viernes, 31 de enero de 2014

LAS AUTODEFENSAS DE MICHOACÁN: UN ANÁLISIS

Autodefensas, policías comunitarios, paramilitares: la confusión de Michoacán
Dr. Norberto Emmerich

El surgimiento de los grupos de autodefensa en el Estado de Michoacán, en febrero de 2013, complicó el paisaje habitual de los conflictos armados en la región. La violencia siempre había sido resultado de la competencia entre organizaciones criminales rivales. En cambio las milicias de autodefensa se expandieron hasta ser un cuerpo coordinado, operando en casi 25 localidades. Su principal objetivo (y su principal debilidad) era luchar contra los Caballeros Templarios haciéndose cargo de la seguridad pública en cada pueblo “recuperado”, a veces mediante el desarme de la policía local.
Esta expansión de las milicias, el aumento de la violencia vinculada a ellas y la actuación de los Caballeros Templarios provocaron el desplazamiento de tropas federales a un Estado económicamente importante, donde se aloja la estratégica ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, cercana al núcleo económico y político del país. Sin embargo el intento de contener a los grupos de autodefensa en Michoacán se superpone al esfuerzo por contener la violencia de los carteles en otras partes del país. El gobierno necesita limitar a las autodefensas y recuperar el control del país.
La dinámica del conflicto michoacano ha llevado a las autodefensas más allá de los que sus dirigentes manifestaban en el período superestructural previo. El programa político ha evolucionado desde la lucha contra el crimen organizado, el objetivo inicial declarado, hasta suplantar de hecho la autoridad del gobierno en materia de seguridad pública.
El auge de estos grupos refleja las consecuencias sociales de la violencia prolongada y la incapacidad del gobierno para hacer cumplir el estado de derecho en las regiones rurales, históricamente difíciles de controlar. El gobierno central ha estado siempre preocupado por la amenaza de insurrecciones en las regiones del interior, donde diversos grupos militantes han desafiado al gobierno en reiteradas oportunidades. Por eso la doctrina militar mexicana se enfoca en el interior del país. Incluso antes de la revolución mexicana el gobierno animó a las comunidades rurales a mantener el estado de derecho mediante la formación de las “guardias rurales”, las que operaron como auxiliares de las Fuerzas Armadas. En la década de 2000, los municipios de los actuales grupos de autodefensa eran sede de las guardias rurales que luchaban contra las incursiones de Los Zetas. Sin embargo, a diferencia de aquellas guardias rurales, las milicias actuales llegaron a manifestar que no estaban dispuestas a someterse a la autoridad del gobierno. 
Incluso tras la firma del acuerdo con el gobierno no todos se comportan sumisamente. “A nosotros no nos interesa convertirnos en parte de la policía municipal, estatal ni federal, lo que queremos es acabar con los criminales y regresar a nuestros trabajos en el campo”, respondió Estanislao Beltrán Torres, coordinador del Consejo de Autodefensas de Michoacán al ofrecimiento hecho por Enrique Peña Nieto en Davos, Suiza.
“No estamos pidiendo trabajo, estamos limpiando la casa y haciendo lo que le tocaba al gobierno desde hace por los menos 12 años”, señaló.
En un momento del conflicto parecía que las tropas federales debían librar al mismo tiempo un conflicto territorial con los grupos de autodefensa y también resolver la guerra intercartelaria entre los Caballeros Templarios y el Cartel de Jalisco Nueva Generación. Un escenario de estas dimensiones podría frenar la actividad económica en Michoacán, obstaculizando el flujo mercantil global desde el puerto de Lázaro Cárdenas.
Cuando en los últimos días de enero de 2014 los líderes de las autodefensas michoacanas firmaron un acuerdo con el gobierno mexicano muchos respiraron tranquilos mientras otros sostenían apesadumbrados que “al final no pasó nada”.
Ambos deberían tener en cuenta que el punto máximo de desarrollo de este conflicto será el punto mínimo de inicio del próximo. 
Hay cuatro factores explican el auge imprevisto de las autodefensas en Michoacán. 

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En primer lugar, el fuerte crecimiento reciente de la pobreza extrema.
Según la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) la pobreza extrema disminuyó 11 puntos porcentuales en todo el país, pero en Michoacán, a contramano del resto del país, subió un 9%. La situación es aún más grave en los municipios de Tierra Caliente, sumidos desde comienzos de 2013 en un conflicto armado.
Rosario Robles, titular de la Sedesol, advirtió que la pobreza extrema pudo haber aumentado en 29 municipios de Michoacán, la mitad de ellos ubicados en Tierra Caliente.
Las zonas urbanas de Apatzingán, Lázaro Cárdenas y Uruapan cuentan con la mayor cantidad de personas en situación de pobreza. En Aquila, Tumbiscatío, Churumuco, Parácuaro y Chinicuila, luego tomadas por grupos de autodefensa, se reportaron, entre 2011 y 2012, las mayores proporciones de personas en pobreza extrema.

2
En segundo lugar, el conflicto armado entre el Cartel de Jalisco Nueva Generación y Los Caballeros Templarios, una guerra que excede las fronteras de Michoacán y llega con fuerza al vecino Guerrero.
En Guerrero el grupo Los Granados, de Salvador El Chava Granados, se alió con el Cartel de Jalisco Nueva Generación para expulsar de la Costa Grande guerrerense a Los Caballeros Templarios. Para eso Los Granados pactaron una tregua en la larga confrontación que lleva adelante desde el año 2008 con Rogaciano Alba Alvarez, ex alcande priísta de Petatlán.
La tregua entre Los Granados y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, que se pactó el 30 de septiembre 2013, pasó a llamarse Fuerza Guerrerense.
El gobierno de la entidad reforzó la frontera con Michoacán para evitar que el conflicto se traslade a sus sitios turísticos (Acapulco). Pero la parte serrano quedó librada a su suerte, donde se reportó falta de alimentos y medicinas ya que los grupos criminales cercaron la zona de combate.
Esta recomposición de los grupos narcos en Guerrero, al que no está ajeno el perredista Grupo Guerrero, busca asegurar el estratégico corredor de drogas de la Costa Grande.
Ambas organizaciones, el CJNG y Los Caballeros Templarios se disputan las zonas de producción y tráfico de estupefacientes y el monopolio de la elaboración de drogas sintéticas a partir de precursores químicos que llegan al puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, limítrofe con Guerrero.

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En tercer lugar, la fluctuación insensata entre desinterés y complicidad de los líderes políticos mexicanos con el crimen organizado.
Mediante un escándalo que estalló en las redes sociales, se supo que Melissa Plancarte, la hija cantante del capo de los Caballeros Templarios, Enrique Plancarte, grabó uno de sus videos musicales en el Palacio de Justicia de Morelia, el mismo recinto donde asumió el actual gobernador de Michoacán, el priísta Fausto Vallejo.
José Manuel Mirelles, uno de los líderes de las autodefensas, declaró que el movimiento surgió debido al hartazgo de padecer las injusticias del crimen organizado, así como la complicidad o complacencia de las autoridades ante tales hechos.
Luego de la incursión de fuerzas federales en Michoacán, Luis Torres, presidente municipal de Buenavista Tomatlán, dijo que esperaba que con dicho operativo militar todo volviera a la normalidad; sin embargo, acusados por las autodefensas de nexos con el narco, él y otros dos presidentes municipales, siguen expulsados:
1. Guillermo Valencia, presidente de Tepalcatepec, expulsado por las autodefensas en mayo del 2013.
2. Jesús Cruz Valencia, municipal de Aguililla, atiende los asuntos del municipio desde Morelia.
3. Luis Torres tampoco despacha en el municipio.
Las autodefensas estaban poniendo en debate aspectos sustantivos de la gobernabilidad priísta: el monopolio de los medios de violencia, la legitimidad e intangibilidad de los cargos públicos electos, la capacidad de las autoridades de adoptar decisiones autoritativas obligatorias para todos, la reapropiación del concepto de “guerra justa”.

4
Y en cuarto lugar, el factor más importante, el vuelco masivo e imprevisto de gran parte de la población michoacana a la simpatía y el apoyo abierto a las autodefensas.
Entre los pobladores rebelados ocupan un lugar relevante los pequeños empresarios como Hipólito Mora, dedicado a la producción de limón, uno de los más importantes negocios en la región de Tierra Caliente. En febrero del 2013 fundó en la comunidad de La Ruana el movimiento de las autodefensas, evento que estuvo preparando durante cuatro años, debido a los abusos que enfrentaban los residentes por parte de Los Caballeros Templarios.
Edgardo Buscaglia afirma que en Michoacán hay una mezcla de las distintas variantes de paramilitarismo, ya que hay grupos legalmente constituidos para la defensa de su población, otros que reciben apoyo logístico de empresarios, o bien de grupos criminales, y uno más cuenta con el apoyo del Estado.
Dice que los civiles armados que aparecieron en febrero del 2013 no son auténticas autodefensas sino paramilitares. Algunos son financiados por el Estado, otros por empresarios hartos de las extorsiones y secuestros y otros por grupos criminales que buscan mantener el control en ciertos territorios.
Es diferente a los grupos de civiles armados en el municipio de Cherán donde sí existe una auténtica y real autodefensa de control social, ya que el pueblo elige legítimamente a quienes lo van a defender, no con tácticas ofensivas, como lo están haciendo los denominados autodefensas en municipios como Tepalcatepec, Coalcomán, Aguililla, Churumuco, entre otros.
“Un grupo de autodefensa es socialmente legítimo cuando el pueblo le pide que se organice o el pueblo mismo participa en la defensa. No toma un carácter ofensivo, es decir, no comienzan a rastrillar y a limpiar regiones de grupos adversarios, como sí hacen muchos de los grupos que ves en Michoacán recientemente”.
“Esa es la gran tragedia de Michoacán, que hay más paramilitarismo que autodefensas, sí hay, pero minoría y justamente son las autodefensas las que están siendo aniquiladas”.
Por su parte John Ackerman afirma que “algunos descalifican a los nuevos alzados como una supuesta creación de EPN y de su asesor Óscar Naranjo en su afán por reproducir el ‘modelo colombiano’ en nuestro país… El apoyo que el pueblo humilde ha dado a los nuevos grupos armados demuestra que no son simples “guardias blancas” al servicio del poder y el dinero… Los vaivenes entre negociación, represión, auspicio y amonestación del gobierno hacia las “autodefensas” demuestran que el levantamiento ha puesto en jaque al régimen… La novedad en Michoacán no es el lamentable nivel de violencia ni la inaceptable cantidad de muertos en la entidad… Lo que marca la diferencia hoy es el surgimiento de una sinergia positiva entre la sociedad civil y las autodefensas que abona el terreno para el fortalecimiento del poder popular”.
En este sentido no habría una brecha tan amplia entre las nuevas autodefensas y otros grupos comunitarios, como los comuneros purépechas de Cherán y los nahuas de la sierra de Manantlán. Si bien muchos líderes de las “autodefensas” efectivamente han expresado una incuestionable confianza hacia los gobernantes estatales y federales corruptos e inútiles, los dos tipos de movimientos comparten la misma base social de mexicanos dignos dispuestos a defender su patrimonio y su patria. Por ejemplo, la reciente devolución a sus verdaderos dueños de tierras que habían sido expropiadas por los narcotraficantes constituye una señal muy positiva de las autodefensas al expandir su intervención más allá de temas exclusivamente de seguridad pública.
Para Ackerman era real la posibilidad de un levantamiento social general en Michoacán, contagiando a otras regiones del país. Por eso el Ejército mató a tres personas, incluyendo una niña de 11 años, en su acción inicial. Los ciudadanos caídos no eran autodefensas y no portaban armas. Eran civiles pacíficos solidarizándose con el grupo de ciudadanos. “Las autodefensas y sus líderes serán tolerados siempre y cuando no movilicen o empoderen a la ciudadanía en general. Es la típica lógica del poder autoritario que busca cooptar a los líderes y separarlos de sus bases”.
Mientras los civiles armados de Cherán no plantean amenazas a la gobernabilidad nacional, las autodefensas michoacanas alertaron al mismo Departamento de Estado. El entusiasmo social no hizo mucho hincapié en las limitaciones del programa de las autodefensas, que solo querían luchar contra Los Caballeros Templarios, ni en los mezquinos intereses de sectores burgueses marginados, ni en los arreglos de sus líderes con el gobierno nacional. Por momentos pareció que el proyecto superestructural del colombiano general de Policía Óscar Naranjo sería un fiasco, porque las autodefensas michoacanas, llenas de limitaciones, se volvieron masivas. El gobierno permitió la conformación y la operación de algunos de los grupos de autodefensa en Michoacán (y presumiblemente también en Guerrero), pero el fenómeno se extendió hasta abarcar toda la región de Tierra Caliente, agrupado en el Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán. La simpatía social hacia esta iniciativa creció rápidamente y rebasó cualquier pretensión de control o manipulación gubernamental, a tal punto que el ejecutivo debió intervenir nuevamente en la entidad.
El apoyo de amplios segmentos de la sociedad hacia el movimiento era innegable, no obstante las suspicacias que generó en algunos analistas y observadores políticos. La gente seguirá defendiéndose como pueda, y lo que resuelvan las comunidades locales hacer para defenderse de la violencia promovida, tolerada y generada desde Estado es una decisión de las comunidades, cuyos grados de autonomía son variables como lo es todo en la vida social.
Las autodefensas no son sólo personas que enfrentan al crimen organizado, a la policía federal o al Ejército. Potencialmente representan una nueva forma de auto-organización social. Es aquí cuando Estados Unidos y el gobierno mexicano decidieron intervenir. Lo que había sido una inteligente jugada política en un laboratorio de políticas públicas amenazaba con desatar una guerra. Y el Ejército, enviado a pacificar, entregó con claridad el mensaje: protestar sí, organizarse no.

Un poco de historia: ¿qué pasó en el año 2013?
Las autodefensas michoacanas nacen el 24 de febrero de 2013 en un movimiento casi simultáneo en los poblados de La Ruana y Tepalcatepec (zona de la Tierra Caliente), tomando el ejemplo del también michoacano municipio de Cherán (zona de la Meseta Purépecha). 
Dos meses más tarde, el punto central era el conflicto de los maestros agrupados en el SNTE, que lanzaron el 22 de abril de 2013 una medida de paro por tiempo indeterminado.
Michoacán, junto con Guerrero y Oaxaca, ocupaban los últimos lugares en aprovechamiento de la educación a nivel nacional. Y fue en estos Estados donde la lucha de los maestros se hizo más fuerte.
El sindicato magisterial democrático agrupado en el ala disidente del SNTE recurrió a plantones, marchas, bloqueos carreteros, toma de casetas y dependencias e incluso al decomiso de las pruebas para docentes con el fin de impedir la aplicación de las evaluaciones.
En este contexto de lucha contra la reforma educativa, los medios de comunicación hablaban de que Michoacán era uno de los Estados de la República mexicana donde había recrudecido la violencia, sosteniendo que no quedaba claro qué es lo que realmente estaba sucediendo.
Varios episodios sucedían al mismo tiempo:
· Toque de queda impuesto por Los Caballeros Templarios
· Suspensión de autobuses con dirección a los municipios de Tierra Caliente por la circulación de volantes en los que el crimen organizado amenazaba con quemar las unidades de transporte y productos.
· Amenazas de bombas a las autoridades de una veintena de municipios michoacanos.
· Protestas en contra del surgimiento de guardias comunitarias
· El 20 de abril maestros, estudiantes, comerciantes, organizaciones sociales y transportistas paralizaron durante varias horas las regiones michoacanas de Centro, Norte y Tierra Caliente.
· Al menos en 29 alcaldías se cancelaron actividades administrativas y se evacuaron escuelas en todos los niveles. 
· Las principales manifestaciones se produjeron en Morelia, donde choferes del servicio público cerraron las salidas hacia los cuatro puntos cardinales, para exigir incremento en las tarifas.
· Estudiantes normalistas bloquearon la Avenida Madero, la principal avenida de Morelia, y otros lugares de la ciudad en reclamo de 1.200 plazas automáticas y contra la reforma curricular. La lucha se desarrolló durante toda la última semana de abril de 2013.
· La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) hizo un llamado al gobierno estatal para que aplique la ley en contra de los normalistas, que “toda la semana han protagonizado desmanes en la ciudad” y advirtió que no estaban dispuestos a tolerar más afectaciones al sector económico y empresarial.
· En Apatzingán hombres y mujeres portando camisetas con la leyenda “Soy Comunitario. Muera el mal gobierno” y pancartas con los grupos de autodefensa de Buenavista Tomatlán y Tepalcatepec, bloquearon la carretera a Cuatro Caminos. El Gobierno de Michoacán afirmó que no se trataba de grupos aislados o con demandas sociales, sino vinculados al crimen organizado. 
· Por su parte el gobierno de Michoacán aseguró que los manifestantes fueron obligados a asistir a los bloqueos. Textualmente el gobierno dijo: “se identifica con toda claridad que la mayor parte de los manifestantes no están ahí por su propia voluntad, sino que en diversos puntos acudieron ante el temor de represalias por parte de grupos delictivos”. Aunque el gobierno también sostuvo que el cierre de presidencias municipales fue como medida de precaución y no por amenazas
· Hernández Granados, vocero del Gobierno de Michoacán, precisó que no se había registrado ningún incidente violento durante las movilizaciones y tampoco hubo lesionados.
· En cambio el dirigente estatal del PRD, Víctor Manuel Báez Ceja, dijo que los bloqueos y sicosis de la población michoacana son una muestra de ingobernabilidad y vacío de poder ante la ausencia del gobernador Fausto Vallejo Figueroa y por la pugna entre los distintos grupos priístas por quedarse con la gubernatura interina.
· Luisa María Calderón, ex candidata panista al gobierno de Michoacán y luego senadora, aseveró que Los Caballeros Templarios pagaron hasta 200 pesos por salir a manifestarse ayer en distintos puntos de la entidad, además de que colocaron mantas para obligar a la gente.
· De acuerdo con reportes de medios, transportistas y organizaciones civiles se movilizaron en demanda a una solución real a la inseguridad y en rechazo a la presencia de elementos federales.
El Congreso del Estado dio entrada a la solicitud de licencia hecha por el gobernador Fausto Vallejo Figueroa, que pidió ausentarse durante 90 días para atender su salud.
El 10 de abril de 2013 se informó de enfrentamientos entre grupos armados y policías que custodiaban a trabajadores agrícolas que habían protestado ante autoridades estatales. Como resultado del ataque 8 trabajadores perdieron la vida. El ataque tuvo lugar a la entrada de la ciudad de Apatzingán, frente a la colonia Los Girasoles, cuando un grupo armado atacó al convoy de trabajadores agrícolas a pesar de la custodia policial.
El 28 de abril murieron 10 personas en un enfrentamiento entre guardias comunitarios y sicarios del narcotráfico en la zona de Tierra Caliente.

El narcotráfico 
El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa es originario de Michoacán y el 11 de diciembre de 2006 lanzó la Operación Conjunta Michoacán, la que marcó el inicio de la guerra contra el narcotráfico.
La PGR junto con la SEDENA y la Segob dieron cuenta a comienzos de marzo de 2013 de la detención de 34 miembros de uno de los llamados Grupos de Autodefensa en Michoacán. De acuerdo con las autoridades, los detenidos tenían vínculos con el Cartel de Jalisco Nueva Generación, el cual está ligado al Chapo Guzmán. Por lo tanto se presumía que todo el arsenal confiscado fue abastecido por el Cartel de Jalisco Nueva Generación.
Con esta afirmación concuerda La Tuta, Servando Gómez Martínez, líder de Los Caballeros Templarios, quien también es maestro afiliado al SNTE con una plaza como maestro de la Escuela Melchor Ocampo, en Arteaga, Michoacán. Respecto a las guardias comunitarias que han aparecido en Buena Vista Tomatlán dice que están apoyadas por el Cartel de Jalisco Nueva Generación, sus enemigos.
El cartel de la Tuta, Los Caballeros Templarios, era en 2013 más poderoso que en el pasado. A fines de noviembre de 2012 varias narcomantas dirigidas al presidente saliente, Felipe Calderón Hinojosa, aparecieron en Morelia, Michoacán. Los banners estaban firmados por el Cartel del Golfo, Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana y enfatizaban el rol de los Caballeros Templarios en su propaganda. La inclusión de la Familia Michoacana indicaría que ambas organizaciones están nuevamente juntas, después de la separación de 2010. El mensaje llama la atención aunque las estrategias de desinformación son comunes en las narcomantas. 
Los Caballeros Templarios están desarrollando una ofensiva en Jalisco y defendiendo su fortaleza en Michoacán, donde el Cartel de Jalisco Nueva Generación lidera un violento asalto contra las rutas que van desde Jalisco hacia Apatzingán, en Michoacán. Este asalto incrementó la violencia intercartelaria en la frontera entre los dos Estados.
En medio del territorio disputado entre ambos carteles, estaban los ciudadanos del municipio de Buenavista Tomatlán, quienes crearon una policía comunitaria contra las operaciones de los Caballeros Templarios. Como en otras áreas de México, esta fuerza policial comunitaria es un grupo de voluntarios que asume las responsabilidades policiales independientemente del gobierno mexicano. Esta policía, pensada para frustrar a los Caballeros Templarios, creó tensiones entre las comunidades de Buenavista Tomatlán y el gobierno estatal y federal. El 8 de marzo de 2013 el ejército mexicano detuvo a 34 miembros de la fuerza de policía comunitaria de Buenavista Tomatlán.
Estos arrestos ocurrieron después de que la policía comunitaria se hiciera cargo de la comisaría municipal el 4 de marzo y detuviera al jefe de la policía municipal, al que luego los militares mexicanos liberaron. El gobierno mexicano declaró que al menos 30 de los policías comunitarios detenidos pertenecían al Cartel de Jalisco Nueva Generación lo que haría suponer que el cartel ha hecho conquistas territoriales hasta el punto de infiltrarse en la policía comunitaria. Pero no hay confirmación de que estas acusaciones sean ciertas. Pero es un hecho que el objetivo de la policía comunitaria de Buenavista Tomatlán de detener las operaciones de los Caballeros Templarios en la zona beneficia al Cartel de Jalisco Nueva Generación. 
Los carteles del narcotráfico actúan de varias maneras:
1. Haciendo inteligencia dentro de la lucha social, al enfrentar a la Policía Comunitaria contra un cartel para favorecer a otro.
2. Haciendo tareas de limpieza social, en beneficio del gobierno o de las Fuerzas Armadas
3. Legitimando la represión de las Fuerzas Armadas y avalando las políticas de mano dura, como es el caso de la consigna de Mando Unico.
4. Provocando temor y confusión mediante la sumatoria de hechos de “violencia”, que desmerecen la movilización, los reclamos sociales y la lucha política.
Michoacán es el primer Estado donde se aplicará la estrategia de seguridad de EPN, conocida como Mando Unico. El 1º de abril el gobernador Vallejo Figueroa aseguró que ésta podría concretarse dentro de un año, o sea en abril de 2014.
Mientras tanto se siguieron desarticulando grupos de autodefensa. Tras la aprehensión de los 34 miembros de la policía comunitaria que vigilaban la zona de La Ruana, el Ejército informó sobre la detención de más integrantes de estos grupos.
Otros integrantes del grupo de autodefensa realizaron un plantón en las oficinas del ayuntamiento de Buenavista exigiendo la liberación de los ya 51 detenidos.

El fenómeno se extiende geográficamente y políticamente
También aparecieron grupos de autodefensa en Puebla. Francisco Alfaro Rodríguez, vocero del Frente Común de Resistencia Civil Pacífica (FCRCP), denunció hace unos días que hartos de la pobreza y de los fraudes de los partidos de izquierda que tienen ya 20 años gobernando el municipio, un grupo de pobladores decidió levantarse en armas y tomar los cuatro módulos de Seguridad Pública de la localidad para impedir que tome posesión el nuevo Alcalde del Partido del Trabajo (PT), Rigoberto David Martínez, el 14 de febrero. A diferencia de las autodefensas de Michoacán y de Guerrero, los habitantes del pequeño poblado de San Gabriel no buscan combatir al crimen organizado por cobro de cuotas por derecho de piso o violación a sus mujeres. Los poblanos quieren combatir a sus políticos que acusan de corruptos y de fraude electoral. El programa de las autodefensas rápidamente se politiza.
Cada grupo adopta las características de su lugar de origen. En Michoacán no es lo mismo Apatzingán que Cherán, en Guerrero no es lo mismo la montaña que la costa. Y ni hablar de los caracoles zapatistas en Chiapas. En la entidad michoacana predominan las autodefensas integradas por agricultores, ganaderos, comerciantes, profesionistas, trabajadores y gente común. En Guerrero y Chiapas están íntimamente vinculadas a los usos y costumbres de los pueblos originarios existentes.

El involucramiento del gobierno con las autodefensas
Hay tres características que diferencian la actual intervención gubernamental de las anteriores. Primero, la presión de los inversionistas extranjeros para resolver el problema de la inseguridad pública. Segundo, la guerra de las autodefensas contra los templarios, expresión del descontento ciudadano y crítica al gobierno. Y tercero, la intervención del grupo mexiquense en la vida política de Michoacán, al margen del pacto federal.
Los inversores internacionales mostraron preocupación por lo que sucedí en Michoacán. Una nota de Reuters lo dijo con claridad, hablando de la narcominería: “el futuro es incierto, a menos que el gobierno mexicano pueda restaurar el orden y ganar la batalla contra los Caballeros Templarios”.
Pero fue el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien despejó las dudas. Cuando se accidentó la avioneta en que viajaba José Manuel Mireles, el responsable de la política interna declaró: “Sí (lo) cuidamos porque es una persona que ha venido lastimando a los grupos de los carteles, particularmente a los templarios”.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Muchos afectados por los Templarios forman parte de las autodefensas, hay allí un malestar social genuino, una expresión del hartazgo ciudadano. Pero también se ve la huella del gobierno federal en su nacimiento, armamento y en la permisividad de sus operaciones. Se trata de una huella tenue, condicionada y contradictoria, al contrario de lo que muchos afirman. Su existencia es parte de una arriesgada política de cooptación ensayada por el Estado y aconsejada por Naranjo. El accidente de Mireles transparentó esa estrategia y obligó al gobierno federal a dar un viraje, tomando nota de que el apadrinamiento de grupos paramilitares no es bien visto internacionalmente, más por lo políticamente peligroso que por lo jurídicamente criminal.

La producción y transporte de droga en Michoacán
Los tres centros geográficos del conflicto son la Tierra Caliente michoacana, el puerto de Lázaro Cárdenas y la Sierra Madre del Sur que separa a una ciudad de la otra.
La ciudad de Apatzingán y su valle son el epicentro de la vida económica y política de Tierra Caliente. Allí se concentran las sedes de las instituciones y los poderes formales. También está la poco eficaz Zona Militar 43. Los Templarios establecieron en Apatzingán su centro financiero, desde donde controlan la recaudación de los demás municipios. Su cuartel general se encuentra en Tumbiscatio.
Si Apatzingán es el centro de operaciones de Los Caballeros Templarios, fue evidente a quién protegió el gobierno. Las Autodefensas procedentes de Tecalpatepec cercaron Apatzingán desde Tomatlán, Parácuaro y Nueva Italia y en pocos días entrarían a Apatzingán. El gobierno federal, el gobierno local y el Ejército, en lugar de entrar al locus de poder de los Caballeros Templarios, se dedicaron a desarmar y asesinar a los pobladores.
La escasez de agua es evidente en la Sierra de Coalcomán y una red de mangueras negras la trasladan desde los ojos de agua originarios hasta los productivos sembradíos de mariguana, a través de 60 mil kilómetros cuadrados de duro terreno. 
La sierra michoacana ocupa el segundo lugar nacional en la producción de amapola y mariguana. Pero el narcotráfico también opera en los 217 kilómetros del litoral Pacífico, donde llegan lanchas rápidas que transportan la cocaína proveniente de Colombia hacia Estados Unidos. Al puerto de contenedores de Lázaro Cárdenas, en rápida expansión, llegan desde Asia los precursores químicos necesarios para fabricar metanfetaminas en los laboratorios clandestinos. Y desde allí salen cargamentos de todo tipo de drogas.
Sobre esta base de acumulación, los Templarios han construido una industria integrada también por otras actividades ilícitas, como la venta de protección a agricultores y empresarios, la extorsión, el cobro de “peaje” y la venta de productos falsos en el comercio ambulante. Las ganancias se blanquean en empresas lícitas, como las exportadoras de hierro a China.

La complejidad de las autodefensas
Como en todo movimiento de masas, no hay instituciones cuya estrategia tenga capacidad de cooptar multitudes movilizadas y armadas. La multivariada escenografía organizativa de las autodefensas implicaba que el Consejo de Autodefensas de Michoacán estuviera integrado por 32 coordinadores, tres de ellos mediáticamente visibles: José Manuel Mireles, Estanislao Beltrán e Hipólito Mora. Aunque las discrepancias e intereses encontrados fueron importantes a la hora de establecer procedimientos de coordinación, esta caleidoscópica confederación se enfrentó con relativa cohesión al cartel de Los Caballeros Templarios, que a su vez movilizan a ciertos grupos ciudadanos para protestar contra la presencia de las autodefensas. 
Resumidamente, se pueden agrupar a los protagonistas en dos grandes bloques: los que son afines al poder, y los que desafían el poder. 
Las autodefensas, aunque varios de sus líderes digan expresamente lo contrario, desafían el monopolio legítimo de la violencia pública que corresponde al Estado. Algunos con la intención de devolver al Estado el control perdido, otros para avanzar luego contra la corrupción política. Por lo tanto hay quienes salvaguardan el monopolio, y los que se alzan contra este monopolio armado que garantiza la concurrencia del Estado, los carteles de la droga y las explotaciones empresarias ilegales.
Las autodefensas parecieron concentrarse exclusivamente en el enfrentamiento con los narcotraficantes, dejando de lado la defensa de los recursos naturales y otras demandas. Esta agenda reducida facilita la postura del Estado mexicano de apoyo condicionado a los grupos civiles armados, útiles para simular la derrota de la delincuencia organizada. Algunos lucharon de buena fe, otros responden a intereses de carteles rivales, caciques locales y autoridades. La intervención del Ejército garantizó el éxito del bloque “legal”

¿Autodefensas de masas?
En los últimos seis meses se registró la presencia de grupos de autodefensa o de policías comunitarias en al menos 106 municipios, los cuales ocupan el 5.11% del área total de México. De estos municipios aproximadamente el 77% se encuentra en tres entidades, Michoacán, Guerrero y Chiapas, mientras que el resto de los casos se distribuyen en una frecuencia muy baja entre Colima, Chihuahua, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz.
Víctor Manuel Sánchez Valdés alerta que estos datos pueden causar la falsa impresión de que las autodefensas ocupan un espacio mayor al que en realidad tienen. ¿Por qué las autodefensas se desarrollan con tanta fuerza en estas tres entidades?
Un factor es que la presencia de los grupos de autodefensa responde a la existencia en estos municipios de grupos criminales que han cometido abusos de forma reiterada en contra de la población, lo cual llevó a estos últimos a organizarse para garantizar su seguridad. Este factor no es suficiente para contestar la interrogante planteada, porque en el país existen otras zonas en donde también operan grupos criminales que comenten abusos contra la sociedad y en ellos no han surgido grupos de autodefensa como es el caso de la Laguna, Tamaulipas o el norte de Chihuahua.
En consecuencia podemos decir que el surgimiento y el crecimiento de las autodefensas en una zona no sólo se explican por la existencia de un grupo criminal que comete abusos recurrentes contra la sociedad. También se requiere de una actitud permisiva o negligente de los gobiernos de los estados con respecto a estos grupos.
En Guerrero, el Gobernador Ángel Aguirre promovió la creación de policías comunitarias a través de financiamiento y de reconocimiento legal, tal y como lo ha expresado la Comisión Nacional de Derechos Humanos. En Michoacán el gobierno del Estado no se movió para proteger a la población de los abusos que cometían los grupos criminales y el gobernador Fausto Vallejo tampoco detuvo la expansión de las autodefensas.
La acción o la omisión de los gobiernos de los Estados es fundamental para explicar la expansión o la contención de los grupos de autodefensa.

Tierra Caliente y la Meseta Purépecha: historias distintas que se volvieron similares
Los poblados de Tierra Caliente presentan diferencias respecto a los de la Meseta Purépecha, lo que otorga características particulares a sus historias que corren de forma paralela y estén envueltas en problemáticas similares.
La población en la Tierra Caliente es de mayoría mestiza. Se trata de campesinos sin tierra, propietarios más o menos prósperos de huertos de aguacate y limón, ganaderos, transportistas y comerciantes. Buena parte de la actividad económica de la región está orientada a la exportación. Por todo ello la diferenciación social es mucho más marcada, aunque que en el movimiento participaron personas de todas las clases sociales, afectadas en mayor o menor medida por los abusos de los grupos criminales.
Como los carteles persiguen el dinero, la segunda diferencia es que en Cherán pretendieron adueñarse de los aserraderos, buscando acceder ilegalmente a maderas preciosas. En Tierra Caliente invadió una multiplicidad de actividades productivas, mientras desarrollaba un sistema de gestión y ajuste de cuentas que fue corrompiendo y desplazando a la administración pública. La dimensión y diversificación de la actividad económica en Michoacán diseñó el alcance y la complejidad del accionar de las redes criminales, que cooptaron todas las actividades que producían ganancia y donde se ejercía el poder.
En Cherán el pueblo logró modificar su forma de gobierno siéndole reconocido a nivel estatal y federal. Sus instancias de decisión, al estar más sujetas al sentir de la comunidad, no pudieron ser corroídas por el poder y el dinero de las mafias, haciéndoles frente con la organización comunitaria de tradición indígena. 
En Tierra Caliente, la resistencia se alejó del discurso tradicionalista y se basó en las necesidades de la situación presente. No buscaron cambiar de gobierno, sino hacer que éste cumpliera sus funciones. 
El carácter omnicomprensivo de la lucha en la Meseta Purépecha versus el carácter contingente del proceso en la Tierra Caliente, volvió legal e inofensivo al primero y sumamente peligroso al segundo. El Estado legitimó el gobierno de Cherán y envió al Ejército a Michoacán, comprendiendo cabalmente la dialéctica que encerraba la falta de respuesta al “programa mínimo” michoacano.

Autodefensas y policías comunitarios
Francisco López Bárcenas dijo con claridad que “las policías comunitarias forman parte de las estructuras de gobierno de los pueblos y obedecen a ellos, quienes son los responsables de su funcionamiento. Su existencia y funcionamiento forman parte de los derechos de los pueblos indígenas. Las autodefensas, en cambio, son grupos de ciudadanos que se organizan y arman para procurarse seguridad, y cuando lo logran desaparecen. Pero esto último no es fácil, porque nada asegura que la causa que los llevó a armarse desaparezca del todo; además, no tienen más control que el que sus miembros se procuren. Y si no desaparecen pueden convertirse en un problema. O ser utilizados por el gobierno para controlar el descontento social”.
López Bárcenas se pregunta si las policías comunitarias sólo aparecen en comunidades indígenas ¿Podrían las autodefensas evolucionar al grado de constituirse como tales, es decir, como parte de organismos de gobierno que respondan a los dictados de sus comunidades? ¿Les queda otra alternativa ante la facilidad para corromperse que han mostrado una y otra vez las estructuras de gobierno municipales, estatales y federales?
Todos los temores acerca de que los grupos de autodefensa puedan ser manipulados y supeditados a la agenda de políticos corruptos, carteles, caciques, empresas, etc., ya se cumplieron holgadamente en varias corporaciones del Estado como las policías municipales, algunos sectores de la Federal y otros más del Ejército.
La sospecha de que estos grupos fueron alentados o tolerados por el Estado o por sectores del mismo desconfía de la capacidad de la gente para rebelarse ante un estado insostenible de cosas. La supuesta tolerancia gubernamental ha incluido varios operativos de desarme contra los “comunitarios” y no contra los carteles. Muchos de sus miembros han sido detenidos, encarcelados y asesinados por soldados del Ejército mexicano.
Todos los actores políticos que enarbolan un proyecto que implica la gestión y el control de las vidas ajenas por parte de una élite, apostaron por el fracaso de las autodefensas, porque su éxito puede originar autonomías en ámbitos más allá de la seguridad. El temor de los defensores del “monopolio de la violencia” estatal no es producido por los grupos criminales sino por la posibilidad de organizaciones comunitarias autónomas y armadas. 
Las autodefensas de Tierra Caliente se llaman a sí mismos “comunitarios”, han constituido un Consejo Ciudadano, lo han hecho luego de que los gobiernos estatal y federal desarmaran y encarcelaran a decenas de miembros de la autodefensa de Aquila, allí la población indígena se organizó contra los abusos de una minera. Son hechos que apuntan a que las distintas formas de organización civil frente al crimen y la inacción del Estado, sea en la Meseta Purépecha o en Tierra Caliente, pueden confluir.
Por supuesto que la urgencia nacional por encontrar liderazgos populares, la toma de armas en autodefensa y una nueva conciencia y organización de base, hicieron surgir expectativas emancipadoras respecto de los grupos de autodefensa. 
Los cuerpos oficiales a los que ahora servirán las autodefensas están penetrados a nivel nacional y regional por los intereses de la delincuencia organizada, sean los actuales o los que están por venir.
El acuerdo implica también una estigmatización de todas aquellas expresiones de protesta social que empuñen las armas para suplantar las deficiencias de las autoridades. Los insurrectos tendrán que dar sus nombres y domicilios a los mandos militares, registrando los datos de sus armas y amparándose con una credencial oficial. Quienes no acepten esas reglas de sujeción serán combatidos abiertamente por las mismas autoridades antes complacientes. 
Toda una cadena de acontecimientos que más parece una capitulación deshonrosa que un acuerdo político.

domingo, 26 de enero de 2014

CONFLICTO EN MICHOACÁN (INFOGRAFÍA)

Infografía del conflicto en Michoacán
http://revoluciontrespuntocero.com/infografia-del-conflicto-en-michoacan/


sábado, 25 de enero de 2014

MURIERON ANTES DE LOS 17

Murieron antes de los 17
http://revoluciontrespuntocero.com/murieron-antes-de-los-17-los-ninos-asesinados-por-el-crimen-organizado/

Sobre la tierra aún húmeda por el rocío de la madrugada, encontraron el cuerpo de Elpidio en estado de descomposición. Estaba boca abajo, con las piernas y brazos extendidos, una bolsa de inhalante en la mano y un disparo en la nuca.
Había desaparecido desde el miércoles 13 de febrero de este año, cuando unos desconocidos lo invitaron vender aguacates con ellos en el municipio de Acatic, Los Altos de Jalisco, para que pudiera sumarle unos pesos extra a su trabajo como reciclador de latas y botellas.
Elpidio no volvió a casa el miércoles, sus familiares lo reportaron desaparecido el jueves y el sábado por la madrugada lo hallaron sobre un rastro de tierra que indicó que su cuerpo fue arrastrado.
Su muerte culminó una serie de tragedias para la familia Vega Hernández: el papá de Elpidio lleva más de un año en el Penal de Puente Grande por posesión de drogas y su madre, según la policía local, tenía algún grado de adicción a las drogas.
El domingo lo enterraron, entre dudas sobre si su homicidio estaba relacionado con los delitos de su padre. Elpidio tenía 9 años cuando lo ejecutaron.

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Desde el año 2010, cada 36 horas un niño o adolescente es ejecutado en México y su muerte está vinculada a la lucha contra el crimen organizado, según un documento de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
De acuerdo con la ONG, con sede en la ciudad de México, un conteo hemerográfico arrojó que homicidios como el de Elpidio no son fenómenos aislados: 757 niñas y niños de entre 0 y 17 años han sido asesinados directamente por grupos armados hasta la fecha.
“No estamos hablando de balas perdidas o los mal llamados ‘daños colaterales’. Son muertes en población infantil por causa violenta, ligadas a la lucha contra el narcotráfico”, explicó Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de Redim.
En 2010, se contabilizaron 174 homicidios; en 2011, 244; en 2012, 289. Y en lo que va del año, señaló Martín Pérez García, se han contabilizado alrededor de 50 casos.
“Son crímenes usados como propaganda, en muchos casos. Sirven para dar un mensaje a las familias. Es el extremo de la violencia”, lamentó.
Y si esa estadística es escalofriante, la que sigue es mucho más alarmante.

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El 2 de diciembre de 2011, Rodrigo C. fue hallado muerto en el fraccionamiento Infonavit Progreso en el puerto de Acapulco, luego de 24 horas de estar desaparecido.
Los hombres que lo interceptaron en su camino a la tortillería envolvieron su cuerpo en plástico negro y lo dejaron frente al edificio 5, donde vivía con su madre.
El Servicio Médico Forense de Guerrero determinó que la causa de la muerte fue por asfixia, probablemente ejecutado apenas fue secuestrado.
A Rodrigo, de 7 años, lo encontraron junto a una cartulina que decía: “Esto me pasó por soplón”.

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De acuerdo con Redim, la estrategia de la lucha contra el narcotráfico de Felipe Calderón, y la continuidad del plan por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto, demuestra que la violencia hacia niños y adolescentes va en aumento.
El 77% de estos homicidios se dan por armas de fuego, pero el crimen también usa otros métodos: 5% por estrangulamiento; 3% con algún objeto cortante. Con el mismo 2% están “empatados” tres tipos de homicidios a menores: con armas de fuego de intención no determinada, agresión con fuerza corporal y agresión con humo.
Con 1%, se igualan los asesinatos con material explosivo y los de agresión sexual con fuerza corporal.
Finalmente, 7% son métodos varios, que van desde desmembrar cuerpos hasta enterrarlos vivos.
“De nuevo, es importante tenerlo en contexto: estamos hablando de víctimas de 0 a 17 años, niños de 5 años, niñas de 8, jóvenes de 11 o 12 que ni siquiera han entrado a la secundaria.
“Hoy por hoy, el estado más peligroso para un niño, según nuestras cifras, es Chihuahua, seguido de Nuevo León, Guerrero y Sinaloa”, indicó el director ejecutivo de Redim.
Los más vulnerables son los varones de entre 15 y 17 años, pero hay otros casos documentados: los 16 niños de entre 5 y 9 años ejecutados en 2012 y 2010, por ejemplo.
El documento también expone otro fenómeno: el 80% de las muertes no se han podido vincular a un grupo 
criminal específico, por lo que su resolución probablemente quede impune.

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El miércoles 20 de marzo de este año, el sitio BlogDelNarco.com publicó una historia de otra menor asesinada: Esthefani, de 16 años, había sido acribillada por un sicario que portaba un arma 9 milímetros.
En pleno Centro Histórico de San Luis Potosí, un hombre se acercó a la joven, quien trabajaba en un puesto de discos apócrifos en el Mercado Los Huarecheros; seis disparos después, a quemarropa, falleció frente al local 19.
El sitio publicó la fotografía del cuerpo: Esthefani tendida boca arriba, el brazo izquierdo doblado, el derecho extendido, con una blusa rosa que resalta su corta edad.
Días más tarde, autoridades potosinas explicaron una posible línea de investigación: Esthefani pudo ser novia de un narcomenudista de la zona, a quien le cobraron una deuda quitándole a balazos a su pareja.
Esthefani no había terminado ni el segundo año de preparatoria.

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Para frenar este fenómeno, Redim tiene una propuesta: urge un Sistema Integral de Garantía de los Derechos de la Infancia y Adolescencia en México.
“Hasta el momento, los esfuerzos de autoridades federales y locales no están articulados. Hay muchos vacíos que ponen en vacío legal a los niños y esto se puede resolver con voluntad política”, señaló Martín Pérez García.
Un primer paso, comentó, sería un diagnóstico oficial, a nivel nacional sobre la violencia hacia niñas, niños y adolescentes en México solicitado por la Cámara de Diputados, REDIM y organismos internacionales.
Luego, introducir en las legislaciones federales y estatales la prohibición legal explícita de toda forma de violencia contra las niñas y los niños, en todos los entornos, así como la promoción de un sistema en todo el país que recabe datos sobre la violencia contra niñas, niños y adolescentes.
“Y muy importante, un Sistema Nacional de Garantía de Derechos de la Infancia, es decir, un órgano que articule sistemas de asistencia, educación, salud y justicia en instituciones que atienden a la niñez”, afirmó el especialista.
Mientras esto no suceda, alertó, seguirán casos como el de Ana, de 12 años; Juan Manuel de 14 años; Pedro de 8 y su hermana de 6 años.

sábado, 18 de enero de 2014

LA IMPORTANCIA DE LAS AUTODEFENSAS

Crece el desafío de las Autodefensas en Michoacán
http://www.stratfor.com/analysis/mexicos-mounting-challenge-self-defense-groups-michoacan
17 de enero de 2014

Resumen
El surgimiento de los grupos de autodefensa en el Estado de Michoacán, en febrero de 2013, ha complicado en gran medida la naturaleza de los conflictos armados en la región, donde anteriormente la violencia siempre había provenido de la competencia entre organizaciones criminales rivales. Las milicias de autodefensa se ​​han expandido hasta ser un cuerpo coordinado y ahora operan en más de una docena de municipios. Su objetivo principal es luchar contra los Caballeros Templarios, el grupo criminal dominante en el Estado, y se hacen cargo de la seguridad pública en cada pueblo que entran, a veces mediante el desarme de la policía local.
La expansión de las milicias, junto con el aumento de la violencia relacionada con ellas y los Caballeros Templarios, ha generado diversos desplazamientos recientes de las tropas federales a un Estado económicamente importante, donde se aloja la estratégica ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas y cercana al núcleo económico y político del país. Sin embargo mientras lucha para contener la violencia relacionada con los cárteles de la droga de México en otras partes del país, México está tratando de someter a los grupos de autodefensa de Michoacán. Limitar su expansión y conservar la autoridad federal en el Estado será una tarea estrictamente limitada.

Análisis
Del 10 al 12 de enero los milicianos entraron en varias localidades de los municipios michoacanos de Parácuaro y Múgica como parte de una estrategia continua de "limpiar y mantener” (clear and hold), en el que los grupos de autodefensas tratan de eliminar elementos de los Caballeros Templarios y reclutar a nuevos miembros de las poblaciones locales para adoptar medidas contra el cartel. La llegada de las milicias provocó varios enfrentamientos con los Caballeros Templarios. Después, el ejército mexicano fue desplegado para desarmar a los milicianos, pero muchos se negaron a entregar sus armas. Los residentes que apoyan a las milicias comenzaron a bloquear los avances militares a lo largo de las calles de ambos municipios, incluso repeliendo los disparos de los militares, dejando al parecer hasta 12 personas muertas. Los enfrentamientos marcaron un importante aumento de las tensiones entre las milicias y las tropas federales en Michoacán, indicando que no será fácil persuadir a los grupos de autodefensa para que abandonen su ofensiva.

La rebelión de las Autodefensas
Durante casi un año el gobierno ha estado haciendo intentos repetidos para hacer frente al deterioro de la seguridad en Michoacán, resultado de la continua violencia entre los grupos de autodefensa y los Caballeros Templarios, así como a la expansión territorial de los grupos. En noviembre de 2013, por ejemplo, los militares tomaron el control de Lázaro Cárdenas. Y el 14 de enero, el gobierno desplegó un gran contingente de tropas federales, incluyendo elementos de la policía militar y federal, para tomar el control de la seguridad pública de la policía local en los municipios michoacanos de Apatzingán y Uruapan. Fue particularmente preocupante para el gobierno mexicano el persistente crecimiento de los grupos, que ahora representan una amenaza para la autoridad del gobierno establecido en Michoacán y es improbable que se disuelva sin una intervención sustancial de las tropas federales.



Los grupos de autodefensa surgieron inicialmente en un pequeño número de localidades rurales al sudeste de Michoacán, en respuesta a años de extrema violencia y competencia entre las organizaciones del crimen organizado. En menos de un año, las milicias se han multiplicado, se expandieron tanto en su tamaño como en su alcance territorial, y se convirtieron en un cuerpo coordinado. Como resultado, los grupos de autodefensa ahora controlan ciudades en al menos 15 municipios del Estado. Los grupos parecen tener financiación estable, suficiente para armar a los miembros con rifles de asalto, equipo táctico y vehículos y coordinar la operación logística a través de una zona que se extiende ahora a unos 190 kilómetros (120 millas), aunque las fuentes exactas de su financiación siguen sin estar claras. Y el objetivo de las operaciones de la milicia ha evolucionado desde de la lucha contra los elementos establecidos del crimen organizado a suplantar la autoridad del gobierno en materia de seguridad pública, incluso mediante el desarme de la policía local, si fuera necesario.
El auge de los grupos de autodefensa refleja las consecuencias sociales de la violencia prolongada y la incapacidad del gobierno para hacer cumplir el estado de derecho en las regiones rurales, históricamente difíciles de controlar. El gobierno central en la Ciudad de México ha estado durante mucho tiempo preocupado por la amenaza de insurrecciones en las regiones fuera de la capital, donde el entorno ilegal ha permitido a los grupos militantes desafiar al gobierno en varios momentos de la historia del país. Esto es, en parte, por qué la doctrina militar mexicana se enfoca casi exclusivamente en el interior del país. Y ya antes de la revolución mexicana el gobierno ha animado a los residentes de las comunidades rurales a mantener el estado de derecho mediante la formación de las milicias conocidas como guardias rurales, las que han operado como auxiliares de las fuerzas armadas. En la década de 2000, los municipios donde surgieron los grupos de autodefensa actuales eran el hogar de las milicias de las guardias rurales encargadas de la lucha contra las incursiones de Los Zetas. Sin embargo, a diferencia de las guardias rurales, hasta el momento las milicias actuales no han estado dispuestos a someterse a la autoridad del gobierno.

Las restricciones militares y el riesgo de conflicto
El gobierno mexicano no quiere una lucha armada contra las milicias de autodefensa, porque un conflicto de este tipo abriría un nuevo frente de batalla para el ejército, que ya está estirado al máximo por las operaciones en otras regiones del país, las que han sido especialmente afectadas por la violencia relacionada con el crimen organizado. Del mismo modo, los grupos de autodefensa no darían la bienvenida a una confrontación directa con el gobierno federal, ya que no podrían mantener sus posiciones contra una campaña militar sustancial, a pesar de sus últimos éxitos.
Sin embargo el conflicto parece probable si el gobierno no ve posible una solución pacífica y los militares siguen fallando en su propia campaña contra los Caballeros Templarios. El gobierno no puede permitir que las milicias continúen expandiéndose y suplanten su autoridad, mientras provoca la violencia con grupos delictivos. Por su parte, las milicias no han manifestado su voluntad de cesar sus operaciones hasta que el cartel haya sido neutralizado.

La evolución de los carteles de México
Varios Estados además de Michoacán dependen en gran medida de las tropas federales para la seguridad pública, sobre todo en el norte. Cualquier operación militar llevada a cabo en Michoacán tendría que encajar en la estrategia nacional de México para evitar que se socave la seguridad en otros lugares. El 12 de enero, por ejemplo, unos 250 agentes de la policía federal en Nuevo León que habían estado participando en la Operación Noreste, una operación de seguridad conjunta contra la delincuencia organizada en el noreste de México, fueron trasladados a Michoacán. El traslado no afectará significativamente los niveles de violencia en el noreste o en Michoacán, pero la eliminación de las tropas de las operaciones en curso, en lugar de aprovechar las fuerzas de la guarnición, puede reflejar las limitaciones de personal que enfrenta el gobierno.
El peor escenario del gobierno implica a tropas federales que tratan de librar un conflicto territorial con los grupos de autodefensa mientras sigue tratando de combatir a los grupos criminales rivales, como los Caballeros Templarios y el Cartel de Jalisco Nueva Generación. Este conflicto podría frenar la actividad económica en Michoacán, lo que obstaculizará el flujo de mercancías desde el puerto de Lázaro Cárdenas.
Líderes y simpatizantes de la milicia han prometido en repetidas ocasiones que apoyarán al gobierno si los Caballeros Templarios son desmantelados, lo que indica que el gobierno todavía tiene margen de maniobra y podría ejercer control sobre los grupos de autodefensa a través de un desarme negociado. Pero incluso si se llegara a un acuerdo, las tropas federales todavía tendrían que encontrar una manera de hacer frente a los grupos del crimen organizado en Michoacán para restaurar verdaderamente la seguridad. Esta tarea ha acosado a las autoridades, por lo que es probable que el riesgo de una renovada militancia permanezca.

viernes, 17 de enero de 2014

ARGENTINA IMITA A MÉXICO: MILITARIZAR LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

Es oficial: el Gobierno pone a Berni al frente de la lucha contra el narcotráfico
http://www.clarin.com/politica/berni-narcotrafico-gobierno-drogas-seguridad_0_1067893515.html

Mediante un decreto que fue publicado hoy en el Boletín oficial, el Gobierno decidió que la Secretaría de Seguridad que encabeza Sergio Berni pase al frente de la lucha contra el narcotráfico, al transferirle funciones que pertenecían a la órbita de la Sedronar.
La presidenta Cristina Kirchner firmó el decreto 48/2014, en el que detalla que transfiere las funciones relativas "a la lucha contra el narcotráfico a la órbita de la Secretaría de Seguridad".
Según se explica, la decisión surge al considerar que "el uso indebido de drogas ilegales es uno de los más grandes retos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad, presente en todos los países y afectando a todos los grupos sociales y a gente de todas las edades, cuya magnitud y efectos ponen a prueba, entre otros, a los sistemas de salud, enseñanza, justicia penal, bienestar social, seguridad, y hasta los sistemas económicos".
En este sentido, mediante la transferencia buscan coordinar las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales "para reducir, aún más, el tráfico ilegal de drogas y precursores químicos". Esta medida se lleva a cabo después de las denuncias de irregularidades que realizó el nuevo titular de la Sedronar, el cura Juan Carlos Molina.
Molina denunció que al asumir se encontró con "directores de áreas designados en forma anómala, con una simple resolución del subsecretario, que cobraban sueldos de hasta 27 mil pesos, y realizaban contrataciones irregulares por 800 mil, entre los que se destacan facturas por gastos de 90 mil pesos en almuerzos en la zona del microcentro porteño".

jueves, 16 de enero de 2014

REALINEAMIENTOS EN LOS CARTELES MEXICANOS

Guerra contra las drogas de México: continúa la balcanización en el Noreste y el Noroeste
16 de enero de 2014
Tristán Reed 
http://www.stratfor.com/weekly/mexicos-drug-war-balkanization-continues-northeast-and-northwest

En el año 2013 el crimen organizado en México se ha diversificado y complejizado. Esto se debió a la balcanización de las organizaciones criminales transnacionales, en las que incluso los grupos de alcance nacional (y en algunos casos, internacional) como Los Zetas y la Federación de Sinaloa se centraron más en la lucha contra los rivales cercanos a sus bastiones más que en las ofensivas más allá.
Si bien el conflicto en todo el país entre Los Zetas y la Federación de Sinaloa jugó un papel menor en las guerras territoriales relacionadas con la delincuencia organizada en comparación con lo sucedido en el año 2012, las dos organizaciones criminales y los desafíos paralelos de los grupos rivales que aún los enfrentan tendrán un papel central en el mapa de seguridad en sus respectivas áreas de operaciones en todo el año 2014. Los Zetas siguen siendo el grupo criminal que opera con más fuerza y amplitud en el noreste de México. Pero no son inmunes a los desafíos de diversos rivales en su región, como algunas facciones del cartel del Golfo, la mayoría de las cuales cuentan con el apoyo de los Caballeros Templarios o la Federación de Sinaloa.
Mientras tanto, la Federación de Sinaloa sigue manteniendo su base territorial y el nivel de operaciones de tráfico de drogas en el noroeste de México en la misma cara de sus rivales, en particular los grupos criminales procedentes de la antigua organización de Beltrán Leyva. La caída de varios líderes durante el último trimestre de 2013 significa que la Federación de Sinaloa tendrá que luchar para adaptarse o enfrentar otra división interna y posiblemente cederá sustanciales ganancias territoriales a rivales regionales, lo cual podría elevar drásticamente los niveles de violencia entre los carteles en el noroeste.

Reorganización en el Nordeste
El año 2014 asistirá a cambios sustanciales en el noreste de México, el cual ha sido desde 2010 el centro de operaciones para -y por lo tanto el centro del conflicto entre- Los Zetas y el cartel del Golfo. El arresto en 2012 del líder del cártel del Golfo, Jorge Eduardo "El Coss" Costilla Sánchez, que contribuyó a impulsar las luchas internas cártel del Golfo, y la separación de Ivan "El Talibán" Velázquez Caballero de Los Zetas, borró las líneas divisorias entre los dos grupos. Los líderes que operan bajo dos nombres han variado sus lealtades a favor de grupos rivales e incluso de grupos externos, como los Caballeros Templarios y la Federación de Sinaloa. El resultado final de estos realineamientos aún está por verse. Un posible escenario incluye la creación de un nuevo grupo criminal en el noreste que consistiría en elementos de Los Zetas y el cártel del Golfo, operando en conjunto con la Federación de Sinaloa y los Caballeros Templarios. Por otra parte, Los Zetas o los Caballeros Templarios podrían absorber algunas facciones del cartel del Golfo. Cualquiera de los casos podría llevar a una nueva dinámica en antiguas bastiones del Golfo en Estados como Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Los Zetas se separaron del cartel del Golfo en 2010, causando desde entonces que el noreste de México experimente uno de los conflictos criminales más activos y violentos en el país. Inmediatamente después de la división, los dos grupos comenzaron a luchar en varios Estados de México, sobre todo Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Llegado el año 2011 se hizo evidente que Los Zetas habían superado a su antiguo empleador en gran parte del territorio que el cartel del Golfo controlaba antes de la división. Para 2012, el cartel del Golfo había sufrido pérdidas a manos de Los Zetas, de las autoridades mexicanas y sobre todo a raíz de las luchas internas. Tales pérdidas sugirieron inicialmente que el cartel del Golfo, que fuera alguna vez una de las más poderosas organizaciones criminales en México, quedara pronto desmembrado.
Sin embargo la “marca comercial” (brand name) cartel del Golfo ha persistido a pesar de que el grupo ya no es una organización criminal coherente. En realidad el cartel del Golfo ahora comprende una colección de grupos, en su mayoría con sede en Tamaulipas, que utilizan todos el mismo nombre. A pesar de esta naturaleza fracturada, los grupos que operan bajo el nombre de cartel del Golfo se enfrentan a amenazas constantes de Los Zetas y los militares. Esto es debido a que algunos traficantes de drogas que operan bajo el nombre de cartel del Golfo son capaces de mover grandes cantidades de drogas ilegales hacia Estados Unidos a través de puertos de entrada ubicados principalmente en Reynosa y Matamoros con la ayuda de personas ajenas, como la Federación de Sinaloa y los Caballeros Templarios. Y por lo tanto llaman la atención de Los Zetas y el gobierno.



Todas las facciones del cártel del Golfo -cuyas exactas líneas divisorias no están claras- parecen operar principalmente en las ciudades de Reynosa, Tampico y Matamoros, en Tamaulipas. La facción de Velázquez, que tuvo su desarrollo alcance más amplio en 2013, es una excepción. Se basa en Zacatecas y opera en los Estados de Tamaulipas, Coahuila, San Luis Potosí, Nuevo León, Quintana Roo, Veracruz, Jalisco y Tabasco. La facción surgió después de que Velázquez, un líder regional de Los Zetas con sede en Zacatecas, declarara la guerra contra el ahora detenido máximo dirigente de Los Zetas, Miguel "Z-40" Treviño Morales, a principios de 2012.
Justo antes de la propia detención de Velázquez en septiembre de 2012 , Velázquez adoptó el nombre del cartel del Golfo y se alineó con otras facciones del cartel del Golfo y de los Caballeros Templarios (que ya habían colaborado ​​con algunas facciones del cartel del Golfo). Ahora dirigida por sus hermanos Rolando y Daniel, la facción de Velázquez del cartel del Golfo es la competidora más activa de Los Zetas. Tras la detención del líder más poderoso del cartel del Golfo, Mario "Pelón" Ramírez Treviño, el paraguas del cartel del Golfo comenzó a experimentar divisiones internas adicionales, pero la facción de Velázquez ha mantenido su estatus como la facción más fuerte.
A pesar de que no se basa en Tamaulipas, opera en la frontera México-Estados Unidos en el Estado de Tamaulipas y quiere arrebatar a Los Zetas el control de Nuevo Laredo, si se le da la oportunidad. La facción de Velázquez intentó sin éxito quitarle la ciudad a Los Zetas en marzo de 2012 con el apoyo de la Federación de Sinaloa. Sin un líder fuerte como Ramírez que supervise las facciones del cartel del Golfo en Tamaulipas, es probable que la facción de Velázquez continúe llenando el vacío en el año 2014. Usará las relaciones existentes con otras facciones del cartel del Golfo para establecer un frente más fuerte en la lucha contra Los Zetas en el Estado de Tamaulipas, con el objetivo específico de tomar Nuevo Laredo. Esto podría crear altos niveles de escalada de violencia en Reynosa en 2014 ya que Los Zetas intentarán defenderse de tales incursiones.
Con la lucha interna del cartel del Golfo, el nuevo liderazgo de Los Zetas y la amenaza persistente de los Caballeros Templarios y la facción de Velázquez contra Los Zetas en el Estado de Tamaulipas, otros líderes de las facciones del Golfo tendrán que decidir hacia dónde dirigirán su lealtad. Cada facción del cartel del Golfo tiene sus propias y distintas relaciones con grupos externos, entre ellos Los Zetas. Como las facciones del cartel del Golfo compiten entre sí -un proceso que naturalmente los ha debilitado- estas relaciones paralelas con otros grupos criminales serán cada vez más divergentes, ya que cada facción tiene por objeto garantizar su respectiva supervivencia. Esto podría dar lugar a alguna alineación con Los Zetas o al fortalecimiento de los vínculos con la facción de Velázquez o incluso con los Caballeros Templarios.
Los Caballeros Templarios utilizan las ciudades fronterizas de Reynosa y Matamoros para el tráfico de personas y de drogas hacia Estados Unidos. La organización criminal con sede en Michoacán nació en el año 2012 para ayudar a algunas facciones del cartel del Golfo a defender su territorio contra Los Zetas. A medida que el cartel del Golfo seguía sufriendo a manos de las luchas internas y las operaciones militares, la dependencia de las facciones respecto al Orden del Temple se incrementó. Cabe destacar que la Orden del Temple no ha tratado de propagar su “nombre de marca” en el noreste de México como sí lo ha hecho en el suroeste de México. Mantendrá su presencia en el noreste de México en 2014, ya que trata de garantizar que sus rutas de transporte a Estados Unidos permanezcan abiertas.
Aunque la guerra de Velázquez contra Miguel Treviño ha creado divisiones en Los Zetas en Estados como Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí, Nuevo León, Tamaulipas y Quintana Roo, el control de Los Zetas sobre sus territorios en el Estado de Tamaulipas y Nuevo León no se ha debilitado. Mientras tanto, la detención de Miguel Treviño ha tenido poco impacto en las operaciones de Los Zetas y en el control territorial. El hermano de Miguel Treviño, Omar "Z-42" Treviño, es quien ahora dirige a Los Zetas.
La continua lucha interna en el cartel del Golfo ayudó a reforzar la presencia de Los Zetas en el Estado de Tamaulipas en 2013, ya que la actividad de Los Zetas en Reynosa -un bastión tradicional del Golfo- aumentó. Posteriormente Los Zetas comenzaron el transporte de drogas e inmigrantes indocumentados a través de Reynosa. Los Zetas entraron en Reynosa sin mucha violencia abierta, lo que sugiere dos cosas: o bien las facciones del cartel del Golfo en Reynosa no estaban tan preocupadas por Los Zetas como sí lo estaban con otras facciones rivales del cartel del Golfo o que posiblemente un líder del cartel del Golfo en Reynosa permitió que Los Zetas entraran.
Teniendo en cuenta que Los Zetas tienen a Omar Treviño para construir y mantener relaciones con otros líderes de las redes criminales, mientras que las facciones del cartel del Golfo en el Estado de Tamaulipas no tienen reemplazo real para Mario Ramírez Treviño, es probable que Los Zetas se expandan a otras áreas del Estado de Tamaulipas, en una forma tranquila, similar a Reynosa. Matamoros, un puerto importante de entrada a los Estados Unidos, donde se perfila la lucha interna del Golfo, es una de las zonas donde más probablemente suceda esto durante el año 2014. Pero Los Zetas se enfrentarán a un reto de la cada vez más amplia facción de Velazquez, del cártel del Golfo, en Matamoros y más allá, algo que crea un incremento potencial de la violencia en 2014.

La Federación de Sinaloa
La Federación de Sinaloa, Los Zetas, los Caballeros Templarios y el cartel del Golfo enfrentan numerosos desafíos regionales. La Federación de Sinaloa encontró estos retos en Estados como Sinaloa, Sonora y Chihuahua, lo que persistió a lo largo de 2013. De hecho, estos retos crecieron sustancialmente en el último mes de 2013, cuando la Federación de Sinaloa experimentó varias pérdidas importantes de líderes de alto nivel a manos de sicarios no identificados y del gobierno. El 11 de diciembre, un asaltante desconocido baleó a Jesús Gregorio "R-5" Villanueva Rodríguez, en el Estado de Sonora. Gonzalo "Macho Prieto" Inzunza Inzunza fue asesinado el 18 de diciembre en una operación dirigida por la Armada de México, también en el Estado de Sonora. El 30 de diciembre las autoridades holandesas del aeropuerto de Schiphol arrestaron a José Rodrigo "El Chino Antrax" Arechiga Gamboa. Los tres individuos operaban directamente bajo el primer nivel de los líderes de Sinaloa, como Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera o Ismael "El Mayo" Zambada, y sus responsabilidades incluyen la defensa del territorio de Sinaloa, en el noroeste de México.
Los grupos regionales como Los Mazatlecos al norte de Sinaloa, La Línea en el oeste de Chihuahua y al sureste de Ciudad Juárez, y un remanente de la organización de Beltrán Leyva, dirigido por Trinidad "El Chapo Trini" Olivias Valenzuela, en el Estado de Sonora han desafiado operaciones de la Federación de Sinaloa, lo que contribuye a la violencia en la región. Por otra parte, Los Zetas comenzaron silenciosamente a operar justo al sureste de Ciudad Juárez, una ciudad donde la Federación de Sinaloa superó a sus rivales del cártel de Juárez. Mientras que Los Zetas aún no comenzaron a actuar violentamente cerca de Ciudad Juárez, el grupo ha estado apuntalando la delincuencia y reforzando a grupos de menor nivel que están bajo el paraguas del cartel de Juárez, como Los Aztecas y La Línea. Con los continuos desafíos de los rivales, la introducción de Los Zetas en el norteño Estado de Chihuahua y una serie de caídas de líderes, la Federación de Sinaloa podría enfrentar un año difícil en 2014, como lo hizo en 2013.
Si bien existe la posibilidad de que la Federación de Sinaloa siga manteniendo todo su territorio sin más retos en el 2014, las caídas de líderes de Sinaloa en 2013 invitó claramente a sus rivales a una lucha más fuerte y violenta por el control. Aunque las pérdidas de Sinaloa podrían envalentonar a los rivales del cartel y provocar guerras territoriales en todo el noroeste de México, es probable que una fracción de Sinaloa resulte aún más problemática. Cada uno de los tres operadores de la Federación de Sinaloa que fueron detenidos o asesinados en diciembre dirigía su propia red criminal bajo el paraguas de Sinaloa y cada uno controlaba sus propias operaciones y miembros. La caída de los líderes de los tres subgrupos podría inducir a sospechar la traición de otros líderes de la Federación de Sinaloa (sea de los líderes de primer nivel, como Guzmán o Zambada, o de líderes de los otros subgrupos de Sinaloa), elevando el riesgo de luchas internas.
Los principales líderes de la Federación de Sinaloa tienen una amplia experiencia en el trato con las divisiones organizativas, que se remontan a los días del cartel de Guadalajara en la década de 1980, que se fragmentó en varias plazas regionales después de que la presión de Estados Unidos provocara múltiples conflictos entre los líderes de Guadalajara. Más recientemente la Federación de Sinaloa vio que su organización en Jalisco sufrió una ruptura organizativa cuando lugarteniente de Sinaloa, Ignacio "El Nacho" Coronel Villarreal murió en 2010, diseminando una violencia considerable en el Estado. Antes de la muerte de Coronel, el arresto de Alfredo Beltrán Leyva en 2008 y la muerte de su hermano Arturo en 2009, los máximos dirigentes de la vieja organización de Beltrán Leyva, una rama de la Federación de Sinaloa, también contribuyeron en gran medida al aumento de la violencia en el noroeste de México. Esta historia hace creíble otra división de Sinaloa, un escenario que concuerda con la tendencia a la balcanización en curso entre los grupos de delincuencia organizada de México. Y eso implicaría un aumento de la cantidad de grupos criminales que operan en Estados como Sonora, Sinaloa y Baja California, lo que aumenta la probabilidad de violencia.

miércoles, 15 de enero de 2014

EJERCITO Y TEMPLARIOS ATACAN JUNTOS A LAS AUTODEFENSAS

Ejército mexicano y Caballeros Templarios se están uniendo para atacarnos: Autodefensas
http://gcmx.wordpress.com/2014/01/14/ejercito-mexicano-y-caballeros-templarios-se-estan-uniendo-para-atacarnos-autodefensas/

Afirman que fueron atacados por militares y por miembros del Cartel de los Caballeros Templarios, que presuntamente usaron armas de grueso calibre.
Un miembro de las autodefensas afirmó que a las once de la noche de ayer militares armados atacaron a civiles desarmados de la comunidad de Antúnez, municipio de Parácuaro, con saldo de tres civiles muertos y un menor de edad herido.
Francisco Espinosa Valencia, policía municipal de Tepalcatepec sumado a la guardia civil del Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán, aseguró vía telefónica desde una barricada del lugar de los hechos, en exclusiva para EL UNIVERSAL, que simultáneamente fueron atacados en otra barricada con armas de grueso calibre por parte del Cartel de los Caballeros Templarios.
Espinosa señaló que recibieron el reporte de que una partida de militares que “andan alcoholizados”, desarmó a quince guardias civiles en una barricada de Nueva Italia y se dirigía hacia Antúnez, a 22.4 kilómetros de Apatzingán, en quince camionetas rápidas castrenses.
“Entonces pasaron el reporte para acá y la gente salió, el movimiento, rápido a la calle, al puente para que no pasaran y los militares al verlos abrieron fuego contra ellos, matando a tres personas y a un niño, dejándolo herido”, dijo.
Detalló: “Un militar no puede abrir fuego mientas no sea agredido con un arma de fuego y los civiles no traían nada en mano, nomás estaban parados para que no cruzaran y ellos abrieron fuego”.
Espinosa informó que una de las tres víctimas era Rodrigo de 26 años de edad, y que tenían el reporte de que los militares también habían “golpeado brutalmente” a dos señores de edad avanzada.
El policía municipal explicó que al mismo tiempo del embate castrense, otro punto de vigilancia con armas de grueso calibre fue tiroteado por el cártel sin víctimas qué lamentar.
“Nos tiraron con una RPG, un ‘Bastón chino’”, esa barricada la destruyeron del impacto, pero los compañeros alcanzaron a salir y gracias a Dios no hubo ninguna baja”.
Ambos ataques, asegura, fueron atestiguados por un helicóptero militar que sobrevolaba la zona sin que interviniera en defensa de la población.
“Y los militares en vez de dejarse caer para apoyarnos están sobrevolando aquí el área de Antúnez con los rifles de fuera, y la gente civil tiene miedo”.
Espinosa explicó que sin embargo ellos no depondrán las armas:
“Nosotros no queremos pagar cuotas, no queremos extorsiones, no queremos robo, no queremos con la cabeza agachada todo el tiempo, queremos levantar nuestra cabeza y estamos señalando a los delincuentes y llegan los militares y matan personas”.
Parácuaro es uno de los seis municipios circunvecinos de Apatzingán, y la población de Antúnez es considerada estratégica por su cercanía a la ciudad, valorada como el bastión de Los Templarios.

MICHOACÁN: LOS NARCOS TRANQUILOS, LOS ANALISTAS CIEGOS

Intensa batalla en México entre el ejército y los paramilitares
http://www.lanacion.com.ar/1655616-intensa-batalla-en-mexico-entre-el-ejercito-y-los-paramilitares

En un intento de desarmar a su nuevo enemigo y detener la violencia en el estado occidental de Michoacán, el ejército mexicano se enfrentó ayer a los grupos paramilitares que, desde hace un tiempo, luchan contra un poderoso cartel de drogas local.
La operación lanzada por el gobierno de Enrique Peña Nieto para desarmar a los grupos de autodefensa terminó en una intensa batalla, que se saldó con varios muertos en la comunidad de Antúnez, cuando los soldados abrieron fuego contra un grupo de civiles.
Estanislao Beltrán, vocero de un grupo de autodefensa, dijo a la prensa que los soldados habían disparado contra civiles y habían matado a cuatro personas, incluida una chica de 11 años.
El gobierno, a través de la Procuraduría General de la República y de la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior), dijo que no podía confirmar el número de personas muertas en la operación del ejército.
Según fuentes del gobierno de Michoacán, miembros del ejército y de la marina comenzaron la operación de desarme en las localidades de Nueva Italia, Parácuaro y Antúnez, entre otras, en un área del sur de Michoacán conocida como Tierra Caliente. En las últimas semanas, la zona fue escenario de choques entre los grupos de autodefensa (civiles armados) y sicarios del cartel de los Caballeros Templarios, una organización criminal que se escindió hace unos años del sangriento cartel de la Familia Michoacana.
Los miembros de las autodefensas -civiles que se hicieron fuertes en once comunidades de Michoacán ante la ausencia de una fuerza de seguridad que pueda frenar al narcotráfico- bloquearon el paso a los militares en algunas zonas. "El ejército se ensañó rafagueando [tiroteando] al pueblo desarmado", se lamentó Beltrán.
"¿Así quieren proteger al pueblo? No los queremos", dijo Gloria Pérez Torres mientras se lamentaba sobre el cuerpo de su hermano Mario, de 56 años, una de las víctimas en la confrontación con militares ocurrida ayer por la mañana.
Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, había anunciado anteayer que el gobierno federal, en manos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se encargaría de las labores de seguridad. Y, en una especie de ultimátum, había exhortado a las autodefensas a deponer las armas. La entrada de las fuerzas militares comenzó anteanoche.
El gobierno tomó la decisión de intervenir militarmente en Michoacán tras la reunión mantenida entre Osorio y el gobernador del estado, Fausto Vallejo, después de que el sur de Michoacán viviera un fin de semana de enfrentamientos entre civiles armados y sicarios de los Caballeros Templarios.
Cuando hace unos meses brotaron los primeros choques entre las autodefensas y los narcotraficantes, la policía y el ejército se limitaron a mantener las rutas libres de bloqueos en lugar de intervenir para frenar las disputas. Los cuerpos sin vida de sicarios y civiles colgados en puentes fueron durante meses moneda corriente en un estado golpeado por la violencia desde hace décadas.
En las últimas semanas, parecía que el gobierno de Peña Nieto trabajaba en colaboración con las autodefensas, cuyos líderes decían públicamente que recibían el apoyo de las fuerzas de seguridad, algo que, sin embargo, el gobierno siempre rechazó. Pero los grupos civiles fueron tomando poco a poco el control de más territorio y llegaron a rodear el principal bastión de los narcotraficantes, Apatzingán. Ayer, decenas de soldados y policías fuertemente armados tomaron el control de la localidad.
Para tratar de controlar esa tierra sin ley que es el sur de Michoacán, el gobierno decidió apoyar el despliegue de soldados con el envío de varios aviones y helicópteros a Uruapan, la segunda ciudad en importancia del estado tras Morelia.
Ante la ofensiva del ejército, el principal líder del Consejo General de Autodefensas de Michoacán, José Manuel Mireles, exhortó a los suyos a través de un video a entregar las armas. Pero horas más tarde, matizó sus palabras y dijo que la subordinación a las fuerzas gubernamentales sólo se realizaría después de que el ejército y la policía detuvieran a los principales cabecillas de los Caballeros Templarios. Todo un galimatías en un conflicto que no tiene visos de dar marcha atrás.
"Hubo una erosión de la credibilidad de los anuncios del gobierno federal en Michoacán", dijo Alejandro Hope, experto en seguridad y ex miembro de los servicios de inteligencia mexicanos. "La estrategia del gobierno sólo puede calificarse como un desastre", sentenció Hope.

martes, 14 de enero de 2014

EL NARCOTRÁFICO EN CÓRDOBA, ARGENTINA

Drogas, cocinas y fierros: el narcotráfico en Córdoba
http://www.lavoz.com.ar/temas/drogas-cocinas-y-fierros-el-narcotrafico-en-cordoba

En 2013, la provincia de Córdoba cosechó un récord lamentable. Los 152 homicidios registrados durante los 12 meses constituyeron
Al analizar cómo se mata en Córdoba, se advierte que los ajustes de cuentas y las peleas, aquellos episodios englobados en lo que se conoce como violencia urbana, fueron la principal causa de asesinatos. En un gran porcentaje de estos casos, el narcotráfico aparece, oculto, como un motor condicionante de una agresividad cada vez más notoria en los barrios cordobeses.
Morena, la niña de 4 años que fue asesinada en marzo del año pasado en su casa de barrio Müller, en el sudeste de la ciudad de Córdoba, o el crimen de Facundo Novillo, el pequeño de 7 años que seis años antes había sido alcanzado por un proyectil disparado desde un FAL cuando pasaba en auto, de casualidad, justo en medio de un narcorrobo, en barrio Colonia Lola, del mismo sector de la Capital, permiten a través de la cara más extrema, rastrear cómo el fenómeno del narcotráfico llegó a Córdoba para quedarse.
Las “parasociedades” que se han ido conformando alrededor de la economía del narcotráfico, más que un síntoma, son una muestra de una realidad cada vez más estructural.
Chicos utilizados para delivery , adolescentes reclutados en ejércitos precarios que les dan un lugar simbólico de pertenencia y delincuentes dispuestos a todo con tal de continuar escalando lugares en este gran juego de ajedrez, de estrategias, conjuras y traiciones, desplegado en los barrios de Córdoba.
En medio de todo, lo que pocas veces aparece en la crónica narco: las complicidades, la trama oculta que permite que este fenomenal negocio continúe avanzando casi de manera impune por el territorio cordobés.
¿Cuáles son las respuestas de la Justicia y la Policía? ¿Y el resto de los encargados de hacer frente al problema? Porque si se cree que el narcotráfico se trata de un asunto policial, el desafío está perdido desde antes de comenzar.

De la novedad a la costumbre
Los policías no podían creer lo que tenían ante sus ojos. En el celular, aparecían entre los contactos: “cobani 1”, “cobani 2”, “cobani 3”... y la lista seguía hasta el 12. Querían tener la certeza de que todo era una patraña. (En la jerga delictiva, “cobani” significa policía).
Los uniformados, que pertenecían al Distrito 5 de la ciudad de Córdoba, habían cruzado la avenida Juan B. Justo (con lo que también habían cambiado de distrito), para perseguir a un sospechoso.
Cuando lo capturaron, se dieron con la sorpresa de que el sujeto era un dealer que llevaba “ravioles” de cocaína encima.
–Vamos, vamos, subí al patrullero –le ordenaron.
–¿Pero qué les pasa a ustedes? ¿Qué creen que hacen? –les respondió el dealer.
–¡Dale, déjate de joder, cállate y subí de una vez!
–¿Me están hablando en serio? –volvió a cuestionar el capturado–. ¿Para qué se creen que les pagamos 300 pesos por semana a las patrullas? Para que nos dejen laburar en paz, papá. ¿Qué? ¿No me creen? Tomen el celular, fíjense bien...
Durante los albores de la década del ’90, en el gobierno de Eduardo Angeloz, la cocaína sólo se conseguía en sectores acomodados, en boliches de la zona del Chateau Carreras –en la ciudad de Córdoba– y en fiestas donde concurrían los jóvenes de clase alta, o en algunos sectores del valle de Punilla, con el epicentro histórico de la ciudad de Villa Carlos Paz, donde las mafias hicieron nido hace décadas. Algo de esta cloaca recién se destapó con el crimen del adolescente Ian Durán, en 2002, asesinado en la villa serrana por saber algo que no debía conocer.
Empezaba a tornarse masivo el huevo anidado en los ’90. En esa década, la fiesta menemista corrompía todo y los esfuerzos para combatir al narcotráfico se redujeron a caricaturas de mal gusto.
Argentina se consolidó como una zona libre para que toneladas de cocaína (provenientes de Colombia, Perú y Bolivia) se embarcaran sin ninguna dificultad hacia Europa.
Córdoba no escapó a este contexto. Es asombrosa la facilidad con la que la cocaína y el resto de las drogas transitan por la provincia.
En los últimos años, en un período coincidente entre el final del menemismo y la crisis de 2001, la venta al menudeo de cocaína, marihuana y pastillas de ansiolíticos se expandió de manera significativa en la provincia de Córdoba, en especial en la Capital.
Aunque la droga ya estaba asentada en distintas ciudades cordobesas, las penurias económicas de la década pasada empujaron a que la problemática “narco” se tornara estructural en buena parte de la provincia.
¿Cómo es esto? Hoy, en la ciudad de Córdoba y en las cabeceras de los principales departamentos, nadie se sorprende por la presencia de la droga. Rudimentarios “quioscos” que trabajan en horarios insólitos y aunque todos los vecinos saben que allí se venden estupefacientes siguen abiertos sin ser molestados por la Policía ni la Justicia. Lo mismo sucede con “cocinas” precarias en las que se fabrican más de 10 kilos semanales de cocaína que viajan en autos de un barrio a otro, o de una ciudad a otra, pasando por las narices de la Policía Caminera, atenta a los focos quemados de los automóviles pero sin la capacidad para “olfatear” a un narcotraficante. Tareas de inteligencia atrasadas, que siempre van detrás de la dinámica de los traficantes y cárceles saturadas sólo con los últimos eslabones de este fenomenal negocio, de pobres infelices que vendían droga por la ventana de sus casas.
Hace años que ninguna investigación seria y eficiente permite desbaratar una organización completa de narcotraficantes. Es imposible pensar que en sólo cuatro personas se termina una estructura “narco”. Fabricar 10 kilos de clorhidrato de cocaína requiere una estructura más vasta: el que la vende en Bolivia, la “mula” que lleva el dinero y trae la pasta base a Córdoba, el que recibe la droga, el “cocinero” que la mezcla con los químicos que otra persona le provee y que a su vez la compra en laboratorios químicos inescrupulosos. En este repaso contabilizamos seis personas y aún falta nombrar el que distribuye la cocaína ya elaborada en un sinfín de “quioscos” y proveedores (dealers) que son los que terminan transando con los clientes.
“Si nos dedicamos a perseguir a las bandas completas, no tendríamos lugar en las cárceles para tantos detenidos, por eso, en la Justicia federal muchos utilizan el axioma que manda a detener sólo a aquel que tiene la droga encima”, se sinceró hace un tiempo en off the record un hombre que tiene décadas trabajando en el edificio de los Tribunales Federales de Córdoba.
Esta premisa encubre una falacia. ¿De qué sirve cerrar un quiosco de venta de gramos de cocaína, porros o pastillas si la cadena que los provee continuará intacta?
El periodista colombiano Álvaro Sierra, un especialista latinoamericano en el tema, ubicó en 2010 a la Argentina y Brasil como potenciales polos de los narcos para los próximos años. Sierra destacó distintos factores que hacen de esta tierra un blanco apetecible para traficar estupefacientes. Argentina se encuentra cerca de los países donde se cultiva y elabora la pasta base de cocaína y marihuana; tiene una industria química muy desarrollada y sin control; sus fronteras, los controles aduaneros y los puertos marítimos y aéreos son vulnerables; y las periódicas crisis económicas, con su correlato de desempleo y deserción temprana de la educación formal deja un ejército de mano de obra barata –y desesperada– a disposición de los narcotraficantes.
Tampoco se ha seguido de manera continua la ruta del dinero sucio de este negocio ilegal, lo que alimenta las sospechas, por ejemplo, con los vínculos políticos y la financiación de las campañas, sin que se especifique con claridad de dónde salen los fondos con los que las realizan. En todo el país, desde la década del ’80 hasta fines de 2013, sólo hubo cinco condenas por lavado de dinero proveniente del crimen organizado (narcotráfico y trata de personas).
¿Por qué alguien vende droga? ¿Por qué otra persona decide explotar sexualmente a una mujer? Por el dinero. Si no se toca el corazón de la actividad, el engranaje continuará activo.
¿Cuánto dinero líquido produce el narcotráfico en Córdoba? El periodista rosarino Carlos del Frade realizó un cálculo poderoso: “Rosario y Córdoba son urbes en las que hay una enorme cantidad de armas; hoy, para un chico en su barrio es más fácil conseguir un revólver que encontrar trabajo. Sólo se secuestra el 10 por ciento de la droga que pasa por un territorio. En Rosario en 2012 se incautaron 400 kilos de cocaína. La más buscada hoy es la ‘alita de mosca’, de gran pureza y que cuesta 150 pesos el gramo. Podemos presumir que en Rosario se volcaron dos mil millones de pesos ese año. En Córdoba, la cifra de dinero que se lava debe ser similar, porque se trata de volúmenes parecidos”.

Marzo 2013. “Si no querés prestar agua o luz, te cagan a tiros”. “Las compras hay que hacerlas de día, a la noche no podés salir sola”. “Si te vas a algún lado, le tenés que pedir a un vecino que se quede en tu casa”. “Desde hace unos meses ya no se puede vivir más. A la noche están en las esquinas, drogados y a los tiros”. “Te roban la moto y después te piden plata para devolverla”. “Los balazos empiezan a las 2 de la madrugada, aunque de día también se dan”. “Dormís con un ojo abierto, sentís un ruidito y te levantás para ver si te están robando”.
¿Cómo es sobrevivir en medio de tanta violencia urbana? ¿Qué pasó para que hoy en diferentes barrios de la ciudad de Córdoba los vecinos relaten historias que hasta hace unos años sólo se conocían a través de las noticias que llegaban de las grandes urbes latinoamericanas? ¿De dónde salen tantas armas, tanta droga? ¿Quiénes son los que más sufren la inseguridad?

El problema de la droga en Córdoba no se reduce a los recursos de la Policía. En el crecimiento de la oferta influyen otros factores. En los últimos años, Argentina dejó de ser un país de consumo y tránsito de drogas para convertirse también en productor de estupefacientes.
Un estudio del Transnational Institute, en 2008, en el que se indaga sobre la explosión del paco en Buenos Aires y Montevideo, ya lo advertía con claridad: “Mientras antes el clorhidrato de cocaína, procedente principalmente de Bolivia, entraba a Argentina por la frontera noroeste para llegar a los puertos del Atlántico, donde era embarcado para su exportación, actualmente lo que ingresa por la frontera es la cocaína básica que luego es procesada en laboratorios clandestinos ubicados en el país y convertida en cocaína”.
Un punto clave en este cambio es la restricción de la exportación de precursores químicos a países productores de la materia prima de la droga, como Bolivia, Perú o Colombia, lo que disparó las instalaciones de cocinas de cocaína en urbes nacionales. Esta restricción se produjo a raíz de acuerdos internacionales para luchar contra el narcotráfico, celebrados en 1988.
Hernán Blanco, que en 2008 integraba la Subsecretaría Técnica de Planeamiento y Control del Narcotráfico de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), advirtió que como contrapartida del éxito en la prevención del contrabando de precursores hacia países limítrofes, aumentó la producción local de cocaína.
“Esta tendencia –explicó– está marcada por la instalación de un número creciente de laboratorios clandestinos en Argentina. Los productos químicos necesarios para la fabricación de esas drogas son aquí más económicos y más fáciles de obtención”.

El calor intenso del jueves 19 de noviembre de 2009 ponía en jaque el temple de los gendarmes. Camuflados, esperaban desde hacía días al camión Ford F 350 chapa XEL698 que llevaba un circuito zigzagueante.
La investigación había comenzado mucho antes. Se trataba de la pista del “clan Ferreyra”, una de las familias salteñas sindicadas de manejar el tráfico de cocaína y pasta base desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) hacia la Argentina.
Línea de la pesquisa que tenía a un cordobés de Capilla del Monte como un engranaje clave: el transportista. Se trataba de Alejandro Víctor Sarmiento, con otras investigaciones por narcotráfico sobre sus espaldas (en 2003 fue condenado por la Justicia federal cordobesa).
El vuelo rasante de la avioneta clandestina, acostumbrada a despegar de noche, ya había pasado sobre una estancia ubicada en las afuera de Taco Pozo, Chaco, en un paraje desolado y de acceso enmarañado.
El lugar no había sido elegido al azar: su principal vía de comunicación es la ruta nacional 16, que se bifurca hacia el noroeste hasta la provincia de Salta, y al sudeste en dirección a Monte Quemado (Santiago del Estero) y Resistencia. Un punto clave para salir rápido de allí, con diferentes vías de escape.
Los bultos cayeron en segundos. Casi el mismo tiempo que tardaron, en tierra, en levantarlos y meterlos en un vehículo. De allí, fueron guardados en el prolijo doble fondo del camión Ford F350.
¿Por qué Sarmiento? Según señaló el fiscal de Cámara del Tribunal Oral Federal de Salta 1, Ricardo Toranzos, la banda buscó a un camionero que pasara inadvertido. A uno que no fuera a la frontera, para no levantar sospechas, ya que por lo general los controles se detienen en aquellos rodados que tienen vínculos usuales con el norte del país. El camión, además, estaba acondicionado para el transporte de ganado: comprar caballos en Santiago del Estero aparecía como una buena coartada.

Hoy, en muchos sectores de la ciudad de Córdoba, vivir no significa lo mismo que en otros barrios. La vida, el día a día, es sinónimo, entre otros puntos, de balazos, enfrentamientos, drogas, cocinas, “teros”. Una violencia institucionalizada, en el sentido de acostumbramiento, aunque no por ello, que deja de doler.
Una sociedad dentro de otra más grande que, en muchos casos, ignora lo que allí pasa.
¿Es el narcotráfico el motor violento? ¿La corrupción de sus cómplices estructurales? ¿O la falta de expectativas? Tal vez todo junto.

Aquel acto en Campo de Mayo, Buenos Aires, se celebraba en un clima de fiesta. Se trataba de la presentación de los nuevos radares Rasit que iban a ser incorporados para combatir los “narcovuelos”.
En realidad, según cuentan personas que participaron de aquella reunión, los aparatos para seguimiento terrestre ya habían sido utilizados en 1982, en la Guerra de Malvinas. Luego, los dejaron olvidados y recién muchos años después se acordaron de desempolvarlos. Con un software especial, los reinventaron para combatir, también, la actividad aérea ilegal. Pero, pronto, los rostros sonrientes de aquella mañana pasaron a preocuparse.
“Cuando presentaron estos radares en Campo de Mayo, no detectaban un helicóptero que volaba a 500 metros. Fue un papelón e intentaron salvarlo diciendo que se trataba de una falla de la persona que operaba el radar”, recuerda ahora un asistente a aquel acto.
Corría 2011 y faltaban pocos días para que se anunciara la puesta en marcha del operativo Escudo Norte, diseñado para contrarrestar los narcovuelos en el norte del país. A más de dos años de vigencia, sus resultados son pobres, ya que los aviones continúan descargando cocaína y marihuana en territorio argentino.
Son varios los que sospechan que, detrás de Escudo Norte, más que combatir a los narcos lo que se pretende es desarrollar una operación encubierta de inteligencia interior.
“Por ejemplo, podrían poner a un grupo del Ejército en el Centro de Córdoba. Ellos dicen que están siguiendo una supuesta operación narco y nadie les puede preguntar mucho más, porque no tienen la obligación de revelar el contenido de la pesquisa. Y, en realidad, capaz que allí estén haciendo seguimientos a políticos, a organizaciones sociales, a cualquier persona”.
Esta presunción cobró fuerza a mediados de 2013 cuando se anunció el ascenso a jefe del Ejército del general César Milani, lo que representó –según piensan de manera coincidente algunas de las fuentes consultadas– que desde la Nación pretendían potenciar los servicios de inteligencia de esta fuerza (que no tiene competencia legal para hacer este tipo de tareas en el interior del país) en desmedro de la Secretaría de Inteligencia (ex Secretaría de Inteligencia del Estado, Side), envuelta en una guerra intestina que nadie se aventuraba a aseverar cómo iba a terminar.

Viernes 6 de agosto de 2010, 1.20 de la madrugada. En un domicilio de la primera sección de barrio José Ignacio Díaz, en Córdoba, el caos es el denominador común. Son pocos minutos de puro vértigo. Cuatro muchachos encapuchados se meten en la casa y exhibiendo revólveres apuntan hacia los tres hombres de 40 a 55 años allí reunidos. Los gritos apurados retumban en el ambiente.
De pronto, mientras un par de los muchachos se abalanza sobre los objetos que había en una mesa, se escuchan uno, dos, tres y hasta más detonaciones. Los encapuchados, desesperados, sin un rumbo fijo, ganan la calle y pronto se dividen. En la casa, en tanto, dos de los hombres descubren balazos en sus brazos, mientras que al otro le sangra una herida en la cabeza, producto de un fuerte culatazo.
A las pocas cuadras, las sirenas de las patrullas se cierran sobre un muchacho que no puede correr más. Ya no lleva pasamontañas, pero tiene los bolsillos llenos de bolsitas de nailon y pastillas. Cocaína y ansiolíticos, un combo que lo tiene prisionero desde hace muchos años. En un descuido de los uniformados que le apuntan, él busca un blister y se llena la boca de unas cápsulas anaranjadas. “¡Pará, pibe! ¿Qué haces? Te vas a matar”, trata de contenerlo uno de los policías.
¿De dónde sacó la droga? ¿Eso fue lo que robó de la casa donde hubo tiros? “Hay indicios que nos permiten pensar en esa dirección, pero cuando llegamos a la casa no había nada raro”, se sinceró una alta fuente policial.
A esa hora, la madre del joven, que ya está camino a un calabozo helado, no puede dormir. Da vueltas sobre la cama y vuelve una y otra vez al reloj. “¿Dónde está?”, se retuerce. Esa noche habían discutido. En realidad, casi todos los días reñían. Es que él desde hace años es otra persona. La dependencia a las drogas no lo deja pensar por sí mismo.

El autor
Juan Federico trabaja en el diario La Voz del Interior desde 2005. Ha indagado sobre narcotráfico y violencia urbana. Colaboró con distintas revistas de la provincia y actualmente lo hace con La Luciérnaga. Ha recibido premios periodísticos provinciales y nacionales.

Crónicas urgentes
“Drogas, cocinas y fierros. El narcotráfico en Córdoba”, de Juan Federico, se publicará el domingo que viene y será la segunda entrega de la serie “Crónicas urgentes”, que comienza hoy con “Yo, Carmona”, de Gonio Ferrari.
El domingo 26 aparece “Turistas espirituales”, de Sergio Carreras, sobre la actividad de las sectas en la provincia. En tanto, el domingo 2 de febrero se presenta “Pueblos alterados”, de Claudio Gleser, sobre los más resonantes casos policiales ocurridos en el interior de la provincia.