nick Beams

La reciente degradación de la calificación crediticia de los Estados Unidos el pasado viernes significa que el 5 de Agosto del 2011 será reconocido como uno de los puntos de cambio claves en la histórica crisis del capitalismo estadounidense y mundial junto con el 15 de Setiembre del 2008, el día del colapso de Lehman Brothers, y el 15 de Agosto de 1971, el día en que el presidente Nixon retiró el respaldo en oro del dólar estadounidense.
Estas tres fechas están conectadas causalmente por una cadena de eventos que registra el declive histórico del capitalismo estadounidense, y con ello, todo el orden capitalista global.
El motivo de corto plazo para la degradación por parte de Standard and Poor's fue anunciado por la agencia calificadora de riesgo citando: una insatisfacción con la cantidad de recortes a Medicare y otros programas de ayuda social anunciados en el acuerdo entre la administración Obama y el Congreso.
La degradación fue seguida por una histeria en los mercados bursátiles internacionales debido a los rumores que se esparcieron en los círculos financieros sobre degradaciones de créditos a otros países—Francia fue uno de los mencionados—y el colapso de los principales bancos.
La decisión de la Junta de la Reserva Federal de EE.UU. de continuar su política de tasa de interés ultra-bajas por lo menos otros dos años—una propia admisión de que sus políticas habían fallado y que no había ningún prospecto para la "recuperación" en la economía estadounidense—impulsó a los mercados por un día antes que otros 500 puntos cayesen ayer en Wall Street.
A pesar de que las caídas en el mercado accionarios fueron provocadas, por lo menos en parte, por la degradación de S&P, la misma decisión de la calificadora fue el resultado de profundos procesos históricos que se ven reflejados en la creciente turbulencia financiera. Subrayando el caos del mercado se encuentra el irreversible y prolongado declive en el poderío económico de los Estados Unidos, el cual jugó el rol clave en estabilizar al capitalismo mundial después de la Segunda Guerra Mundial.
Visto así, la disminución de la calificación de crédito de los EE.UU. no es simplemente un fenómeno estadounidense. Es una expresión concentrada de la crisis del orden capitalista global.
La primera señal vital del declive estadounidense se dio exactamente hace 40 años, cuando el presidente Nixon apareció en televisión la noche de un domingo para anunciarle al mundo que de ahora en adelante los EE.UU. no cumplirían sus compromisos bajo el tratado de Bretton Woods de 1944 para canjear los dólares estadounidenses circulando por el resto del mundo por oro al precio fijo de 35 dólares por onza. La decisión quebrantó el sistema de intercambio fijo de dividas que había desempeñado un rol tan decisivo en revivir el comercio y las inversiones globales después de la devastación de la década de 1930.
La causa inmediata de la decisión fue el desarrollo de un déficit comercial estadounidense. Pero el déficit mismo fue el resultado de un problema más fundamental en el sistema de Bretton Woods que había sido notado en la década previa por el economista belga Robert Triffin. Este había señalado que en condiciones en las cuales los dólares estadounidenses funcionaran efectivamente como moneda mundial, el mantenimiento de liquidez internacional dictaba la necesidad por una salida de dólares desde los EE.UU. Pero esa misma salida y la acumulación de bienes en dólares fuera de los EE.UU., muy por encima de sus valores en oro, minaban efectivamente la fundación del sistema de Bretton Woods: el compromiso de los Estados Unidos de canjear dólares por oro.
La eliminación del respaldo de oro no eliminó el rol del dólar como la moneda de reserva global. Pero sí significó que el sistema monetario internacional había perdido su ancla y se volvería cada vez más volátil. Aquella inestabilidad fue reflejada en una serie de tormentas financieras: la caída del dólar estadounidense en 1979, lo que llevó a la imposición de alzas de tasas de interés récord por el presidente de la Reserva Federal Paul Volcker; la crisis de la deuda Latino Americana a comienzos de los 1980; y el colapso global de los mercados bursátiles en octubre de 1987, producido, por lo menos en parte, por las diferencias entre las autoridades de EE.UU. y Alemania sobre las políticas de las tasas de interés.
En respuesta al colapso de 1987, el recién nombrado jefe de la Junta de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, instituyó la política que se desplegaría de ahora en adelante: cualquier crisis financiera sería confrontada por el Banco Central mediante el suministro de dinero barato para las principales instituciones y bancos financieros.
A pesar de que esta política ayudó a estimular el crecimiento de la economía estadounidense por los próximos 20 años, lo hizo promoviendo formas cada vez más parasíticas de acumulación. El capitalismo estadounidense había llegado a la preeminencia global sobre la base de su producción industrial y los grandes avances que facilitó en la productividad del trabajo. Ahora la industria estaba siendo destruida y externalizada mientras que el financiamiento reemplazó a la producción como fuente principal de ganancias, un proceso que asumió formas grotescas en las burbujas de vivienda y sub-prime (las hipotecas basura).
Incluso cuando la economía estadounidense experimentó expansión durante los 1990 y en la primera década del nuevo siglo, este mismo crecimiento ocultó una contradicción cada vez más profunda: la moneda de la reserva mundial, el dólar, era la moneda de la nación más endeudada del mundo. Esto jamás había ocurrido antes en la historia del capitalismo mundial.
En las décadas previas al estallido de la Primera Guerra Mundial de 1914, la economía global reposaba sobre la libra británica. La libra esterlina era efectivamente tan buena como el oro porque Gran Bretaña era el principal suministrador de capital para el resto del mundo. Aunque había sido superado como "el taller del mundo", era aún el principal financiero del mundo, tanto por el rol global de sus bancos y casas financieras, como también por los amplios recursos financieros que era capaz de extraer de sus colonias, sobre todas la India.
La primera guerra mundial asestó un gran golpe a la posición financiera británica de la cual nunca pudo recuperarse. Debido a la ausencia de una moneda que pudiese funcionar como moneda mundial, el sistema financiero internacional se desintegró en el período entre las guerras y la economía mundial se fracturó entre bloques de comercio y moneda rivales. Sólo con el surgimiento del rol dominante global de los EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial se estableció un nuevo sistema financiero internacional.
Este sistema hoy se encuentra en un estado avanzado de desintegración como resultado de la decadencia y putrefacción de su pilar central, la economía estadounidense.
El significado de la degradación del crédito ha sido descartado por algunos comentaristas debido a que, en las palabras de Greenspan existe "cero probabilidades" de moratoria porque los EE.UU. "siempre pueden imprimir dinero" para pagar sus deudas. Una perspectiva tan ignorante como esta pasa por encima el hecho de que incluso antes de que la cuestión de una moratoria estadounidense surgiera (y dada la moratoria del 15 de Agosto de 1971 tal evento puede tomar lugar antes de que lo que muchos puedan imaginarse) la decisión socava aún más el sistema financiero global.
El capitalismo mundial se encuentra operando ahora sin un sistema monetario estable. Bajo el capitalismo, el dinero tiene que desempeñar dos funciones principales: como un medio de intercambio y como depósito (medida) de valor. Ambas de estas funciones están siendo completamente quebrantadas por la continua devaluación del dólar estadounidense, lo cual conlleva consecuencias de largo alcance.
El impacto en su función como medio de intercambio se ve reflejado en la subida de precios en los productos básicos que se intercambian globalmente como la comida y el combustible, lo cual lleva a la inflación por todo el mundo, sobre todo en los denominados países menos desarrollados, provocando una erupción de la lucha de clases como puede verse tan claro en el Medio Oriente.
Asimismo, la función de depósito de valor está siendo socavada debido a que el dólar está cayendo en contra de todas las principales monedas como resultado de las políticas de dinero barato del Fed. No es de extrañar que las autoridades chinas, que tienen más de $1.2 billones invertidos en la deuda estadounidense, estén demandando que las autoridades monetarias estadounidenses pongan a la moneda bajo control. Cada día que cae valor de los activos financieros chinos invertidos en los mercados estadounidenses, trae más de cerca al momento en que estas pérdidas impacten a la estabilidad del ya frágil sistema financiero y bancario chino.
Las autoridades chinas han vuelto a llamar por el establecimiento de una nueva moneda de reserva global, no vinculada directamente a los EE.UU. o a cualquier otra moneda nacional. Pero tal como el destino del euro confirma, hoy siendo desgarrado por rivalidades nacionales y conflictos entre los poderes de la eurozona, no existe ningún prospecto para tal desarrollo. Ninguna moneda, agrupamiento de monedas o síntesis de monedas puede reemplazar al dólar como moneda mundial.
No hay ningún conjunto de políticas económicas o mecanismos que puedan resolver la crisis presente. La experiencia histórica señala al retorno, y de una forma incluso más explosiva, a las condiciones de los 1930.
En aquel tiempo, el mundo se fracturó en bloques económicos rivales, llevando a la guerra mundial, la más destructiva en la historia. Hoy, mientras ese pronóstico se vislumbra una vez más, la clase trabajadora debe intervenir. El caos del sistema capitalista y los peligrosos que plantea al futuro de la humanidad—la pobreza masiva, la depresión y la guerra—deben terminar a través de la toma de poder político por la clase trabajadora y el derrocamiento del sistema capitalista a través del establecimiento del socialismo internacional. El cumplimiento de esta perspectiva requiere la construcción del Comité Internacional de la Cuarta Internacional como el partido mundial de la revolución socialista.


sábado, 27 de agosto de 2011

EUROPA EN CAIDA LIBRE

Se descontrola la crisis económica europea
Por Peter Schwarz

La crisis que ha azotado a los mercados de acciones y finanzas cada vez se descontrola con mayor fuerza. La evolución de este fenómeno es lo que impulsa las acciones de los gobiernos, los cuales son incapaces de controlar la crisis
El martes 23 de agosto de 2011, Ángela Merkel y Nicolas Sarkovsky, mandatarios de la cuarta y sexta economías principales del mundo [Alemania y Francia, respectivamente], tuvieron una reunión cumbre de emergencia. Se reunieron con el propósito de calmar los mercados, pero dos días después los mercados de acciones reaccionaron con la peor baja en tres años.
La DAX alemana perdió casi un 6% el jueves, La CAC francesa cayó en un 5.5%, la FTSE británica declinó un 4.5% y el Dow Jones Industrial Average en Estados Unidos bajó en un 3.7%. El viernes el declive continuaba. Desde principios de mes, la DAX ha declinado en un 20%. Las bajas de esta índole evocan memorias de la Gran Depresión de los 1930.
El pánico de los mercados de acciones muestra que los comerciantes esperan que suceda una profunda recesión, la cual ya se refleja en el estancamiento del crecimiento y en las tasas de desempleo que siguen subiendo. Las empresas han de reaccionar con nuevas olas de despidos y los gobiernos con mayores reducciones presupuestales.
Las amargas experiencias de los 1930 amenazan con repetirse, no solo desde el punto de vista de la economía, sino también del político. La caída de la economía mundial toma lugar en conjunto con tensiones nacionales que más y más se intensifican, lo que amenaza la existencia de la Unión Europea, y con más guerras imperialistas bestiales, tal como en Afganistán, Irak y Libia.
La crisis de hoy día es mucho más profunda que la que sucedió hace ochenta años. En esa época, a medida que Europa se deslizaba hacia el fascismo y la guerra, la burguesía de Estados Unidos reaccionó con un programa de reformas sociales, las cuales se concretaron en el programa del Nuevo Trato bajo el mando del Presidente Franklin Delano Roosevelt. Estados Unidos surgió de la Segunda Guerra Mundial como potencia mundial dominante. Hoy, el mismo país es el centro de la crisis, y ningún país o alianza puede reemplazarlo como ancla de la economía mundial capitalista.
Después de la guerra, la reconstrucción del capitalismo en Europa Occidental se basó en las lecciones de la Gran Depresión; es decir, en la necesidad de atenuar la economía del mercado con una política de programas sociales. En 1991, cuando el régimen estalinista desmanteló a la Unión Soviética, se proclamó que ello significaba que el socialismo había fracasado y que el mercado capitalista, libre de toda restricción, había triunfado.
Pero los tres últimos tres años han hecho añicos todas estas aseveraciones. Los mercados, sobre todo el mercado de las finanzas, han mostrado su poder destructivo. Los especuladores ahora empujan a los gobiernos y dictan una política que lleva a la sociedad a la ruina y destruye las normas de vida de grandes sectores de la población.
Con tal de salvar a los bancos y los bienes de los ricos, los tesoros públicos son saqueados. Esto sucede a la vez que la educación, la salud y el cuidado de los ancianos son destruidos, y los jóvenes son lanzados a la calle sin ningún futuro. Medida de austeridad sigue a medida de austeridad, lo que agrava la recesión, la que, a su vez, causa estragos en el sector público, lo cual crea un círculo vicioso sin escape.
No existe un solo gobierno o partido burgués que pueda satisfacer las exigencias insaciables de los mercados financieros. Para controlar la inminente depresión, es necesario lanzar un gran programa de obras públicas valorado en millones de millones de euros y confiscar o imponerle rentas internas a las ganancias especuladoras y los altos ingresos tal como corresponda.
Pero a la autoridad de la aristocracia financiera no se le puede desafiar. Todos los partidos oficiales, sean de "izquierda" o derecha, se arrodillan ante ella. Hoy día, nada muestra la índole clasista de la sociedad más claramente que el contraste entre la manera en que la juventud británica fue arrestada durante los disturbios recientes (y a quienes juicios sin jurados los han sometido a sentencias de cárcel draconianas luego de imputárseles delitos menores), y aquella que se le ha acordado a los que juegan a los dados con el mercado de acciones o a los especuladores que han llevado a economías enteras a rincones sin salida; gente a quien nadie le imputa ningún crimen.
En Europa, los gobiernos y partidos debaten si se puede saciar el apetito descontrolado de los mercados de finanzas creando los llamados bonos europeos, o si se debería abandonar al euro y abandonar al destino a los países que deben deudas enormes.
Los gobiernos de esos países que tienen dificultades en pagar sus deudas, así también como los socialdemócratas de Francia y Alemania y los Verdes, apoyan la primera alternativa. Vinculan la creación de los eurobonos a exigencias por medidas estrictas de ahorros, y obligan a la política presupuestal de las naciones a obedecer los dictados de cuerpos legislativos de la UE que nadie ha elegido. La introducción de los eurobonos extendería las medidas de austeridad bestiales, ante las cuales países como Grecia, Irlanda y Portugal tendrían que postrarse, por toda Europa.
La segunda alternativa la favorecen populistas derechistas y capas de la burguesía, tal como el Partido Libre Democrático (FDP) de Alemania. Consideran que el interés nacional es lo más primordial que existe y están listos para abandonar el euro, desmembrar a la Unión Europea y seguir el camino de rivalidades, conflictos y guerras. Su política reverbera en los ex izquierdistas pequeño-burgueses, quienes abogan por la independencia nacional o regional como alternativa a la UE.
Los trabajadores deben rechazar ambos campos. El conflicto en Europa no es entre las naciones sino entre las clases sociales. Sólo la lucha unida de todos los trabajadores europeos puede quebrar el dominio de la aristocracia financiera, la cual los partidarios de una Unión Europea y sus adversarios nacionalistas más rabiosos defienden.
La condición esencial para la defensa de los derechos sociales y democráticos es el programa socialista. Ningún problema social se puede resolver siempre que el control de trillones de dólares en propiedades se quede en manos privadas y a los jugadores de los mercados de valores se les permita decidir el destino de economías nacionales enteras. Las instituciones financieras y las grandes empresas deben ser expropiadas y puestas bajo el control democrático. La vida cotidiana, que depende de la economía, debe planearse de acuerdo a las necesidades de la sociedad y no la anarquía del mercado y los intereses que le garantizan las ganancias a los dueños del capital.
Los sindicatos obreros y los partidos socialdemócratas nunca aceptarán semejante programa. Están atados a la clase dirigente por mil hilos; se sientan en los gobiernos y en las juntas directivas, para no mencionar que gozan de un sin número de privilegios. No defienden los intereses de la clase trabajadora, pero tratan de dividir, paralizar y suprimir toda oposición de las bases.

jueves, 25 de agosto de 2011

SEMINARIO LA REVOLUCION PERMANENTE

Presentación
Esteban Volkov


Presentación
Manuel Aguilar Mora


Presentación
Norberto Emmerich


La crisis económica mundial
Jaime González


La ley del desarrollo desigual y combinado
Norberto Emmerich


La revolución permanente - primera parte
Norberto Emmerich


La revolución permanente - segunda parte
Norberto Emmerich

jueves, 11 de agosto de 2011

UN MUNDO SIN GOBIERNO (ANARQUÍA) Y SIN ORDEN (CAOS)


Del G-20 al G-Cero
http://cibernoticiasexpress.wordpress.com/2011/02/15/del-g-20-al-g-cero/

Estados Unidos carece de recursos para continuar asegurando un marco necesario de seguridad en el que prosperen el libre mercado, el libre comercio y la movilidad del capital
Nadie lidera ese “mundo del G-Cero”.
Ya tuvimos el G-5, G-7, G-8, G-8 más 1 y G-20. Pero ahora, según dos líderes de las ciencias políticas y la economía internacionales, vivimos un nuevo orden mundial que denominan “el mundo del G-Cero”.
Como le dijo a BBC Mundo uno de esos dos expertos, Ian Bremmer, experto en Ciencias Políticas y presidente de la firma consultora Grupo Eurasia, a raíz de la crisis financiera, Estados Unidos ya no es el líder de la economía global, y ninguna otra nación, o grupo de naciones, tiene el peso político y económico para sustituirlo.
Y en lugar de un foro para el compromiso, el G-20 se avizora como campo de batalla entre las naciones que lo componen.
Esa tesis la expusieron Bremmer y Nouriel Roubini, profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, en EE.UU., y presidente de la consultora RGE Monitor,en un artículo publicado por la revista especializada Foreign Affairs.
Pero ya la habían adelantado en el Foro Ecónomico Mundial de Davos de este año, en el que la tesis generó una amplio debate.

¿Era de incertidumbre?
Lo que sostienen Bremmer y Roubini es que el Grupo de los 20 países industrializados y emergentes “está en camino a la obsolescencia y el mundo está en un punto n el que ni un solo país ni un bloque de países serán capaces de conducir un programa internacional”.
En opinión de los expertos, “el grupo ampliado de las principales economías ha pasado de un posible concierto de las naciones a una cacofonía de voces” que ha minado la cooperación económica internacional y avizora conflictos económicos y la posibilidad de una nueva crisis global.
Según ellos, Estados Unidos carece de recursos para continuar asegurando un marco necesario de seguridad en el que prosperen el libre mercado, el libre comercio y la movilidad del capital mientras que Europa está totalmente ocupada en sus problemas financieros y Japón está atado a complejos problemas políticos y económicos nacionales, con lo cual “un G-3 de los Estados Unidos, Europa y Japón no es una alternativa viable”.
China, entretanto, no tiene interés en aceptar las cargas que vienen con el liderazgo internacional, y el resto de los países emergentes se ha visto enfrentado con los desarrollados “en temas de vital importancia, como la coordinación macroeconómica internacional, la reforma de regulación financiera, la política comercial y el cambio climático”.

¿Llamado de guerra?
¿El resultado?: la prolongación de una era de incertidumbre que se traducirá en conflictos, proteccionismo y guerras comerciales.
Precisamente muchas de las voces críticas de la tesis de Bremmer y Roubini dicen que la idea del “mundo del G-Cero” es un “llamado a la guerra económica”, como la definió Laurence Parisot, la presidenta de la principal organización patronal francesa (la MEDEF, por sus siglas en francés).
En declaraciones a BBC Mundo, Ian Bremmer se defendió expresando: “Yo no creo que un mundo del G-Cero sea bueno, pero yo no soy un político sino un científico de la política, y es importante que entendamos el mundo circundante como es y no como quisiéramos que fuera”.
Bremmer añadió: “Es bueno que hayamos creado el G-20, el cual refleja aspiraciones, pero que no es un foro efectivo y puede que nunca lo sea. La única manera de que del G-20 sea efectivo es que establezca expectativas a un nivel razonable y que no nos engañemos, que no hablemos de una cooperación global que no está ocurriendo. Tenemos problemas con el clima, con el comercio, con la moneda, y no se están solucionando”.

¿Hay solución?
Con respecto a las soluciones, otra de las críticas a la tesis de Bremmer y Roubini es que “censura pero no propone remedio”, como manifestó Il Sakong, el jefe del comité organizador de la cumbre del G-20 en Corea del Sur.
“La solución comienza con la comprensión de en qué situación nos encontramos -le respondió Bremmer en BBC Mundo-. Mi primera sugerencia es establecer objetivos de alcance modesto centrados en metas que sean posibles. Y luego sostener conversaciones honestas”.
Los europeos, por ejemplo, “son honestos acerca de la actual situación en la que se encuentran y en que reequilibrar la balanza requerirá pagar un alto precio y se sabe quiénes tendrán que pagar las facturas”.
Igual que en la Unión Europea, “a nivel global se requiere un ejercicio de calibración, en el que el mundo desarrollado no podrá seguir consumiendo como lo ha hecho; el dólar estadounidense no continuará siendo la moneda global, la moneda de reserva como lo ha sido. Pero hemos carecido de honestidad”.

¿Y el futuro?
Sobre su visión del futuro, Bremmer estimó que “el G-Cero no es sostenible y en la medida en que veamos conflictos globales que no se solucionan aumentará la necesidad de liderazgo”.
Y dijo que “lo más probable es que se generen asociaciones regionales más fuertes, lo que se está viendo en los estados del Golfo Pérsico, en Eurasia con una Rusia más importante y en una América del Sur con un Brasil como ente nuclear más coherente”.
Incluso podría verse en cuestión de una década un G-2 efectivo entre Estados Unidos y China, en caso de que China desarrolle su economía de una manera exitosa y Estados Unidos reduzca el proteccionismo.
Si eso no ocurre, quizás los países desarrollados cooperen de una manera más cercana para defender el viejo orden liberal”.
Aunque la clave, añadió “estará en lo que pase en Asia con respecto a la integración económica, a la integración en materia de seguridad, y con China e India probablemente cada vez más en competencia”.
En resumen, “en los próximos años el G-Cero se volverá más problemático, pero al final como mecanismo no podrá mantenerse. Lo único cierto ahora es que vivimos un nuevo orden donde no hay liderazgo y es la primera vez que experimentamos algo así en muchísimo tiempo”, concluyó Bremmer.


miércoles, 10 de agosto de 2011

EL FIN DE LA UNION EUROPEA TIENE FECHA

La crisis europea
Por Peter Schwarz
4 Agosto 2011

Hace 54 años que se firmó el Tratado de Roma. Durante todo ese tiempo, ni laUnión Europea ni ninguno de sus precursores habían llegado tan cerca del precipicio como lo estuvieron la semana pasada. Los expertos concuerdan: si los mandatarios de los países en la eurozona no resuelven la crisis de la deuda durante la reunión cumbre del jueves que viene, la Unión Europea (UE) y el euro dejarán de existir.
Semejante fracaso no se va a limitar solamente a la esfera económica. Desde la Guerra de los Treinta Años durante el Siglo XVII, las pugnas bélicas continuamente han azotado a Europa hasta culminar en las dos guerras mundiales del 1914 y el 1939. Desde ese entonces, le UE y todas las organizaciones anteriores han funcionado como los mecanismos más importantes para prevenir nuevas luchas armadas entre la potencias europeas. No fue ninguna sorpresa, pues, que para muchos de los políticos de antigüedad que se expresaron antes de dicha reunión—según Spiegel Online—Europa “para Europa la alternativa todavía es la guerra y la paz, no los euros y los centavos”. Anunciaron con vehemencia que la reunión cumbre de emergencia, celebrada en Bruselas, no va a fracasar.
Pero ésta no ha resuelto la crisis; sólo la ha postergado. Y más bien ha exacerbado las causas fundamentales.
Los participantes adoptaron planes de largo alcance para concederle a Grecia otro préstamo (el segundo) valorado en €109.000.000.000. Igual que el primero, éste exige que se impongan medidas de austeridad drásticas. Para facilitar que el préstamo se pague, la tasa de interés sobre la deuda del gobierno griego ha sido reducida del 4.5 al 3.5%. El tiempo límite para pagar el préstamo se ha extendido de siete años y medio a 15 y 30.
La autoridad del Fondo de Rescate Europeo (FRE) es ahora más amplia, pues en el futuro tendrá el mando para comprar bonos abiertamente en el mercado y así ayudar de manera activa a los países más vulnerables. No obstante, el volumen total no ha de aumentar.
Los que participaron en la reunión cumbre han hecho un escándalo acerca de la participación de acreedores privados en la deuda de Gracia. Para el 2014, éstos habrán invertido €50.000.000.000. Pero una análisis más minucioso revela que esto es una ficción. Los bancos, las empresas de seguros y otros acreedores privados pueden canjear los bonos griegos con una pequeña pérdida cuyo promedio es el 20%, o los pueden canjear por nuevos bonos a largo plazo cuyo pago lo garantiza la UE. De ese modo pueden vender sus bonos griegos a precios mucho mayores que los que el mercado ahora ofrece. El público asume todos los riesgos.
Las medidas adoptadas en Bruselas todavía tienen muchas ambigüedades e incertidumbres, y como resultado la deuda del gobierno griego, que ahora llega a €350.000.000.000, sólo va a disminuir en €26.000.000.000; es decir, una gota en el océano.
Irlanda y Portugal también sufren deudas enormes, pero ambos países han de aprovecharse de las tasas de interés más bajas que el fondo de rescate ofrece, pero la participación de los bancos expresamente se limitan a Grecia. No se promulgó ninguna condición para Italia y España, aunque a decir verdad las tasas de interés de los bonos de los dos países se han disparado. Se considera que las deudas de ambos forman parte fundamental de la crisis europea.
Es sólo cuestión de tiempo que el euro padezca mayor presión y que los mandatarios de los diferentes países tengan que reunirse de emergencia una vez más.
Durante la reunión cumbre nadie mencionó las causas fundamentales de la crisis de la deuda, y mucho menos se presto a averiguarlas. Los políticos y la prensa repiten hasta la saciedad que la crisis se debe a administradores bancarios de motivos dudosos y a que los países afectados habían “estado viviendo más allá de sus medios”.
El hecho es que causa de la crisis es el saqueo sistemático de los cofres del estado y del enriquecimiento de la clase alta a costillas del pueblo trabajador. Durante tres décadas, las rentas internas de las empresas y de los ricos han disminuido constantemente. Los millones de millones de euros que los bancos perdieron por medio la especulación fueron recuperados luego de la crisis económica del 2008, la cual ha ahogado las finanzas públicas.
El rápido aumento de la riqueza privada y en la cantidad de millonarios—aumento que continúa sin cesar a pesar de la crisis—muestra que Europa no tiene ninguna escasez de fondos para pagar las deudas. Según el World Wealth Report [Informe Mundial Sobre la Riqueza], recopilación de datos del banco inversionista, Merrill Lynch, Europa contaba con 3.1 millones de millonarios en el 2007. El valor colectivo total de los bienes de esta gente llega a US$10.600.000.000.000.000 [US$10.6 trillones, o sea, €7.5 trillones]. Si a esta riqueza se le impusiera un impuesto de emergencia en tan solo un 4.7%, toda la deuda pública de Grecia desaparecería en un santiamén.
Esta riqueza sigue aumentando velozmente hoy día. Según el Bundesbank, solamente en Alemania la suma total de las fortunas privadas han aumentado durante los últimos cinco trimesters por €350.000.000.000, lo cual equivale exactamente a la deuda griega. Y esto a pesar de que los sueldos promedio han permanecido estancados por diez años y los salarios más bajos han caído. La riqueza se concentra casi exclusivamente en el 10% más rico de la sociedad, el cual es dueño de más del 60% de la riqueza total.
Pero esta riqueza está fuera de límites para los gobiernos de la eurozona. Pero Bruselas categóricamente rechazó hasta el pequeño impuesto sobre los bancos que Sarkozy exigiera (por razones tácticas). Los líderes congregados se aprovecharon de la crisis para acelerar la redistribución de la riqueza social. La reunión cumbre que se celebró en Bruselas recibió con los brazos abiertos los programas de austeridad que se van a imponer en Italia y España. Insistió también que los déficits presupuestales de todos los países pertenecientes a la UE deben disminuir en un 3% para el 2013, lo cual significa reducciones aún más drásticas a los fondos destinados a los programas sociales.
No sorprende nada que los partidos burgueses de la “izquierda”—los socialdemócratas, los verdes y los ex estalinistas—insisten en mayors ataques contra el pueblo trabajador. Se pintan a sí mismos de redentores de la unidad europea, pero el concepto que tienen de como “salvar a Europa” consiste en la austeridad sin fin.
En Grecia, la Victoria de PASOK, partido socialdemócrata, fue la primera condición del programa de austeridad que disminuirá los niveles de vida de los trabajadores y los pensionados en un 40% para el 2015. En Italia, el Presidente Giorgio Napolitano, de 86 años de edad y viejo cuadro del Partido Comunista estalinista, ahora se esmera para que la oposición de centro-izquierda apoye el programa del gobierno de Berlusconi; programa cuyo blanco consiste casi exclusivamente de los de sueldos bajos y medios.
En Alemania, el Partido Socialdemócrata (SPD) ha brindado su apoyo al gobierno de Merkel para así adoptar medidas impopulares que resuelvan la crisis europea. Y en Spiegel Online, el dirigente del Partido Verde, Cem Özdemir, elogió al primer ministro de Grecia, Papandreou, porque éste había presentado sus medidas de austeridad en contra de la resistencia popular.
Durante la década de los 1920, León Trotsky enfatizó que la burguesía europea era incapaz de unir a Europa en nombre de sus pueblos. El sistema capitalista, basado en la propiedad privada, la explotación, el provecho propio y los intereses nacionales, no podia garantizar ni la coexistencia armónica ni la solidaridad de los pueblos europeos.
El debate entre los partidos burgueses de derecha e “izquierda” en cuanto a la resolución de la crisis vacila entre, por una parte, el nacionalismo flagrante, y, por otra, la salvación de Europa por medio de la ruina de sus pueblos. Tal como sucediera durante la década de los 1930, ambos caminos terminan en la decadencia social, las dictaduras y la guerra.

martes, 9 de agosto de 2011

EL "INDIGNADO" DEL FÚTBOL ESPAÑOL,

El revolucionario antisistema del fútbol español
http://www.clarin.com/deportes/revolucionario-antisistema-futbol-espanol_0_532746984.html

La historia de Javi Poves, hasta hace unas horas jugador de fútbol en la Liga española, no es la de un futbolista cualquiera. El joven rechazó un auto que le ofreció, al igual que al resto de sus compañeros, una marca que auspiciaba al club. Según él, su Smart le bastaba para moverse. Se negó a cobrar su contrato por medio de una transferencia bancaria, para no utilizar ese sistema, el de los bancos. En las concentraciones, se lo podía ver leyendo, solitario, un clásico como "El capital", de Karl Marx, o el siempre polémico "Mi lucha" (Mein Kampf) de Adolf Hitler. Ahora, cansado de pertenecer al mundo de un deporte "donde todo es dinero, todo está podrido", decidió con tan sólo 24 años decirle adiós al Sporting de Gijón para dedicarse a los libros, a estudiar.
Poves era defensor. Jugó dos años en el Sporting B y logró debutar en la primera división en el cierre de la pasada temporada, mientras el Barcelona de Lionel Messi gritaba campeón. Pero, contrariado por ese desencuentro entre el pensar y el hacer, entre sus ideales y su vida cotidiana, decidió cortar de raíz con todo: "¿De qué me sirve ganar mil euros en vez de 800, si sé que se obtienen con el sufrimiento de mucha gente?", afirmó a un diario local.
"Cuando era pequeño, jugaba por amor al deporte, pero cuanto más conoces el fútbol más te das cuenta de que todo es dinero, de que está podrido, y se te quita un poco la ilusión", le había dicho al diario La Nueva España este joven formado en las inferiores del Real Madrid antes de hacer sus primeras armas en el Rayo Vallecano B.
Sin embargo, a pesar de que la prensa española lo rotuló como un "indignado del fútbol" –en referencia al movimiento de protesta originado en España, que actualmente está siendo sacudida por la crisis económica a nivel europeo-, Poves no se siente identificado con eso: para él, las protestas pacíficas no sirven. "En vez de tanto 15-M, lo que hay que hacer es ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto", afirmó en una entrevista con Lainformación.com. "Es un movimiento creado a propósito por los medios de comunicación para canalizar ese malestar social que hay y para que esa chispa no se convierta en peligrosa e incontrolable para el sistema. Es un lavado de cara para el sistema capitalista, pero no un cambio radical", analizó.
Ahora, luego de rescindir su contrato, Poves dijo que volverá a estudiar Historia a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) española. "No tengo definido mi punto de vista. Lo que quiero es leer mucho e informarme de todo", expresó el ya ex futbolista, quien se define como un "antisistema", ni de derecha, ni de izquierda. Su conciencia, en paz.

ESTADOS UNIDOS TAMBIÉN SE ESTÁ YENDO DE IRAQ

Algunas unidades militares de Estados Unidos abandonan Iraq
http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20110809/150014604.html

El gobierno de Iraq se destapó con la petición relativamente inesperada de que Estados Unidos deje algunas tropas en el país.
Una noticia importante que hace un par de años, habría causado un gran revuelo informativo en Estados Unidos.
Sin embargo, ahora las cosas son diferentes y en la edición impresa del “Washington Post” se le ha dedicado un discreto lugar en la octava columna, mientras que en Internet también ha ocupado un sitio secundario.
Los grandes titulares y las primeras columnas se las llevan las consecuencias del enfrentamiento de Obama con el Congreso sobre la elevación del techo de la deuda federal, el reportaje sobre los sucesos en Siria, las últimas noticias sobre los bandazos financieros que sufre Europa. Pero esta, a primera vista discreta, noticia procedente de Bagdad es de las que tienen efectos globales, imprevisibles.

Esperando una señal para quedarse
Esta historia ha venido cociéndose a lo largo de todo el verano. En el fondo del asunto está el hecho de que los últimos destacamentos de EEUU (alrededor de 46 mil soldados) teóricamente deben abandonar Iraq antes del 31 de diciembre de este año, según el acuerdo al que llegaron ambas partes en noviembre del 2008. Al contrario de lo cabría esperar, varias de las fuerzas políticas del país han venido expresando en los últimos meses el deseo de que los estadounidenses permanezcan en Iraq, aunque no lo han plasmado de forma conjunta. Washington, en realidad, tampoco quiere marcharse.
En cualquier caso, el proceso de retirada de tropas se cumplía a rajatabla. Hasta la semana pasada, cuando en visita de despedida de su cargo llegó a Bagdad el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, Michael Mullen. El Almirante les dijo a sus interlocutores iraquíes que pueden esperar más para tomar una decisión definitiva. La logística de evacuación de tropas con todo su equipamiento es un proceso largo y complicado en el que llega un momento en que ya no hay vuelta atrás.
Al final de su visita, Mullen se entrevistó con le presidente de Iraq, Yalal Talabani y el primer ministro, Nuri Al-Maliki donde sí que escuchó la solicitud de que las tropas estadounidenses se quedaran. En cualquier caso, las fuerzas políticas y el gobierno de Iraq ya han decidido comenzar las negociaciones con EEUU en este sentido. La intención de Bagdad es que pequeños destacamentos estadounidenses se encarguen de la instrucción del ejército iraquí, no de que grandes contingentes de tropas permanezcan para controlar el país. Está claro que todavía queda una gran cantidad de detalles por pulir, un proceso que tardará meses en concluir, pero lo importante es que ya haya comenzado.

Es cierto que a veces se marchan…
Existe una corriente de opinión, según la cual Estados Unidos siempre practica una política imperialista allá donde interviene, es decir, si llega con su ejército a un país y establece sus bases, ya nunca lo abandona, controlando sus recursos y la política de la nación ocupada. Esto no es cierto o, al menos, no siempre.
Basta recordar la experiencia militar de EE.UU. en Asia durante la Guerra de Vietnam. Entonces Estados Unidos desplegó enormes bases en Tailandia, en Filipinas y en Vietnam de Sur… de las que hoy ya no queda rastro. Existen, no obstante, acuerdos de colaboración militar, se realizan visitas sistemáticas de buques de guerra y diversas maniobras conjuntas. Pero nada del presunto control total sobre los recursos naturales, sobre el petróleo asiático y la vida política de estas naciones. Más bien al contrario, hay un descontento manifiesto por la escasa presencia de EEUU en la región para contener los apetitos de China.
Otra cosa es que el proceso de retirada suele ser muy lento. En el caso asiático comenzó a mitad de los años setenta, tras la derrota en la guerra de Vietnam y concluyo a finales de 1991 con el fin de la época de las dos superpotencias.
El mismo caso se observa en Iraq, es decir, la fase temprana de un complejo proceso de retirada de las tropas estadounidenses. En cualquier caso, desde diciembre, cuando la mayoría del contingente de EE.UU. abandone el país, la situación tomará un cariz diferente. Ahora son decenas de miles de soldados, una fuerza muy difícil de doblegar para cualquier ejército nacional, pero a comienzos del año que viene quedarán sólo unos diez mil efectivos. Este colectivo, a pesar de contar con el apoyo de las fuerzas de misiones especiales y varias agencias privadas de seguridad estadounidenses, queda ya a merced de las circunstancias. La verdadera seguridad de estos hombres ya dependerá de la diplomacia y no de la fuerza bruta, que se ha venido empleando desde el 2003 sin grandes resultados.

Un millón de cuestiones por resolver
Estados Unidos busca conservar una mínima presencia militar en el país que se desintegro en partes mal avenidas, sobre lo que todavía en 2003 habían advertido Moscú y otras capitales. Corrobora este hecho una larga discusión entre las fracciones políticas iraquíes para aceptar, por fin, a los instructores estadounidenses. En realidad no se trata de fracciones, sino de regiones donde viven grupos étnicos diferentes que, incluso, profesan el Islam cada uno a su manera. Además, para terminar de complicar la situación, los políticos están a favor de la presencia estadounidense y los ciudadanos de a pie, en su mayoría, están en contra, hecho que quedó demostrado con los bailes en las calles para celebrar el comienzo de la retirada de las tropas en el 2009.
Por esta razón, no está del todo clara la decisión del gobierno iraquí de permitir a los soldados de EEUU permanecer en el país. Entre otras cosas, porque nadie garantiza que la cúpula dirigente iraquí continúe en el poder dentro de un año o dos.
Todo lo hecho y dicho sobre la permanencia estadounidense en Iraq despierta miles, puede que millones de preguntas a las que no hay respuestas objetivas y directas. Por ejemplo, el hecho de que Mike Mullen haya conseguido convencer al gobierno iraquí de que la presencia de EEUU en Iraq es positiva, no significa que la población estadounidense también piense así. Muy al contrario, el debate en Estados Unidos sobre el particular es muy intenso, no menos que en Iraq.
El desarrollo de esta cuestión plantea la cuestión de si las reducidas tropas estadounidenses podrán refrenar los apetitos de Irán, cuya presencia en algunas regiones de Iraq ya se deja sentir con mucha intensidad. O, sí por ejemplo, gran parte del Oriente Próximo toma el camino iraquí y, países tradicionalmente unidos, comienzan a resquebrajarse en regiones enemigas, como sucede en Libia o Siria. Pueda que no ocurra nada, que sea el devenir natural de la historia y nada más, pero pueda que las convulsiones resultantes sean mayúsculas.
Y, lo último, un proceso similar está gestándose en Afganistán y Pakistán. De estos países las tropas estadounidenses también se marchan, pero, a imagen de lo que ocurre en Iraq, dejan algunos contingentes. Nunca se sabe qué consecuencias acarrearán estas tropas semi retiradas para el destino de estos países y el de toda la región de Asia Central.

domingo, 7 de agosto de 2011

AFGANISTÁN YA PARECE SAIGÓN

Abastecimiento de unidades de la OTAN sufre estragos en Afgnistán y Pakistán
http://sp.rian.ru/international/20110807/149998594.html

Una columna de siete camiones cisterna de la OTAN fue quemada hoy a raíz de un ataque talibán en el sur de Afganistán, un chofer pereció, comunicaron unas cadenas de televisión afganas.
El ataque fue perpetrado en la ciudad de Shahr-e Safa, provincia meridional de Zabul, se señala.
Al mismo tiempo, el secretario de prensa del movimiento Talibán, Zabihullah Mojahed, reportó que como resultado de ese ataque se quemaron 28 camiones cisterna y autos con pertrechos.
Anteriormente, la prensa paquistaní informó que unos desconocidos atacaron en Peshawar, centro administrativo de la provincia de Hayber-Pahtunhwa (llamada anteriormente de la Frontera del Norte) de Pakistán, una columna de abastecimiento de la OTAN, logrando prender fuego a 16 camiones.

ESTALLA LA CRISIS SOCIAL EN LOS SUBURBIOS DE LONDRES

El barrio londinense de Tottenham vive una noche de disturbios raciales
http://www.elpais.com/articulo/internacional/barrio/londinense/Tottenham/vive/noche/disturbios/raciales/elpepuint/20110807elpepuint_2/Tes

Un explosivo cóctel de racismo social y policial exacerbado por un sentimiento de gueto, por la llegada la gran inmigración de Europa del Este, por las dramáticas consecuencias de la crisis económica y por las tensiones generadas por los recortes sociales estalló el sábado por la noche en Tottenham, un barrio del norte de Londres de marcada personalidad, convertido en mosaico de los problemas de las grandes urbes de Europa occidental.

La batalla comenzó con un grupo de jóvenes atacando con cócteles y ladrillos a una patrulla de policía y quemando uno de sus vehículos. Un videoaficionado captó la tensión en una calle de Tottenham, en el norte de Londres.
Un conflicto con inconfundible aroma de banlieue parisina derivó en los disturbios más espectaculares que padece Londres desde que policías y manifestantes se enfrentaron también en Tottenham en 1985. Al igual que en París en 2005, el detonante ha sido la muerte de un presunto delincuente. Esta vez, un joven negro de 29 años, Mark Duggan, acribillado a balazos por la policía el pasado jueves cuando iba a ser detenido. El sábado por la tarde, unos 300 vecinos se concentraron ante la comisaría central de la Policía Metropolitana, en la calle mayor del barrio. Sin que nadie sepa muy bien ni cómo ni por qué, la manifestación acabó transformándose en una revuelta violenta a partir de las ocho de la tarde.
Tottenham se transformó en una batalla campal de manifestantes contra policías, pero también de violentos contra todo: ardió un autobús, varios coches policiales y muchos comercios. En algunos casos, el fuego arrasó edificios enteros. A mediodía de ayer, los bomberos aún luchaban para apagar las brasas de una manzana de casas que habían ardido durante la noche. Una veintena de policías y al menos tres civiles fueron atendidos de heridas sin mayor gravedad y 40 personas fueron detenidas. Dos grandes interrogantes persistían ayer tarde: la incógnita de que pueda haber algún cadáver en los edificios en los que aún no han podido entrar los bomberos y el temor de que esta noche se repitan los incidentes.
Padre de cuatro hijos, sus amigos definían ayer a Mark Duggan como "un chaval que había hecho sus cosas, eso no se puede negar, pero que nunca fue violento". El problema es que los negros de Tottenham sienten que la policía les considera a todos violentos hasta que se demuestra lo contrario. Se sienten perseguidos. "El otro día vi cómo la policía detenía a un negro. Eran cuatro contra uno. ¡Cuatro¡ ¿No bastaba con dos?", se quejaba ayer Pascal.
Pascal es uno de los varios vecinos que ayer a media mañana debatían sobre los incidentes. Están en la calle mayor, pasados los restos de un coche patrulla calcinado y justo antes de la barrera policial que impide llegar hasta la comisaría. "Es un problema de comunicación" , proclama uno de los tertulianos. "Los manifestantes querían explicaciones sobre la muerte de ese joven, pero nadie salió a decirles ni media palabra", añade, entre la aprobación general de los presentes.
El poder ha reaccionado condenando la violencia callejera, el pillaje y las agresiones a la policía. Pero el diputado local, el laborista David Lammy, ha puesto también el acento en los errores policiales y en el significado de un conflicto que, a su juicio, "no se puede comparar con el de 1985 porque entonces era entre policías y manifestantes y hoy es un ataque a Tottenham, a su gente, a los tenderos, a las mujeres, a los niños, a los que ahora se han quedado sin casa".
Los vecinos se quejaban ayer de que gran parte del pillaje lo cometió "gente de fuera". Twitter y las redes sociales expandieron de inmediato el relato de los disturbios "y enseguida vinieron jóvenes de Hackney y de otros barrios para robar todo lo que pudieron", asegura otro vecino.
"Esto es solo el principio. Y no solo va a ser Tottenham. La gente ya está harta", asegura Ras Yaw mientras contempla la batalla de los bomberos por apagar los rescoldos de los cuatro o cinco edificios consecutivos que han ardido por completo en Wilson's Avenue, esquina con Dowsett Road. Está ante la parte trasera de los edificios. La fachada da a la calle mayor y desde la esquina se atisban los restos irreconocibles de un típico autobús londinense de dos pisos.
Junto al rasta de edad indefinible, la joven Linda transpira emociones confusas. Por un lado se declara "conmocionada y sorprendida" por lo que ha ocurrido en la zona, "porque es un barrio muy hermoso, con muy buena gente". Por otro lado, su relato sobre las condiciones de vida en Tottenham hace pensar que los disturbios estaban en la agenda del destino. "Me han pedido los papeles cuatro veces", se queja. Ras Yaw le quita pronto la palabra para hacer hincapié en que la población de Tottenham ha crecido muchísimo con la llegada de miles de inmigrantes de Europa del Este "y ahora no hay trabajo, ni para ellos ni para la gente que ya estaba aquí", se lamenta.
Lize trabaja en una escuela primaria y se está dando una vuelta en bicicleta para contemplar los destrozos. El sábado por la noche llegó a casa a las dos de la mañana porque las calles estaban cortadas. "Lo peor es que han destruido las tiendas en las que compraba la gente más pobre", se lamenta. "Esto es lo último que le hacía falta a Tottenham", sentencia. Un comentario común al de muchos vecinos, que se lamentan de la mala fama que estos disturbios le van a traer a un barrio al que si algo le sobra es mala fama.

sábado, 6 de agosto de 2011

10 DE JULIO: ERRORES, LIMITACIONES Y DERROTA

Decálogo para una derrota
Atilio Borón
http://www.atilioboron.com/2011/07/macri-filmus-y-las-elecciones-portenas.html

La categórica derrota sufrida días atrás por el FpV en la ciudad de Buenos Aires impone la necesidad de analizar profundamente las causas de lo ocurrido, sorteando tanto el autocomplaciente triunfalismo de los perdedores -que creen que diciendo “ganamos” van a derretir la coraza de la matemática electoral- como el catastrofismo de la izquierda que cree  que la ciudad ha sido definitivamente ganada no sólo por la derecha sino también por el fascismo. Ambas lecturas son insanablemente erróneas y en caso de prevalecer podrían ser la fuente de nuevas y mayores frustraciones en los próximos meses. Los resultados del 10 de Julio son la condensación de un conjunto de determinantes que no son estáticos sino cambiantes y variables, y sobre los cuales es posible hacer un trabajo político para modificarlos. La izquierda y las fuerzas progresistas deberán hacerlo cuanto antes; la derecha ya lo está haciendo, y esta es una diferencia muy significativa. Lo que sigue es una enumeración y breve análisis del papel jugado por algunos de los factores que incidieron en producir los resultados del pasado domingo y que damos a conocer con el objeto de promover un debate que no debe ser clausurado por el triunfalismo de unos y el pesimismo de otros. Dicho esto, vayamos al grano:

Primero: Buenos Aires lleva más de un siglo luchando por su autonomía distrital. Por lo tanto, para un candidato a Jefe de Gobierno de esta ciudad no hay peores credenciales que las que lo hacen aparecer como un simple delegado de la Casa Rosada, preocupado por “alinear” la ciudad con las prioridades y orientaciones establecidas por el gobierno nacional. Por increíble que parezca, ese error -que una parte del electorado, alentada por la prensa hegemónica, lo interpretó como una tentativa extorsiva de las autoridades nacionales- fue cometido por la Casa Rosada y consentido por el candidato del kirchnerismo. En línea con esta tesitura la presidenta designó autocráticamente a Daniel Filmus como candidato a jefe de gobierno; armó la lista de legisladores imponiendo en la cabeza de la misma a Juan Cabandié, una persona honesta, íntegra y admirable por su historia y su valentía pero muy poco conocida, “no instalada” como se dice en los ambientes de la mercadotecnia electoral; fijó también la presidenta la agenda de la campaña con su vista puesta en el escenario nacional y subordinando las necesidades y los temas locales; estableció la estrategia general de la misma (por ejemplo, impidiendo que Filmus fuera a debatir a TN; o “ninguneando” a los integrantes de las colectoras que operaban a favor del oficialismo, para no citar sino dos casos) y, para colmo de males, en el mismísimo acto de lanzamiento de la campaña el candidato oficialista fue completamente eclipsado por la vibrante oratoria de Cristina. Con cierta benevolencia se podría entender –más no justificar- este exacerbado verticalismo puesto de manifiesto en el actual proceso electoral como una expresión inevitable de la lucha que se está librando en el seno del peronismo, donde la ascendente hegemonía kirchnerista pugna por relegar definitivamente a los sectores más íntimamente ligados al neoliberalismo de los nefastos noventas. Pero esta operación, especialmente en el caso que nos ocupa, clamaba por la delicada precisión de un cirujano y no la tosca rudeza del carnicero. En síntesis: el gobierno nacional creó por su cuenta, sin ayuda de nadie, algunas de las condiciones en las que luego naufragaría el navío kirchnerista en aguas que no les son precisamente favorables. El resultado, por lo tanto, no puede sorprender a nadie. Fueron demasiados errores de entrada y para colmo cometidos al mismo tiempo, potenciando así sus más desastrosas consecuencias.

Segundo: se supuso, sin fundamento alguno, que la polarización obraría simétricamente, agrupando las voluntades del electorado en torno a dos polos, uno de derecha y otro “progresista” o de centroizquierda. Se pensaba, además, que dada la alta intención de voto de la que disfruta la presidenta en la ciudad de Buenos Aires estas preferencias se trasladarían mecánicamente a su candidato en el distrito. La experiencia reciente ya había demostrado, en otras latitudes, la debilidad de ese razonamiento: la altísima aprobación popular con que Lula dejó la presidencia no se transfirió a Dilma Rouseff, que tuvo que ir a un balotaje, y lo mismo ocurrió con Tabaré Vázquez y “Pepe” Mujica y Michelle Bachelet y Eduardo Frei, en este último caso con resultados catastróficos. En suma: la práctica demostró una vez más la fragilidad de ambos supuestos: la popularidad de la presidencia y los altos índices de aprobación de su gestión no se transfirieron sino en parte a Filmus, y la polarización fue asimétrica, es decir: concentró los votos en la derecha pero careció del empuje suficiente como para hacer lo mismo con el conjunto de fuerzas colocadas a la izquierda del centro político y unificarlas detrás de su candidatura. Pero la tibieza y silencios de Filmus –espontáneos o exigidos desde las alturas del Estado- ante algunos acontecimientos marcantes de la coyuntura como el caso Schoklender y sus derivaciones; los incidentes en el INADI; el apaleo a los maestros santacruceños y antes el acampe de los qom, mal podían despertar el entusiasmo necesario para concentrar el apoyo de las fuerzas sociales y políticas de ese espacio y derrotar al macrismo. Fomentar la polarización, como lo hizo el gobierno nacional, no podía sino favorecer al oficialismo local encarnado por Macri que, astutamente aconsejado por sus asesores, sacó provecho de esta equivocada táctica de sus rivales.

Tercero: la Casa Rosada sobreestimó el impacto político de la relativa bonanza económica por la que atraviesa el país, pensando que ello sería suficiente para inclinar el fiel de la balanza hacia el candidato del FpV. Subrayamos lo de “relativa” porque si bien no se pueden desconocer las altas tasas de crecimiento de la economía tampoco se puede dejar de notar la preocupante incapacidad del Estado para mejorar significativamente la muy injusta distribución del ingreso y la riqueza prevalecientes en el país. Se desconoció un hecho elemental: la bonanza económica favorece a los oficialismos, a todos los oficialismos, con prescindencia de su signo político: beneficia a Cristina pero también a Macri; a Gioja pero también a Binner; a Urtubey pero también a Ríos. Además, se subestimaron los efectos de la inflación, cuyos guarismos reales –producidos, por ejemplo, por los organismos técnicos de provincias gobernadas por el FpV- nada tienen que ver con los imaginativos dibujos del INDEC que sólo sirven para irritar a los sectores más humildes que sufren en carne propia la expropiación cotidiana de que son objeto por la inflación. Se subestimó asimismo el malestar social que aqueja a amplios sectores de la ciudad de Buenos Aires y para los cuales algunos de sus infortunios –como la pobreza, el desempleo, la inseguridad, los malos servicios públicos, el transporte, etcétera- se originan en las políticas del gobierno metropolitano pero también en las del gobierno nacional. Producto de este economicismo la candidatura del oficialismo no pudo leer adecuadamente las demandas de la ciudadanía porteña. Lo que estaba en juego era un cargo ejecutivo distrital, lo cual obligaba a plantear un programa específico destinado a resolver algunos de los problemas concretos que afectan a los habitantes de esta ciudad. En ese marco, las constantes alabanzas de Filmus a los progresos macroeconómicos experimentados por la Argentina desde el 2003, el nuevo alineamiento latinoamericano de la política exterior del kirchnerismo o la política de los derechos humanos, cuestiones que en el plano nacional son muy importantes, no sintonizaban con las preocupaciones mucho más modestas de los vecinos. Se produjo así un embarazoso minué dialéctico porque mientras Filmus exaltaba las virtudes del desendeudamiento Macri decía “metrobús en la Juan B. Justo”; aquél hablaba de la resolución de la crisis del 2001-2002 y este de la pavimentación de la avenida Patricios; el primero decía FMI y Macri respondía diciendo que “inauguramos cuatro nuevas estaciones de subte”. La irreflexiva hiper-nacionalización de la campaña del FpV favoreció a Macri, porque lo hizo aparecer como muy consustanciado con la problemática de la ciudad, y perjudicó a Filmus, percibido como un intelectual que hablaba de generalidades muy alejadas de la problemática cotidiana de Buenos Aires.

Cuarto: el gobierno hizo gala de una deficiente lectura sociológica de la ciudad. ¿Cómo explicar el triunfo de Macri en las quince comunas? Se puede entender una victoria con el 55 % de los votos en la Comuna 2 (Recoleta) pero, ¿cómo interpretar el 42 % obtenido en la 9 (Mataderos/Parque Avellaneda, Liniers) o el 45 % conseguido en la 4 (Parque Patricios/Barracas/Pompeya/La Boca)? ¿No se sabía acaso que una parte importante de quienes venían declarando en las encuestas su intención de votar a Cristina en la próxima elección también habían expresado su voluntad de apoyar a Macri en la municipal? Esto era vox populi. ¿Es posible que alguien en la Rosada ignorara un dato tan básico como este? Y si no lo ignoraban, ¿por qué no se diseñó una estrategia de campaña adecuada para enfrentar ese desafío? ¿O es que pensaban que porque el sur porteño es mayoritariamente pobre su opción por el kirchnerismo estaba garantizada de antemano, quienquiera que fuera su candidato o su agenda de campaña? ¿Creyeron que porque Macri es rico y favorece a los ricos los pobres irían automáticamente a repudiarlo en las urnas? En 1995, ¿no se re-eligió a Menem, colocado impúdicamente del lado de los ricos, con el cincuenta por ciento de los votos? Ante los pobres sin conciencia de clase la prepotencia del rico sólo por excepción suscita resentimiento y rebelión; las más de las veces provoca sumisión e intentos de emulación. Si no, ¿cómo explicar la popularidad, en los estratos más sometidos y pauperizados de las sociedades capitalistas, de ricachones como Macri, Piñera, Martinelli (en Panamá), Berlusconi y tantos otros? En el caso que nos ocupa también se subestimó la importancia del gobierno municipal en la contienda electoral. Este, al igual que el nacional, dispone de un instrumento importantísimo de persuasión y de propaganda política: la gestión. Y aunque muchos votantes piensen –con razón- que la de Macri ha sido menos que mediocre por ineficiente y corrupta, esa percepción fue neutralizada, al menos en parte, por algunas modestas –y a menudo demagógicas- políticas municipales; y por la otra porque para amplios sectores de la ciudadanía la ineficiencia y la corrupción de la gestión pública son males endémicos en la vida política argentina y desgraciadamente están resignados a ello.

Quinto: efecto autoengaño de las encuestas “truchas” y el “diario de Yrigoyen”. Este es un peligro gravísimo que aqueja a cualquier gobierno. El capítulo XXIII de El Príncipe lo dedica Maquiavelo a examinar el pernicioso papel de los aduladores, de los cuales aconseja a todo gobernante huir. La nefasta proliferación de asesores y consultores que sólo piensan en agradar a la presidenta y evitar transmitirle “malas noticias” -como que la inflación existe, que la sojización avanza a tambor batiente, y que la crisis energética que se avecina será tremenda- se combina con la tendencia, inherente a todos los gobiernos, al autoengaño. En algunas circunstancias el resultado de esta conjunción puede ser fatal. El “microclima” o el “entorno”, categorías típicas del análisis político de los argentinos, de hecho jugó un papel muy negativo en la reciente coyuntura electoral. Tomemos sólo un caso, aunque hay muchos en las diversas áreas de las políticas públicas: ¿Cómo es posible que los encuestadores elegidos por la Casa Rosada hubieran lanzado pronósticos tan desacertados pocos días antes de las elecciones? Peor aún, ¿cómo pudo alguien haber creído en las rosadas previsiones que brotaban de sus encuestas, sobre todo teniendo en cuenta los malos antecedentes que tenían muchas de esas firmas de consultoría? ¿O será que el propio gobierno cayó en la trampa de confundir un dispositivo propagandístico: el uso de las encuestas como medio de “manufacturar el consenso”, con un instrumento de análisis para conocer la realidad? Cualquiera que sea la respuesta a estos interrogantes sus resultados quedaron estampados en el rostro estupefacto de los líderes del oficialismo nacional la noche del domingo y la lastimosa soledad en que se debatió Daniel Filmus.

Sexto: el pecado del sectarismo. Mientras el oficialismo nacional hacía gala de un discurso que invocaba al pluralismo y la amplitud de miras, su práctica era de una cerril intransigencia. Ni una sola vez en toda la campaña recordamos haber visto a Filmus apareciendo públicamente con los otros dos cabezas de lista de las colectoras, Aníbal Ibarra (Partido Frente Progresista y Popular) y Gabriela Cerruti (Alianza Nuevo Encuentro). Grave error, si se tiene en cuenta que, como luego lo confirmarían los hechos, fue gracias al aporte de estas dos fuerzas despreciadas por la Casa Rosada que la candidatura oficialista pudo superar el decepcionante 14 % cosechado por la lista “ultra K” comandada por Cabandié (¡que obtuvo 30 puntos menos que la lista del PRO!) hasta llegar al 27 % final. Esta actitud habla de una visión estrecha, mezquina, egoísta y a la larga suicida. El remate, rayano en lo alucinante, se escenificó la noche del domingo en el bunker del FpV cuando la militancia no tuvo mejor idea -recibida con beneplácito por Filmus, Tomada y Alegre desde el proscenio- de cantar la “marchita” para festejar el “triunfo” del FpV, ¡triunfo consistente en haber obtenido cuatro puntos más que en el 2007 a pesar de haber quedado a casi veinte de Macri! O sea: derrota, negación, reperonización forzada y, al mismo tiempo, lanzamiento por parte de Filmus de una convocatoria amplia, a la izquierda y el progresismo, para derrotar a la derecha. ¿Quién podría ser tan ingenuo como para creer que con estas actitudes como esas se podrán sumar muchas voluntades para librar la batalla decisiva contra Macri el 31 de Julio?

Séptimo: lo incomprensible. Filmus, un destacado sociólogo y hombre de una dilatada trayectoria académica ¡rehusó debatir con Macri! La excusa fue que TN o cualquiera de los ámbitos controlados por los poderes mediáticos no ofrecían garantías. Es cierto: pero habida cuenta de la superioridad intelectual de Filmus sobre Macri el primero tendría que haber aceptado debatir con el actual Jefe de Gobierno en cualquier terreno porque sin duda lo habría vapuleado en la discusión y demostrado, ante la ciudadanía, las limitaciones e inconsistencias del pensamiento de Macri y su escaso conocimiento de las cuestiones de la ciudad. Este resultado se habría verificado aún con toda la plana mayor de TN jugándole en contra. Al día de hoy no se logra entender la lógica de quienes le indujeron a rehuir de dicha confrontación.

Octavo: aparte de los errores de la estrategia general de la campaña Filmus fue víctima de los límites del proyecto político del kirchnerismo en relación al macrismo y a los porteños. En relación al macrismo, porque ni en la Legislatura de la ciudad autónoma ni fuera de ella el kirchnerismo fue capaz de oponer una resistencia eficaz a la política de mercantilización y privatización de los espacios y servicios públicos promovida por Macri. Peor aún: no fueron pocas las piezas legislativas de inspiración profundamente neoliberal en donde la colaboración de la bancada kirchnerista fue decisiva para lograr su aprobación, con lo cual la contraposición abstracta entre Macri y Filmus se diluye al pasar al plano de las políticas e iniciativas concretas. Por otra parte, la política del kirchnerismo en relación a los porteños es irracional, reactiva, visceral: para hostilizar a Macri se castiga a las porteñas y los porteños, a los cuales se retiene en carácter de rehenes del enfrentamiento. Un ejemplo: ¿no hubiera sido mucho más inteligente colaborar con el gobierno de la ciudad, aunque sea de signo contrario, para ampliar la red de subterráneos o realizar algunas postergadas y necesarias obras públicas que reclaman los vecinos? ¿No habrían éstos reconocido que su concreción se hizo posible gracias a la generosidad y amplitud de miras de la Casa Rosada, con los lógicos beneficios para la candidatura de Filmus? En lugar de eso se adoptó una política absurda que castiga a los porteños y ofrece en bandeja de plata un pretexto perfecto para justificar la incapacidad del macrismo, atribuyendo todos sus fracasos a la falta de colaboración del gobierno nacional. Seguramente algún consultor debe haber dicho que la irritación de los vecinos se convertiría por artes de magia en una saeta que erosionaría la base electoral del macrismo.

Noveno: hace por lo menos ochenta años que la sociología corroboró empíricamente que los efectos de la propaganda no son ni lineales ni acumulativos. Esto es: pasado cierto umbral la machacona persistencia de una campaña que, por ejemplo, diga que Macri es inepto o corrupto comienza primero a tener una eficacia decreciente y luego, y esto es lo más importante, un efecto paradojal que opera como un boomerang en contra de quienes administran la campaña y pasa a jugar a favor del blanco de sus ataques. El empecinamiento en criticar al macrismo (más allá de las abundantes razones que hay para hacerlo) terminó por victimizarlo y luego por blindarlo ante cualquier ataque: pese a estar procesado judicialmente y al sesgo ostensiblemente privatista y “pro-mercado” de su gestión la ciudadanía lo ratificó con su voto. Para colmo, la reacción de Macri ante la torpeza de la campaña fue muy astuta: mientras sus detractores le decían de todo (que era un imbécil, vacío, corrupto) él asumía con maestría actoral su condición de víctima y respondía con serenidad a las desaforadas descalificaciones de sus adversarios ofreciendo estoicamente la otra mejilla y exhortando al diálogo y la tolerancia. Los resultados están a la vista.

Décimo: el remate de esta colección de desatinos se desencadenó luego de conocidos los resultados del domingo. Altos funcionarios del gobierno y voceros o intérpretes oficiosos del mismo (como Fito Páez, entre otros) salieron a decir toda clase de barbaridades contra los porteños, o la mitad de ellos. Primero, desconociendo que una parte de los votantes de Macri (y no una fracción insignificante) lo serán también de Cristina si es que la racionalidad logra posarse entre Olivos y la Casa Rosada como para evitar la reiteración de tantos exabruptos. Segundo, desconociendo que esa misma ciudad que eligió a Macri antes había elegido, y re-elegido, a Aníbal Ibarra, aliado entonces y ahora del gobierno nacional y había consagrado senador al actual candidato oficialista Daniel Filmus. Tercero, que cada vez que Buenos Aires tuvo una oferta razonablemente seria y competitiva de izquierda o de centro izquierda la consagró con su voto: desde Alfredo Palacios en 1904 hasta Aníbal Ibarra hace pocos años atrás, pasando por la elección del mismo Palacios como senador en 1961 agitando como una de sus principales banderas la irrestricta defensa de la Revolución Cubana.
De todo lo anterior se desprende que en vez de quejarse de los vecinos de Buenos Aires los quejosos harían bien en mirar a la viga que tienen clavada en sus ojos y que les inhibe de ver la realidad social que los circunda y los límites y contradicciones de un proyecto político que se debate entre la radicalización -¡nada que ver con la “profundización del modelo”, basado en la sojización, la minería de cielo abierto, la primarización de la economía, la regresividad tributaria, la informalidad laboral y los privilegios al capital financiero consagrados por la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, aún vigente!- radicalización, decíamos, o estancamiento y posterior derrota en caso de que aquélla no sea llevada a la práctica trascendiendo el plano de la retórica para instalarse en el terreno más productivo de las políticas concretas de estado. Esto requiere abrir paso a una nueva agenda de transformaciones profundas de la vida económica y social que sólo será viable si se cuenta con la movilización y organización autónoma de los sectores populares, al margen de los desgastados, desprestigiados e inservibles aparatos cegetistas o pejotistas con los cuales el gobierno intentó, infructuosamente, neutralizar la reacción de los “agrarios” durante la discusión de la 125.
Si Macri triunfó en la primera vuelta del pasado 10 de Julio fue precisamente porque las limitaciones del kirchnerismo le impidieron construir un muro de contención ante los avances del neoliberalismo en versión macrista. Pero es preciso no engañarse: Macri por ahora es un fenómeno local, de Buenos Aires, pero parece ser el personaje destinado a reunir en torno a su figura las voluntades de toda la derecha argentina que hace tiempo viene buscando un líder que sintetice sus múltiples intereses. De la noche a la mañana lo que antes era “el límite” para Ricardo Alfonsín ahora se ha convertido en un aliado imprescindible, y Duhalde y Carrió procuran subirse al carro triunfador del macrismo arrojando por la borda cualquier escrúpulo ideológico. Según se vaya moviendo la coyuntura, y las fuerzas que en ella operan, Macri podría convertirse en la expresión argentina de lo que Sebastián Piñera es en Chile, Alan García en el Perú, Juan M. Santos en Colombia, Laura Chinchilla en Costa Rica, Ricardo Martinelli en Panamá y Felipe Calderón en México: el rostro de un proyecto restaurador de la derecha radical y abiertamente pro-imperialista (para el cual el PRO parece ser el más indicado, al menos por su nombre) concebido por Washington y ejecutado bajo la dirección de una vasta red de organizaciones de todo tipo (“tanques de pensamiento”, universidades, empresas, partidos, medios de comunicación) dirigida por José M. Aznar en España y la FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, contando con ingentes aportes del Fondo Nacional para la Democracia y diversas agencias y organizaciones abiertas o encubiertas del gobierno estadounidense. Proyecto restaurador que tiene por objetivo borrar de la faz de la tierra no sólo a la Revolución Cubana sino a los procesos bolivarianos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador y a los vacilantes gobiernos de centro izquierda, como Argentina, Brasil y Uruguay, considerados por los halcones de Washington como cómplices de aquellos. La ratificación de Macri al frente de la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires es una noticia muy preocupante que hay que interpretar a la luz de este proceso regresivo de alcance continental y que, por eso mismo, excede los marcos de la política local y puede eventualmente alcanzar significación nacional.
Para terminar: quienes en el gobierno y fuera de él están enojados con los porteños les recomendamos leer y reflexionar sobre este incisivo poema que Bertolt Brecht escribiera a propósito de un acontecimiento sólo en parte similar al decepcionante resultado electoral del domingo pasado: el enojo que suscitó entre los gobernantes de la República Democrática Alemana la insurrección popular de 1953:

"Solución"
"Tras la sublevación del 17 de Junio
la Secretaria de la Unión de Escritores
hizo repartir folletos en el Stalinallee
indicando que el pueblo había perdido
la confianza del gobierno.
Y que podía ganarla de nuevo solamente
con redoblados esfuerzos.
¿No sería más simple para el gobierno,
en este caso, disolver al pueblo y elegir otro?"